La situación del fútbol actual es lamentable. El desborde que sufren los jugadores los conduce a actuar de manera imperdonable. La Liga Anteña no es la excepción. Un árbitro que fue agredido por un jugador realizó graves denuncias contra la dirigencia de los clubes, que “apañan la violencia”.

El fin de semana pasado el árbitro Daniel Enríquez fue agredido luego de expulsar a un jugador de Deportivo Quebrachal. Para colmo de males, al referí no le pagaron el arancel por el partido que dirigió y los gastos de atención médica tuvieron que correr por su cuenta.

Se jugaban 36 minutos del partido entre Deportivo Quebrachal y Belgrano de Talavera y este último equipo convirtió un gol que lo ponía arriba en el marcador. Entonces el jugador Walter Montenegro, de El Quebrachal, reclamó una falta y la anulación del tanto. Recibió una amonestación y se dirigió al árbitro: “Si me volvés a sacar otra amarilla te hago recagar”, afirmó Enríquez que le dijo. Inmediatamente fue expulsado y, como respuesta, Montenegro le dio un cabezazo. Daniel Enríquez radicó la denuncia en la comisaría y ahora espera que reciba una sanción ejemplar por parte de la Liga. Sin embargo, comentó: “Los dirigentes apañan la violencia porque ponen en la cancha a jugadores en estado de ebriedad que provocan estos daños”. Esta es la segunda agresión que recibe Enríquez ya que, en diciembre, un jugador de Taco Pozo le arrancó dos dientes de una trompada.

Por otra parte, anoche salieron las sanciones para Luis Jurado (San Martín), quien no podrá jugar hasta el 31 de marzo del 2014, y Matías Fernández (Arg. del Norte), quien recibió tres fechas por considerar que solo hubo insultos.

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