Con los primeros 650 pesos que le prestaron compró telas, cosió varios almohadones y se fue a la calle Balcarce a vender. No tenía mucha experiencia. Tampoco otras posibilidades. Acababa de mudarse de Humahuaca a Salta Capital con su hija adolescente. Buscaba un mejor futuro para las dos. Cinco años después, tiene una marca que se autosustenta y el proyecto firme de consolidarse como una empresaria textil.

Marcela Castrillo es una de las 6.500 salteñas que recibieron créditos de Pro Mujer, una organización que tiene como premisa prestar dinero para pequeños negocios a postulantes que cualquier banco consideraría “insolventes”.

“Cuando devolví el primer crédito, me dieron otro y, después, otro de mayor valor. Así fui comprando máquinas y materia prima para armar mi taller”, cuenta Marcela, que fabrica carteras, muñecas, manteles y otros artículos de decoración que ella misma diseña.

Su emprendimiento se llama “MixturAndina” y se ganó un lugar reconocido en la feria de la calle Balcarce. “Acá vinieron clientes como Verónica Varano, Georgina Barbarossa y Ricardo Moyo. Ofrezco un producto andino que tiene que ver con nuestra cultura pero, a la vez, sigo la moda”, se enorgullece Marcela.

En Pro Mujer no hay hipotecas que garanticen el pago. El sistema se basa en la confianza. La organización primero entrega un monto de 650 pesos que se debe devolver en un plazo de 2 a 3 meses. Si el dinero se reintegra en tiempo y forma, la institución va otorgando nuevos créditos por cifras cada vez más elevadas que pueden llegar a los 7.500 pesos.

Los intereses que deben pagar las emprendedoras por los préstamos son variables. En algunos casos, superan un 30 por ciento anual. Pero la posibilidad de acceder a un primer capital vale el esfuerzo para muchas de ellas.

“Es un apoyo que nosotras no encontramos en los bancos ni en los organismos oficiales. También accedemos a capacitaciones para sostener nuestras empresas”, dijo Marcela Castrillo.

Al público

Unas 100 mujeres que armaron sus emprendimientos con financiación de Pro Mujer, como Marcela, expusieron lo que fabrican el sábado pasado, en una feria que se realizó al aire libre en la calle Ameghino al 700. Durante todo el día, mostraron y vendieron artesanías, ropa, tejidos, bolsos, cuadros y productos gastronómicos.

“El próximo paso es tener mi propio criadero de cabras”, se esperanzó Liliana Machaca, que llegó a la muestra con unos 40 quesos de elaboración propia, dulce de cayote, alfajores de maicena, empanadillas y humitas para ofrecer.

“Tener un préstamo me sirvió para afianzar un proyecto familiar que veníamos desarrollando hace años. Con mis padres y mis hermanos cultivamos en un campo de Chicoana que perteneció a mis abuelos y elaboramos alimentos”, sostuvo Liliana.

Alejandra Márquez contó que produce hasta 10 bombos por semana en su casa de barrio Solidaridad con la ayuda de su esposo y de su hijo. “Los distribuimos en negocios de música y artesanías. Nos dedicamos hace 15 años a esto. Es un trabajo sacrificado, pero nos sostiene”, aseguró.

Las emprendedoras se agrupan de a 10 o 15 y entran en un circuito en el que todas son solidariamente responsables por las demás. Cuando una no puede pagar la cuota mensual que le corresponde para devolver su préstamo, las demás deben ayudarla hasta que se recupere.

“Entendemos que las mujeres cumplen un papel clave para que sus familias salgan de la pobreza. Nuestro objetivo es apoyarlas para que alcancen esa meta”, explicó Osvaldo Sosa, gerente de salud y desarrollo humano de Pro Mujer en Salta.

A todas las que obtienen microcréditos, la organización les ofrece una cobertura de salud y talleres sobre temas como finanzas. La institución trabaja desde 1990 en Argentina, Bolivia, Nicaragua, México y Perú. En estos cinco países, hay unas 300.000 emprendedoras que ya consiguieron pequeños préstamos y asistencia para crecer.

 Usarán una base de información

Profesionales de la salud que atienden a unas 6.500 beneficiarias de Pro Mujer en la provincia comenzarán a utilizar una base de datos sobre enfermedades que pertenece a la Clínica Mayo, de Estados Unidos.

Esto se concretará por medio del programa “Pregunte a un Experto de Mayo”, que se lanzó el jueves pasado en Salta.

“La Clínica Mayo tiene una base de datos que concentra el conocimiento de todos sus especialistas. Médicos, enfermeras y nutricionistas que trabajan en Pro Mujer en Salta tendrán acceso libre a esta información”, explicaron a El Tribuno Gabriela Salvador, directora de salud y desarrollo humano de Pro Mujer y Patricia Simmons, miembro de la Clínica Mayo.

El sistema aglutina la experiencia de más de 3.700 médicos, científicos e investigadores de Estados Unidos en el diagnóstico y atención de todo tipo de enfermedades.

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