No hay palabras suficientes para describir lo que una fuerte explosión provocó ayer en Rosario y la sensación dolorosa que se extendió al resto del país. Esa importante ciudad santafesina se sacudió cerca de las 10 de la mañana: un escape de gas, aparentemente en la planta baja del edificio de calle Salta 2.141, provocó muerte, caos, horror y miedo.

Doce personas fallecidas, 60 heridas y 15 desaparecidas eran, hasta el cierre de esta edición, el amargo resultado del hecho para el que aún se buscan explicaciones. Las escenas eran dantescas y las heridas de la explosión podían palparse en un perímetro de diez cuadras, con un edificio contiguo colapsado, vidrios desparramados por todos lados y la zona evacuada por precaución.

La televisión, los diarios y las redes sociales transmitían al segundo lo que pasaba en Rosario, la lucha de los bomberos por apagar el fuego, de los rescatistas por poner a salvo a los vecinos afectados y la gente que se acercó a colaborar.

Mientras la Justicia Correccional investiga las causas que provocaron la explosión en el centro rosarino, muy cerca del río Paraná, la intendenta Mónica Fein aseveró que “fue el gas” la causa del siniestro, poniéndose en la misma línea de los habitantes del edificio de 62 departamentos que explotó. La empresa distribuidora Litoral Gas negó ayer haber recibido denuncias sobre una fuga; la firma fue allanada por orden de la Fiscalía para averiguar si hubo llamadas de vecinos de los dos edificios siniestrados con denuncias de pérdidas de gas y verificar qué personas trabajaron en ese lugar días atrás, para identificar a gasistas que habrían hecho trabajos en la zona.

Varias personas aseguraron haber escuchado una suerte de “escape, como cuando sale aire de una rueda de una bicicleta, pero muy fuerte” y que coincidieron en que 40 minutos antes de la tragedia habían dado aviso a las autoridades sobre un escape.

El ministro de Defensa, Agustín Rossi, confirmó que especialistas en apuntalamiento de edificios del Ejército fueron a Rosario para colaborar con las tareas que lleva adelante personal provincial; el secretario de Seguridad nacional, Sergio Berni, también viajó y confirmó que también se llevaron perros que se abocarán a buscar víctimas.

Terrible escenario

La zona donde ocurrió la explosión parecía en guerra. Unos 500 gendarmes, además de efectivos de la policía local y de la Federal, la custodiaban para evitar problemas de seguridad en medio de la tragedia.

El gobernador Antonio Bonfatti dispuso duelo por tres días en la provincia. “Esto fue dramático. Recuerdo inundaciones, otras cosas, pero nada igual a esto. Está todo garantizado para dar respuestas a la gente”, dijo, lamentando lo sucedido.

El trabajo de los bomberos

Para apagar el fuego los bomberos trabajaron durante tres horas. Las llamas cesaron cuando la empresa distribuidora Litoral Gas cortó el fluido en la esquina del edificio de Salta al 2.100. Los equipos siguieron trabajando con bombas de agua para enfriar la zona y facilitar el rescate de quienes estaban atrapados en el edificio y bajo los escombros.

 

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