Zona sur, doce y media de la mañana. La carnicería del barrio está vacía. “Estoy haciendo tiempo para cerrar, pero no pasa nada”, dice el carnicero desde atrás del mostrador. Se refiere a la poca clientela que llegó durante la mañana, en busca de algún corte de carne para preparar el almuerzo. “Es que, pese a que los precios no han variado en el último mes, está realmente muy cara”, comenta el hombre.

El recorrido por algunos supermercados y carnicerías de distintos puntos de la ciudad confirman lo que decía este señor: los precios de este producto de la canasta básica son muy altos. Basta con decir que los cortes más populares rondan los $50.

Quizás la lista de precios pueda dividirse entre la carne que se comercializa en los negocios más chicos, de los barrios y la que se vende en los supermercados. En los últimos los precios son bastante más elevados. En un supermercado de la zona sur de la ciudad la bola de lomo cuesta $49,99, el peceto $64,99 y la molida común $20,99. Ni hablar del lomo, cuyo precio se expone en la pizarra a $68,99.

En una carnicería de la zona oeste de la ciudad el lomo y el sobaco común se venden a $34 y, el especial a $44. La bola de lomo, por otra parte, se vende a $44. Ahora, si el cliente quiere hacer un asadito, tiene que saber que la costilla, por ejemplo, está a $35.

“Muchas familias se acostumbraron a comer comidas con carne casi a diario. Hoy en día ya no se puede y, un asado, es algo excepcional”, dice una señora, mientras elige qué corte llevar para preparar el almuerzo a su familia, en la carnicería que está en su barrio.

Los que optan por comprar en los supermercados dicen que allí está la mejor carne, la más sabrosa y de mejor calidad. Pero también es más cara. En las cadenas de las grandes firmas apuestan a las ofertas del día, para sumar a aquellos clientes que tratan de ahorrar a la hora de comprar su mercadería. En muchos de los super, sino, es casi imposible comprar la carne para abastecer a una familia entera o para hacer un asado e invitar a los amigos.

La gente compra menos

Durante la recorrida que El Tribuno hizo por varias carnicerías, el comentario fue un unánime: la gente compra para el día y menos. Mari, de una carnicería de la zona sur explicó que las personas ya no compran carne para varios días, sino para el día. Julio es dueño de una carnicería y contó que hace dos semanas la carne aumentó el 20%. “Eso se siente en el bolsillo de los clientes; ahora no compran un kilo, sino 800 gramos”, sostuvo. Para Javier, otro carnicero, la venta de carne disminuye bastante de lunes a viernes y repunta los fines de semana porque “la gente se da un gustito”.
 

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