La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, no tendrá las mismas contemplaciones que su antecesor y padrino político Luis Inácio Lula Da Silva, por lo que advirtió que pueden tensarse más las relaciones, evaluó ayer un especialista económico.

Dante Sica aseguró que ese cambio de rumbo respecto a la vinculación con la Argentina puede tener una explicación basada en la crisis de 2001.

El economista recordó que “la gestión de Lula tuvo una posición respecto a la Argentina y por cómo venía de la crisis”. “Pero ahora, desde Brasil, toman en cuenta que ya se recuperó, está trabajando a capacidad plena y por eso ocurre esto”, añadió.

Respecto a las trabas que impuso Brasil a las automotrices instó a que los funcionarios de ambos países solucionen cuanto antes los conflictos.

“Lo mejor que nos puede pasar es que los ministros se sienten y de alguna manera puedan resolver los conflictos”, puntualizó.

Sica agregó que la presión en este caso fue ejercida por los empresarios brasileños y añadió que todo se produjo por “la demora” que tuvo de Argentina en la importación de productos alimenticios provenientes de ese país, pese a que había un compromiso “de no poner trabas”.

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