Los números ponen la piel de gallina. El Sida, desde su aparición hace ya 31 años, se ha cobrado la vida de unas 25 millones de personas en todo el mundo. Hoy se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra el Sida y el mensaje apunta a la prevención. Esa es la esencia verdadera de esta lucha que, desde la Organización Mundial de la Salud se resumió en el eslogan: “Llegar a cero: Cero nuevas infecciones por el VIH. Cero muertes relacionadas con el Sida. Cero discriminación”.

En nuestra ciudad, durante toda la semana hubo testeos en los barrios. Ayer, además, hubo un festival musical en Balcarce y Ameghino. Hoy habrá actividades en la plazoleta IV Siglos y, por la tarde, en la feria artesanal de Balcarce y Leguizamón. Desde el Programa de Enfermedades de Transmisión Sexual, VIH y Sida de la Provincia proponen la entrega de folletería y preservativos y hasta habrá una radio abierta de la Cruz Roja, para difundir información, entre otras cosas. El lunes y martes continuarán los testeos en los barrios, en los centros de salud de El Manjón y Castañares.

De acuerdo a datos brindados por el Ministerio de Salud de la Nación, actualmente en la Argentina hay alrededor de 130 mil personas infectadas y, lo más llamativo es que, de ese total, cerca del 50% lo desconoce. En la provincia 3.500 personas fueron diagnosticadas en el período que comprende de 2000 al 2011 y de acuerdo a lo que señaló el médico infectólogo José Luis Salvadores, del Programa de Enfermedades de Transmisión Sexual, VIH y Sida de la Provincia, solo este año, entre enero y octubre se detectaron 342 nuevos diagnósticos. Más que en años anteriores. “Se venían detectando entre 25 y 30 casos por mes. Este año se detectaron entre 35 y 40”, comentó Salvadores.

Lo cierto es que no es fácil hablar de número de personas con VIH - Sida. Se estima que un gran porcentaje de la población desconoce que está infectada y, por eso, los profesionales de la salud, dicen que las campañas informativas y de prevención son fundamentales. Es que aún hoy, a más de tres décadas del surgimiento de esta enfermedad antes conocida como “la peste rosa”, hay mucha ignorancia sobre los modos de transmisión, los tratamientos y recaudos que deben tomarse para no contagiarse.

También es cierto que actualmente, vivir con VIH no es igual que treinta años atrás. Hoy, una persona que es diagnosticada con el virus y que está infectada puede tratarse y llevar una vida casi normal. Las expectativas de vida de quien es diagnosticado a tiempo son mucho más altas que antes. Por eso, una vez más: el testeo es sinónimo de prevención. Olvidarse del “a mí no me va a tocar” es abandonar necedades y cuidarse.

Concientizar sobre el testeo

Pese a que en nuestro país el sistema de salud pública garantiza la gratuidad de los testeos, tratamientos y medicamentos requeridos por las personas infectadas con VIH-Sida, mucha gente ciertamente no accede a este sistema por diferentes factores: vive lejos de los hospitales en los que se brindan los tratamientos, están en situación de extrema pobreza y no cuentan con los mínimos recursos para movilizarse hasta allí, entre muchos otros. También influyen otras cuestiones, como el nivel de instrucción y el sexo, por ejemplo. Un dato que llama la atención con respecto al testeo es que hay gente que opta por no hacérselo, por el temor a ser víctima de la discriminación. “Debe acabarse el miedo a hacerse el test. La calidad de vida de un paciente infectado es mucho mejor frente a un diagnóstico temprano”, dijo el médico salteño Salvadores.

Durante el 11§ Simposio Internacional SIDA y 1§ Simposio Internacional de Hepatitis 2012 que realizó Fundación Huésped en agosto y del que participó El Tribuno, Pedro Cahn, presidente de la Fundación, dijo que pese a que se ha avanzado mucho en los conocimientos relativos a esta patología, aún hay mucha información errónea circulando. Esto es así tanto en los medios de comunicación como en el imaginario colectivo.

Todos corremos riesgos

Hace 31 años, cuando se detectaban los primeros casos de Sida en el mundo, se hablaba de “la peste rosa”. Ese modo de llamar a esta enfermedad aludía a que los infectados eran, principalmente, personas homosexuales, hombres sobre todo.

Hoy, hablar de grupo de riesgo es algo casi obsoleto. Todos corremos riesgos. “Debemos plantear esta enfermedad desde la generalidad de la población porque tenemos pacientes de todas las franjas etarias y de ambos sexos, lógicamente”, dijo Salvadores.

A este tipo de cuestiones remite la consigna de aunar esfuerzos para ganar la batalla. Porque los grandes avances que han habido a nivel científico, que aún no han confluido en la cura de esta enfermedad pero sí han dado excelentes resultados en cuanto a tratamientos, deben ir en sintonía con políticas que garanticen la accesibilidad de toda la sociedad a la salud pública y a más información.

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