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Ante la polémica generada en las últimas horas, la Universidad Nacional de Salta difundió un comunicado institucional en el que buscó llevar tranquilidad a su comunidad y fijar una postura clara frente a las acusaciones que circularon públicamente, sobre supuestos docentes que concurrirían a dar clases luego de haber consumido drogas en Tartagal.
La casa de estudios remarcó que trabaja “con estándares académicos y éticos claros” y que cuenta con “mecanismos institucionales para actuar ante cualquier situación”, al tiempo que advirtió que toda eventual irregularidad debe canalizarse por las vías formales, garantizando el debido proceso.
En ese marco, expresó su “preocupación por la instalación de sospechas sin denuncias concretas”, al considerar que este tipo de versiones afecta no solo a docentes en particular, sino al conjunto de la comunidad universitaria. Además, reafirmó su respaldo a los equipos docentes y sostuvo que estos temas deben abordarse “con seriedad, evidencia y respeto”.
El pronunciamiento institucional se dio luego de las declaraciones del diputado provincial Nicolás Arce, quien en la sesión del martes en la Cámara de Diputados de Salta afirmó que habría docentes de la sede Tartagal de la UNSa que dictan clases bajo los efectos de sustancias.
Durante su intervención, el legislador de La Libertad Avanza señaló que recibió testimonios de estudiantes que le generaron preocupación. “He recibido denuncias donde aparentemente hay profesoras que van con movimientos espasmódicos”, expresó, y vinculó esas versiones con la posibilidad de impulsar un proyecto de ley para implementar narcotest.
Posteriormente, en diálogo con El Tribuno, Arce amplió sus dichos y aseguró que los estudiantes no se animan a formalizar denuncias por temor a represalias. “Las palabras de los chicos fueron: ‘Nico, a una profesora se le trabó la mandíbula’”, relató. No obstante, reconoció que no cuenta con pruebas formales que respalden sus afirmaciones.
Las declaraciones generaron una rápida respuesta desde la Facultad Regional Multidisciplinar Tartagal. Su decano, Carlos Manjarrés, negó de manera categórica la existencia de denuncias y aseguró que no hay registros de situaciones de ese tipo en los canales institucionales.
“A mí formalmente no me llegó absolutamente nada”, afirmó, y tras consultar en distintas áreas de la facultad insistió en que no existen presentaciones ni comentarios que avalen lo planteado por el legislador. “Es un hecho grave, habrá que esperar que el diputado incorpore lo que está diciendo y haga la denuncia”, sostuvo.
El episodio abrió un fuerte cruce entre el ámbito político y la universidad, con acusaciones que, hasta el momento, no cuentan con respaldo formal y una institución que insiste en la necesidad de pruebas concretas para avanzar.