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La caída de la imagen del presidente Javier Milei quedó expuesta en estudios de alcance nacional y encuentra respaldo en el diagnóstico de sectores empresarios que describen un escenario económico cada vez más complejo. Los datos de consultoras reflejan un deterioro sostenido en la percepción pública, mientras que referentes del comercio y la construcción en Salta ponen en palabras ese mismo proceso desde la economía real, con caída del consumo, pérdida de empleo y paralización de la actividad.
La última encuesta de Atlas Intel marca un punto de inflexión en ese proceso. La desaprobación presidencial alcanzó el 61,6%, el nivel más alto desde el inicio de la gestión, mientras que la aprobación cayó al 36,4%, su piso histórico. En paralelo, la evaluación negativa del Gobierno llegó al 57,4%, consolidando tres meses consecutivos de deterioro. No se trata de un dato aislado, sino de una tendencia que empieza a consolidarse.
Ese desgaste aparece vinculado de manera directa con la percepción económica. El 65% de los argentinos considera mala la situación económica, el 74% evalúa negativamente el mercado laboral y el 55% tiene una visión desfavorable sobre su situación familiar. Estos números no solo reflejan un diagnóstico general, sino que trasladan el malestar al plano cotidiano, al impacto concreto en la vida de los hogares.
Sin embargo, el dato más relevante del estudio está en las expectativas. El 57% de los encuestados cree que la economía va a empeorar en los próximos seis meses, el 58% proyecta un deterioro en el empleo y el 50% anticipa que su situación familiar también será peor. Es decir, la percepción negativa no solo se ancla en el presente, sino que se proyecta hacia el futuro.
Este punto es central para entender el momento político. Durante los primeros meses de gestión, el Gobierno sostuvo parte de su respaldo en la expectativa de una mejora futura. Cuando esa expectativa comienza a debilitarse, el desgaste deja de ser transitorio y empieza a adquirir un carácter estructural.
A ese escenario se suma otro dato relevante, el 57,2% de los argentinos afirma que reducirá su nivel de consumo en los próximos meses. Esta variable, que puede parecer secundaria, es clave porque conecta directamente con la actividad económica. Menor consumo implica menor movimiento comercial, menor producción y, en consecuencia, mayor presión sobre el empleo.
El relevamiento también identifica las principales preocupaciones sociales. La corrupción aparece en primer lugar con el 43,3%, seguida por el desempleo con el 42,2% y los altos precios e inflación con el 35,3%. Más atrás se ubican el debilitamiento de la democracia y las instituciones, la situación económica y la impunidad. Este dato introduce un elemento que empieza a ganar peso en la conversación pública, aunque su desarrollo requiere un análisis específico que será abordado en otro apartado.
En el plano político, el estudio muestra un escenario de alta negatividad. Milei presenta una imagen negativa del 62%, en línea con los niveles de desaprobación. Pero el desgaste no se limita a la figura presidencial. También alcanza a dirigentes del propio oficialismo, como Karina Milei, con un 70% de imagen negativa, y Santiago Caputo, con el 66%. Esto sugiere que el deterioro no es individual, sino que comienza a impactar en el núcleo del poder.