Así como Los Pumas en 2007 y 2011, Los Pumitas dieron el gran salto en el plano internacional al finalizar en el cuarto lugar del último Mundial de la categoría jugado meses atrás en Sudáfrica. Al frente de ese plantel estuvo el cordobés Facundo Soler, quien pasó por Salta días a tras y dialogó con El Tribuno sobre ese logro y la formación de jugadores. Integró el seleccionado mayor entre 1996 y 2002 disputando 26 test match.

Cómo se dio el proceso que llevó a Los Pumitas al cuarto puesto?
 No fue solo el trabajo de los entrenadores, fue un proceso que llevó tres años. Se trabajó muy bien en los “pladares” (centros de alto rendimiento), con un plan de juego determinado. Además contamos con chicos convencidos, con fe en el proyecto. En la etapa previa al Mundial jugamos con Buenos Aires, Mendoza y Salta, y los resultados que obtenidos nos dieron mayor confianza. Al Mundial no fuimos a pasear; con el correr de los partidos nos dimos cuenta de que estábamos para pelearle a cualquiera y terminamos ganando la zona en forma invicta.

¿Cuándo se inició la detección de jugadores?
La iniciamos dos años antes del Mundial, con concentraciones a nivel nacional en distintos puntos. Después seguimos trabajando en la parte física bajo el sistema pladar (plan del alto rendimiento), que involucró a mucha gente. Igual creo que el tiempo no es suficiente, ya que las potencias los detectan a los 15 años para realizar un plan de trabajo de casi cuatro años.

¿Cómo se introduce la “mentalidad ganadora” en un chico de 15 años?
En la alta competencia los que son apasionados, comienzan desde temprana edad. Dentro del grupo se destacan, son los que se entrenan responsablemente dos o tres veces a la semana y son los comúnmente denominados “tocados por la varita mágica”. Es mejor llegar a un Mundial con un plan de juego definido y no encontrarse dos meses antes para ver qué hacemos.

¿Hoy en día se puede hacer rugby de alto nivel sin seguir los lineamientos del pladar?
Será complicado. Debemos sin lugar a duda seguir este camino, acentuando e incorporando cosas para mejorar nuestro rugby. El resto de los países también avanzan.

¿Cómo fueron tus primeros pasos en el rugby?
</RESPUESTA>Yo practicaba atletismo y handball antes de dedicarme al rugby, que fue a los 15 años. Estaba bajo entrenamiento y por eso no me costó demasiado, siempre me gustó entrenar. Corría mucho y de a poco me fue gustando. Le dedicaba mucho tiempo al trabajo. Tuve la chance de jugar en Los Pumitas, pero no fui elegido y yo soñaba con llegar a la primera de mi club, de un momento al otro me vi en Los Pu mas.

¿Y cómo vivió esa experiencia?
En Los Pumas nadie te regala nada. Al frente del plantel estaba José Luis Imhoff, que le dio otra visión al rugby argentino. Antes de que él llegase era muy difícil que un jugador del interior integre Los Pumas, la mayoría era de Buenos Aires. Si tengo que dar algún consejo sería que sueñen en grande, no esperen que las cosas les leguen sin esfuerzo. Dentro del rugby no hay nada de sacrifico, porque si hacés algo que te gusta no lo podés llamar de esa manera. Es más, les diría que si el rugby es un sacrificio que directamente no lo hagan. El esfuerzo tiene que ir de la mano de la dedicación y de la disciplina.

¿Le quedó alguna cuenta pendiente en Los Pumas?
Jugar un Mundial. Estuve cerca de llegar en 1999.
 
¿Cómo ve a Los Pumas en la futura Rugby Championship?
Espero que le vaya bien. La clave estará en la acumulación de partidos. El roce, el desgaste tal vez no se sienta en los primeros partidos, pero  sí al promediar el certamen.
 

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