inicia sesión o regístrate.
En la construcción, el panorama es aún más contundente. El presidente de la Cámara Salteña, Juan Carlos Segura, advirtió que la paralización de la obra pública generó un impacto directo sobre el empleo. Según detalló, unas 8.000 familias perdieron su sustento de manera directa y entre 11.000 y 12.000 personas se vieron afectadas si se consideran los empleos indirectos vinculados al sector.
Segura también describió la situación de las empresas constructoras, muchas de las cuales no cerraron formalmente, pero quedaron reducidas a estructuras mínimas, con uno o dos empleados administrativos, a la espera de alguna obra que les permita reactivarse. Esta situación refleja un nivel de parálisis que no solo afecta a las empresas, sino a toda la cadena productiva asociada.
El dirigente fue especialmente crítico respecto a la expectativa de que la inversión privada pueda reemplazar la caída de la obra pública. Explicó que ese reemplazo no se está produciendo. No hay iniciativas privadas relevantes en marcha y los créditos hipotecarios, que podrían funcionar como motor de reactivación, tienen un impacto limitado en la provincia debido a las condiciones de acceso.
A este escenario se suma un dato estructural que agrava la situación, el déficit habitacional en Salta, que alcanza las 100.000 viviendas y continúa en aumento. La falta de políticas activas en este ámbito profundiza un problema que ya era significativo antes del actual contexto.
Desde el comercio, la referente de Comerciantes Unidos, Carol Ramos, advirtió en una nota a Radio Salta que la caída del consumo ya no es una proyección, sino un hecho palpable. Según explicó, la retracción se refleja en la caja diaria de los negocios, en un contexto marcado por la falta de circulante y el aumento sostenido de los costos operativos.
Ramos describió un escenario en el que muchos comercios enfrentan dificultades para sostenerse. Algunos optan por trasladarse a zonas con menores costos, otros reconvierten su actividad y, en numerosos casos, directamente cierran. La presión de los alquileres y las tarifas aparece como uno de los factores más determinantes en esa ecuación.
A ese cuadro se suma un elemento que el sector considera particularmente preocupante, el esquema de sanciones. Según planteó, las multas aplicadas por organismos de control no guardan relación con las faltas cometidas y se perciben como un mecanismo recaudatorio que incrementa la incertidumbre. Este punto introduce una tensión adicional en un sector que ya enfrenta una caída de ingresos.
El cruce entre los datos del estudio nacional y las voces empresarias permite construir una lectura más completa del momento. Por un lado, las encuestas muestran caída de imagen, deterioro de expectativas y preocupación creciente por la economía. Por otro, los empresarios describen una actividad sin consumo, sin obra y sin perspectivas claras de reactivación.
Salta, con indicadores complicados
El escenario económico en el norte argentino muestra señales claras de deterioro en distintos frentes. Los últimos datos oficiales del Indec reflejan un aumento del desempleo a nivel nacional, una aceleración de la inflación en el NOA y una caída del consumo real en Salta, configurando un panorama de pérdida de poder adquisitivo y mayor fragilidad social. Aunque la región mantiene, en términos comparativos, una de las tasas de desocupación más bajas del país, los indicadores locales revelan tensiones crecientes.
En el cuarto trimestre de 2025, la desocupación alcanzó el 7,5% a nivel nacional, con más de 1,7 millones de personas sin empleo. En el NOA, el índice fue menor (4,2%), pero Salta se ubicó como el aglomerado con mayor desempleo dentro de la región, con un 5,9%. Este dato se da en un contexto de caída del empleo y avance de la informalidad, que ya supera el 43%. A nivel país, se perdieron miles de puestos de trabajo formales, mientras crece el universo de trabajadores en condiciones precarias.
A la par, la inflación sigue golpeando con más fuerza en el norte. En febrero, el NOA registró el mayor aumento de precios del país, con un 3,5%, por encima del promedio nacional del 2,9%. El principal impacto se dio en el rubro vivienda y servicios básicos, con subas del 6,8%, impulsadas por ajustes tarifarios y cambios en los esquemas de subsidios. Este componente resulta especialmente sensible en provincias con menores ingresos promedio, donde el peso de estos gastos en el presupuesto familiar es mayor.
El deterioro también se evidencia en el consumo. En Salta, las ventas en supermercados crecieron casi 30% interanual en términos nominales durante enero, pero quedaron por debajo de la inflación, lo que implica una caída real cercana al 2%.