Luego de 23 días de la desaparición de Marcela Mamaní, la joven madre de 25 años, aumenta el misterio sobre su destino. Por esta causa está detenido José Javier Aramayo, pareja de la muchacha, quien ratificó ayer -fue convocado a una ampliación de declaración indagatoria por el juez de la causa, Martín Pérez-, que la última vez que la vio fue el 15 de febrero, es decir un día antes de que desapareciera.

El hombre juró al magistrado que la quería mucho y que pese a tener restricciones para verla (estaba denunciado por violencia familiar) ambos continuaban viéndose.

En tanto, según testimonios de concurrentes al boliche S'kombros logrados por la policía, algunos dijeron haber visto a Marcela allí el día de su desaparición, y lanzaron la versión de que Aramayo también estaba en el lugar. Anteriormente, dos primos de la chica estuvieron con ella en el salón bailable Pecas y quedaron en juntarse al amanecer en la casa de Aramayo, quien no se hallaba en ese local de esparcimiento. Agregaron que al finalizar la fiesta fueron al domicilio del novio de su prima, en barrio Pablo Saravia, pero éste los atendió y les dijo que Marcela no había ido a su casa.

Ayer también declaró otro novio de la joven, un hombre mayor identificado como Mario Zurita, pero no hizo aportes sustanciosos. La madre de Marcela, Carmen Fernández, que había sido llamada, no se presentó.

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