Para poder develar este misterio es necesario ponerse en situación. Imaginemos una increíble sesión de sexo salvaje (puestos a imaginar, que sea a lo grande) y llegamos al momento en el que el hombre, después de varios orgasmos de la mujer, llega al éxtasis teniendo un gran orgasmo.

Hasta aquí todo perfecto ¿verdad?

Pero en ese momento, después de recobrar un poco de aire, es bastante común (y por otro lado lógico) que la mujer quiera hablar, quiera mimos, quiera... ¿y el hombre?, bueno...roncando plácidamente a tu lado. ¿Y por qué pasa esto? Las mujeres, que a veces son muy mal pensadas, pueden llegar a la conclusión de que solo se las quiere para el sexo, que a los hombres no les interesa hablar con ellas, que... y si, es posible que sea por esto, pero también tiene una explicación científica.

Los hombres y las mujeres somos distintos, eso está claro, muy claro incluso, y en este tema también. Durante la eyaculación el hombre libera un cóctel de compuestos químicos del cerebro, en el que van incluidos serotonina, oxitocina, vasopresina, noreprinefina, oxido nítrico y la hormona prolactina. La prolactina es la hormona que regula el tiempo de recuperación, que es ese espacio de tiempo que debe de esperar el hombre para estar listo y preparado para ponerse al tema otra vez.

Existe una gran relación entre la prolactina y el sueño, ya que al liberarse hace que el hombre sienta una gran sensación de cansancio, así como la oxitocina y la vasopresina. La oxitocina por ejemplo rebaja los niveles de estrés, lo cual también ayuda a conciliar el sueño. No es una situación agradable para la mujer, eso es evidente, pero por otro lado la cosa podría ser peor, según una reciente encuesta realizada sobre diez mil hombres británicos, el 48% reveló que donde realmente se quedaban dormidos era ­­durante el coito!! Esta somnolencia post coital, lo que realmente hace es preparar al hombre para otro asalto.

El sueño no hace al amante

Un buen amante es mucho más que la acción post coital, es decir, su desempeño no termina en el orgasmo. Y como toda relación sexual es de a dos, esta debe también tener otros factores que la hacen rica en sensaciones, como el compañerismo; el entendimiento; la colaboración y, por supuesto; saber dar gracias entendiendo la liberación energética que se produjo en el momento anterior. Para lograr una integridad en su relación sexual, la pareja debe respetar ciertas fases importantes del acto en sí.

- Mantener las caricias. Siempre viene bien un poco de ternura y más aún después de las relaciones sexuales. Y hay que señalar que éstas no implican enamoramientos o sentimientos formales; sino que son herramientas para mantener el placer del orgasmo, y esperar el período de detumescencia. De esta manera, cada individuo será capaz de ajustarse, física y síquicamente, a la nueva situación que vivirán.

- Disfrutar de la etapa de detumescencia. Una vez que se ha completado el ciclo fisiológico de la relación sexual, los órganos comienzan a volver a su estado anterior. Esto puede ser más rápido o más lento dependiendo del tiempo que duró el periodo de la intumescencia (cuando empieza el estímulo sexual), la intensidad y las reacciones individuales.

- La conversación post sueño. Luego del relajo y la recarga de energías, nada mejor que una buena conversación. Es el momento ideal para conocerse, para aproximarse, y para ser mejores en los próximos encuentros. En esta etapa ningún tema es tabú y es tan así, que el espacio amerita tocar asuntos mucho más íntimos.

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