Histórico. Infartante. Sublime. Así fue el desahogado grito de campeón del Manchester City, que se adjudicó un campeonato de punta a punta y con acento netamente argentino, lo que nos provoca mayor orgullo. El City tenía que ganar y lo hizo.

Y dio vuelta hace instantes un partido memorable ante el Queen´s Park Rangers, luego de ir perdiendo por 2 a 1, lo terminó remontando con garra, empuje y gracias al talento de Sergio Agüero, para marcar el 3 a 2 final en el minuto adicional que le dio el título. Una auténtica joyita del Kun para dejar un tendal de defensores y definir con maestría y darle el primer título al City en 44 años (el tercero de su historia en la Premier League). Y pese a la victoria del Manchester United, por 1 a 0 ante el Sunderland, el City se llevó toda la gloria con un triunfo sufrido y agónico. Y la cenicienta puso de rodillas a la princesa, gracias a los argentinos Agüero, Carlos Tévez y Pablo Zabaleta.

Y fue Sergio Kun Agüero el que le dio hoy la primera liga inglesa desde 1968 al Manchester City, al marcar en
el tiempo adicional el gol que selló la victoria de los citizens en la última jornada ante el QPR (3-2). El City, después de marcar primero, fue por detrás en el marcador durante parte del segundo tiempo, pero el bosnio Edin Dzeko igualó el partido en el minuto 90 y el Kun desató la euforia en el Etihad Stadium cuando pasaban tres minutos del tiempo reglamentario y algunos aficionados ya habían abandonado el estadio, resignados.

Antes, Zabaleta había abierto el marcador para los citizens, y el Queens Park había remontado por medio del
francés Djibril Cisse y del escocés Jamie Mackie. Los aficionados azul y celeste invadieron el campo del Etihad tras la resolución de uno de los finales más ajustados en la historia de la Liga de Inglaterra.
 

El QPR sufrió desde los primeros compases de un duelo en el que los citizens salieron en tromba hacia el área del guardameta irlandés Paddy Kenny. Los argentinos Carlos Tévez y Agüero se aliaban para crear peligro, mientras que el español David Silva y el francés Samir Nasri les flanqueaban por detrás.

La calma tensa del Etihad se transformó al fin en euforia en el minuto 39, cuando el argentino Pablo Zabaleta batió a Kenny con un tiro desde el interior del área tras una jugada colectiva. Silva le dejó un balón a Touré y éste lo envió a Zabaleta, que no dudó en descerrajar un disparo que el guardavallas del QPR trató de atajar sin éxito.

Los hinchas locales pasaron el descanso como campeones de la Premier, pero recibieron un baldazo de agua fría al comenzar el segundo tiempo. El inglés Joleon Lescott erró en el despeje de un balón cuando era el último hombre de la defensa del City y habilitó al francés Djibril Cisse, que se plantó ante el arquero Joe Hart y marcó el
empate. Quedaban cuarenta minutos y los citizens debían volver a empezar ante un QPR que se quedaba con diez por la expulsión del mediocampista Joey Barton, quien golpeó al Kun mientras el balón estaba detenido.
 
El guión del encuentro deparaba sin embargo un giro cruel para los locales, que vieron como en el minuto 66 el Queens Park marcaba un 1-2 que dejaba el título más lejos que nunca. Volcados en el ataque, los de Mancini vieron por sorpresa como el francés Armand Traore recorría la banda izquierda hasta acercarse al área de Hart y lanzaba un centro hacia el segundo palo para que el escocés Jamie Mackie, que había pasado inadvertido para los defensores, rematara en plancha el balón a la red.

El título se escurría de las manos de los citizens y casi nadie podía permanecer sentado en un estadio en el que solo festejaban las decenas de seguidores del QPR, que veían como se mantendrían un año más en la Premier. Mancini mandó toda su artillería, y el bosnio Edin Dzeko trataba de aportar peligro, pero entre Kenny y la defensa del QPR continuaron frustrando cualquier opción del City de acortar distancias.

Precisamente, el checo acertó en el minuto 90 con un gol de cabeza a la salida de un córner que avivó las esperanzas de los citizens durante los instantes finales del partido. Y Agüero, cuando pasaban tres minutos del tiempo reglamentario y nadie lo esperaba, dio vuelta el encuentro con un tiro desde el interior del área que batió al guardameta del QPR y desató la euforia en el Etihad. Un verdadero golazo, que valió un título de campeón esperado por cuatro décadas.

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