Gimnasia y Tiro se desquitó de Juventud Antoniana por la Copa Argentina y venció esta noche al santo por 1 a 0 gracias a la conquista de Rubén Villarreal, a los 30' del primer tiempo. Así, el albo sacó a uno de sus archirrivales de la provincia de la Copa y se llevó un premio consuelo, tras el fracaso prácticamente consumado en el Federal A.
Sin embargo, la "mancha" opacó otra vez lo que debería ser una fiesta del fútbol. Ya que a falta de quince minutos para concluir el encuentro, un grupo de hinchas antonianos ubicados en la tribuna de la Avenida Bicentenario, arrojaron proyectiles al campo y forzaron el alambrado intentando ingresar a la cancha, por lo que el árbitro santafesino Carlos Boxler se vio obligado a suspender el encuentro por un lapso de cinco minutos. Otra vez la vergüenza empaña al fútbol salteño y todos nos preguntamos, ¿hasta cuándo?
El albo formó con: Martín Perelman; Facundo Vega, Gastón Suso, el "Bocha" Rodríguez y Nicolás Aguirre; Tomás Basualdo, Daniel Ramasco y Rubén Villarreal; Francisco Vazzoler; Vicente Monje y Leandro Zárate.
Mientras, el santo, enfocado en el Federal y su chance de ascenso, y con una formación netamente alternativa, alineó a: Juan Cruz Mulieri; Nicolás Monje,Leonardo Gómez, Maxi Aybar y Juan Cassarini; Marcos Otero, Gustavo Ortiz, Bruno Lescano y Matías Vicedo; Héctor Arrigo y Luis Rodríguez.
El clásico comenzó a calentarse desde temprano, cuando el volante juvenil antoniano vio la roja a los 22' del primer tiempo por doble amonestación. Y a los 30' de aquella etapa, el albo comenzó a cristalizar su superioridad en la red a través de Rubén Villarreal, quien puso el 1 a 0 para el delirio de los hinchas millonarios.
Unos minutos después, hizo su reaparición Juan Chanquía en Gimnasia, reemplazando al lesionado Nicolás Aguirre. El primer tiempo se escurrió con un Gimnasia superior y más incisivo, que aprovechaba la ventaja numérica y a sus hombres de mayor oficio. Dos situaciones polémicas dejó la primera mitad: primero, un claro penal de Facundo Vega, quien "camiseteó" a Arrigo en el área a los 28' del primer tiempo; luego, una supuesta falta del "9" sobre Perelman en lo que terminaría siendo el gol que Boxler le anuló al santo.
En el complemento, Gimnasia siguió mantendiendo la tendencia de dominio y controlaba el partido con un hombre de más. Hasta que el juego se desvirtuó: los hinchas del santo ubicados en la Preferencial comenzaron a arrojar objetos al campo, forzaron un alambrado y amenazaron con invadir el terreno de juego. Boxler suspendió el partido, luego la tensión se calmó y el partido se reanudó. Y hubo tiempo para que Gimnasia dilapide el segundo gol, tras una acción de la Chancha Zárate que contuvo Mulieri y un remate de un inspirado Villarreal (hizo el gol, provocó la expulsión de Vicedo y fue incisivo en ataque) que se estrelló en el palo.
Gimnasia se bebió un trago dulce de Copa y eliminó a Juventud, como premio consuelo. Pero queda la amargura por nuevos incidentes en un fútbol salteño que sigue "barranca abajo", en todos los sentidos.

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