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El empresario Rubén Barrios, referente histórico del comercio local y con una extensa trayectoria en el rubro juguetero, analizó el presente del sector en Salta, el impacto de la caída del consumo y las particularidades de la última campaña de Reyes Magos. En diálogo con El Tribuno, trazó un diagnóstico del año económico, proyectó expectativas para 2026 y reflexionó sobre los desafíos que enfrentan las pymes, la presión impositiva y los cambios en los hábitos de compra, en un contexto marcado por el ajuste y la retracción del mercado interno.
¿Cómo le fue al comercio juguetero en la venta de Reyes Magos, comparado con otros años?
Fue un año bastante atípico. Hay una caída pronunciada en toda la actividad económica y nosotros no escapamos a esa realidad. Si bien el primer semestre mostró una mejoría respecto al mismo período del año anterior, en agosto la actividad volvió a caer. Pensábamos que tenía que ver con la cercanía de las elecciones, como suele ocurrir, pero pasaron las elecciones y la caída se profundizó.
¿Diciembre trajo algún alivio para el sector?
Sí, diciembre nos sorprendió gratamente. No fue un mes extraordinario, pero sí hubo un repunte importante. Cerramos levemente por debajo de 2024, pero la diferencia no fue tan significativa como esperábamos.
¿Y qué pasó puntualmente con Reyes Magos?
Teníamos muchas dudas. El 4 de enero cayó domingo y eso nos perjudica mucho, porque el salteño no sale los domingos, y menos si llueve, como pasó. Abrimos por la mañana y no había nadie en la calle. Cerramos a la tarde y pensamos que iba a ser un fracaso, porque creíamos que no se podía vender en un solo día lo que normalmente se vende en dos. Pero nos equivocamos. El día 5 fue espectacular. Abrimos a las ocho de la mañana y ya había gente. Cerramos cerca de la medianoche, con muchísimo trabajo. El día 6 también se vendió bien. Con esos dos días logramos repuntar y, en definitiva, salvar la temporada.
¿Cómo está hoy la situación del comerciante, después de un año tan complejo?
La caída fue importante. En general oscila entre un 15, un 20 o hasta un 30 por ciento, y en algunos casos más. Sabemos a qué se debe: no se emiten pesos, hay despidos, hay ajuste. Es un combo que afecta directamente al consumo. Hay menos ventas, mucha gente endeudada, tarjetas sin límite disponible. El consumidor quiere comprar, pero no puede.
¿Cree que 2026 va a ser un año mejor?
Estoy convencidísimo de que sí.
¿En qué se basa ese optimismo?
Creo que llegó la hora de las pymes. Hasta ahora el Gobierno se enfocó en la macroeconomía: acomodar números, bajar la inflación, lo cual es importante. Pero nosotros tenemos crédito caro y costos laborales caros. Todo es caro para las pymes y eso nos asfixia. Necesitamos un espaldarazo para poder crecer. Si las pymes crecen, generan empleo. Producimos el 70% del empleo y eso es clave.
¿Ese proceso también debería mejorar el poder adquisitivo?
Sí, necesariamente. Hay que nivelar el poder adquisitivo para que la gente pueda consumir, tenga dinero o tarjetas habilitadas. Va a ser de a poco, muy en cuenta gotas, pero soy tan optimista que estamos apostando al futuro.
¿En qué se traduce esa apuesta concreta?
Estamos por abrir una nueva sucursal en San Lorenzo Chico, que es una zona con enorme potencial a futuro. Creemos que va a crecer mucho.
¿Cómo ve el desarrollo de San Lorenzo Chico como polo comercial?
Yo diría que va a ser una nueva ciudad, y hasta me quedo corto. Es una zona muy comercial, industrial, con muchos empleados, sobre todo por las mineras que se instalaron. Va a haber mucha circulación. Además, está bien diseñada, con avenidas, espacios amplios, otra lógica urbana distinta a la del centro de la ciudad.
La venta ilegal y la competencia desleal siempre fueron un problema. ¿Cómo está la situación hoy?
Está medianamente controlada. Antes las peatonales eran un shopping a cielo abierto y no se podía caminar. Hoy eso no existe. Siempre hay manteros que se mueven de un lado a otro y ferias barriales, pero la situación es distinta.
¿Qué reclaman desde el comercio formal?
Que todo se haga en un marco de legalidad. Que se controle el contrabando y que no entren productos truchos, que muchas veces son peligrosos, sobre todo en juguetes. Los juguetes legales pasan controles de laboratorio muy estrictos. El problema es que a los que estamos en regla nos controlan todo, y afuera no se controla nada.
En materia impositiva, ¿cómo evalúa el escenario actual?
Necesitamos que bajen los impuestos, no que suban. Si suben, tenemos que trasladarlo a precios y la gente no puede comprar. Hay que eliminar impuestos distorsivos como Ingresos Brutos, que se va multiplicando en toda la cadena. Además, el sistema es tan complejo que obliga a contratar estudios contables para cumplir, porque si no es imposible.