El papa Francisco se reunió hoy con los familiares de Nicola Campolongo, el niño de 3 años asesinado el pasado enero por la mafia local, la N’dranghetta, en el municipio italiano de Cassano allo Jonio, en Calabria. “Rezo todos los días por él”, dijo el Papa a la familia, según confirmó el obispo de Cassano allo Jonio, Nunzio Galantino, a los medios presentes en el pueblo calabrés.

El encuentro entre Jorge Bergoglio y los familiares del niño, que no estaba previsto inicialmente en la agenda del pontífice argentino, se produjo durante la visita de éste a la cárcel de Castrovillari, en la provincia calabresa de Cosenza.

Durante su visita a los presos, entre los que se encontraba el padre de Coco, como todo el mundo conocía al niño, Francisco pidió a los reclusos que se arrepintiesen de sus pecados e instó, al mismo tiempo, a las autoridades penitenciarias a trabajar para lograr la reinserción social de los condenados.

Tras su visita a la penitenciaría, Bergoglio viajó en helicóptero hasta Cassano allo Jonio, el pueblo en el que el pasado 20 de enero se encontró el cuerpo carbonizado de Nicola, junto con los cadáveres de su abuelo y la nueva compañera sentimental de éste, dentro de un coche en medio de un campo a las afueras de la localidad.
Según los investigadores, el crimen fue cometido por la mafia local por un ajuste de cuentas.

El suceso conmocionó a Italia y también al pontífice argentino quien pidió entonces que los responsables se arrepintieran del delito.

Francisco y las cárceles

El Papa afirmó que “es esencial que los detenidos comprendan la importancia de respetar los derechos fundamentales del ser humano”, y señaló que “las instituciones penitenciarias deben trabajar para lograr una efectiva reinserción de los presos en la sociedad”.

“Cuando este requisito no se cumple, la ejecución de la pena se convierte en un instrumento de castigo y represalia social, y al mismo tiempo, dañino para el individuo y la sociedad”, añadió.
En estos términos se expresó el pontífice durante el discurso pronunciado delante de 200 presos, hombres y mujeres, que cumplen condena en Castrovillari.

Bergoglio instó a los presos a arrepentirse de sus delitos y les confesó que la reinserción plena se logra escuchando la palabra de Dios, quien “siempre perdona, acompaña y comprende”, dijo. “Este tiempo de detención no tiene por qué ser una pérdida, sino que puede ser un tiempo precioso para obtener la gracia de Dios. Esto repercutirá en vuestro bien, pero también en el de la comunidad porque, tanto para bien como para mal, nuestras acciones influyen en los demás y en toda la familia humana”, sostuvo el obispo de Roma.


 

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