El rol del hombre en una familia no es el de mero proveedor. El también debe ocuparse de la crianza de los hijos.

Son muchos los hombres separados que no pasan la cuota alimentaria: son 140 los padres en falta, reveló una nota publicada en El Tribuno la semana pasada.

Pero también hay otra realidad que, a pesar de no ser tan cotidiana, existe: muchos hombres, por distintas circunstancias, se hacen cargo de la crianza de los hijos.

Es el caso de Mario, que junto con su exmujer decidieron que lo mejor para el pequeño Santino era que viviera con su papá, sin que esto afectara la relación con su mamá.

“Afortunadamente mi hijo está a menudo con su mamá y que no viva con ella no lo afecta. En su personalidad no veo mayores problemas, es un niño cariñoso y feliz, con un carácter bastante fuerte”, dijo Mario.

Y continuó: “A mí me cambio la vida rotundamente, me obligó a llevar una vida más enfocada, siento que ha sido un cambio muy bueno porque es él quien me hace estar contento todo el día”.

Falta de compromiso

Mónica Menini, abogada especialista en género y políticas públicas del Foro de Mujeres por la Igualdad de Oportunidades de Salta, contó que lo más común en una separación es la falta de compromiso de los padres con los hijos, aunque resaltó la existencia de una transformación de la masculinidad.

Históricamente el rol de la mujer en la familia fue el de cuidadora y el del padre el de proveedor, pero hoy la mujer trabaja a la par del hombre y obliga a que el cuidado de los niños sea compartido.

La antropóloga y docente de la UNSa María Cristina Bianchetti, por su parte, planteó que “la incorporación de la mujer al mercado laboral y profesional hace que el trabajo sea necesariamente participativo, creando la posibilidad de un rol igualitario que permita que ambos padres participen de la crianza y manutención de los hijos en forma compartida”. Pero, a pesar de todo, persiste una marcada diferencia entre el padre y la madre, y “esta diferencia es cultural, no legal”, aseguró, por su parte, Mónica Menini.

La ley plantea que, en caso de una separación, la patria potestad es compartida, por lo tanto las responsabilidades del cuidado y la cuota alimentaria es de los dos.

“Para lograr este cambio cultural es necesario crear una nueva masculinidad, una nueva mirada sobre la mujer y entender que los niños tienen derechos”, consideró Menini.

Papá a cargo

Juan es el papá de Micaela y vivió con su hija durante 2 años, luego de la separación con su mujer. Contó que “cuando uno tiene hijos cambia la manera de pensar. Por ejemplo, yo nunca había tenido un termómetro hasta que me hice cargo de mi hija. Preguntale a cualquier hombre si alguna vez tuvo un termómetro... ninguno. Tenés que aprender a cocinar y a planear el tema de la comida”.

Y agregó: “Creo que los varones ahora se hacen un poco más cargo de la casa y de los hijos, pero igual es difícil para un hombre porque fuimos criados con otro modelo. Mi viejo jamás se ocupó de nuestro cuidado; él trabajaba todo el día. Cuando me tocó a mí hacerme cargo, me acordaba mucho de mi mamá”.

Economía del cuidado

Menini señaló otro punto no menos importante a tener en cuenta con respecto a la tenencia de los hijos: “La economía del cuidado”. El responsable de personas dependientes ve afectada su economía, ya que no puede trabajar la misma cantidad de horas que aquel que no tiene hijos a su cargo; y en caso de que trabaje, debe pagar una niñera. La letrada afirmó que las personas más empobrecidas son las mujeres con niños pequeños a su cargo porque no pueden salir a trabajar, ya que tienen que cuidarlos.

 En los conflictos de pareja sufren los niños

El Código Civil actual establece que un niño menor de 5 años debe estar con la madre. Sin embargo hay una nueva concepción legal que se refleja en la modificación del nuevo código, que propone quitar la cuestión etaria del niño para evitar que se hagan diferencias en las responsabilidades de los padres.

“Muchas veces los jueces que actúan influidos por la cultura son los que también marcan esta diferencia”, aclaró Menini.

Asimismo, señaló que la ley dice que el hombre debe hacerse responsable de los hijos desde que nace.

“Botín de guerra”

Muchas parejas, al separarse, ponen a los hijos en el medio de las discusiones.

Generalmente la falta de madurez de los padres y los resentimientos creados a partir de los motivos de la separación generan situaciones violentas en las que el niño sufre las consecuencias.

Estos enojos se reflejan de distintas maneras, explicó Menini: “En la mujer se da cuando le impide al hombre tener un contacto fluido con los hijos, olvidándose que es un derecho no solo de los padres sino de los chicos”. Por su parte, en el hombre se da no pasándoles la cuota alimentaria a los chicos porque dice que la madre la gasta en otras cosas.

Y prosiguió: “Hay que entender que el niño es un sujeto de derecho y, como tal, tiene que disfrutar de una relación fluida con el padre, con la familia paterna, y también tiene que tener la cuota alimentaria, que es administrada por quien tiene la tenencia”.

Según Menini, “si todos los padres pudieran dilucidar cuáles son los derechos del niño y separarlos de los conflictos de pareja, no se judicializarían los problemas de familia”, enfatizó.

MARIA CRISTINA BIANCHETTI, ANTROPÓLOGA.

“Hoy existen muchas familias monoparentales”


 

 

Hay muchos modelos de paternidad y obedecen a las condiciones socioeconómicas de los padres. En general, los hombres que se hacen cargo de la crianza de los hijos son, los de clase media. Hoy más que nunca existe una paternidad ocasional y las madres solteras son el resultado de ello.

En estas dos realidades se observa, por un lado, una tendencia a la tenencia compartida de los niños cuando los padres se separan. En este sentido, el rol paterno es fundamental para crear sólidos vínculos afectivos con sus hijos y muchos padres luchan por cubrir roles igualitarios en la crianza una vez producido el divorcio. Hoy las nuevas generaciones de padres jóvenes cumplen un rol diferente y activo con los niños, participan de todo el proceso gestacional y acompañan a la madre en la crianza. Pero también es cada vez más frecuente que el hombre se desentienda de su rol paterno. En los últimos treinta años se ha vuelto frecuente la “paternidad casual”, dejando en la mujer toda la responsabilidad de la crianza.

Es frecuente, además, que la mayoría de las familias se hayan convertido en monoparentales, con madre o padre como jefe de hogar. Sabemos que en el norte argentino se estima que el 64% de los hogares poseen mujeres al frente de la familia, siendo la madre la jefa de hogar.

Lo esencial en la familia es que ambos roles encuentren un punto en el que se complementen, generando un verdadero trabajo en equipo, fundamental para lograr una crianza comprometida. El rol materno es esencialmente vincular y genera amparo, afecto, protección, mientras el paterno es de formación, estableciendo orden, normas, límites. Cuando el hombre participa activamente en la crianza, la figura paterna como contención del núcleo es fundamental y en la medida que se comparten acciones deja de ser una mera fuente de ingreso para su hijo y pasa a demostrar su capacidad para criarlo mientras participa de todas las actividades, fundamentalmente aquellas que producen un beneficio físico y mental al niño.

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