Los salteños, los hinchas de otros puntos del país, Los Borrachos del Tablón y distintas personalidades del ámbito local fueron testigos de un nuevo paso exitoso que tuvo River por el Martearena.
La contracara de las bajas temperaturas se reflejó en los 18 mil hinchas (tal vez un poco más) que disfrutaron del partido de River y Ferro por la Copa Argentina y le pusieron calor al Martearena. Es que hubo unos pocos huecos en las tribunas que no permitieron hablar de un lleno total del estadio, como sucedió en otras presentaciones que tuvo el millonario en Salta.
Sin embargo, no faltaron las personalidades del fútbol salteño, las familias, los del interior, los hinchas de las provincias cercanas como Tucumán y Jujuy, y hasta vino gente de Buenos Aires. Incluso estuvo la famosa barra de River: Los Borrachos del Tablón.
Los barrabravas se habían alojado desde que llegaron en el balneario Carlos Xamena. Ingresaron a la ciudad y luego al estadio sin inconvenientes, bajo una estricta requisa policial. Y todo se desarrolló con normalidad, según informaron los subcomisarios a cargo de los ingresos.
Con fuegos artificiales y mucho color, la gente del millonario recibió a los once de Gallardo. Y al ritmo del "Brasil decime qué se siente", la banda de millonaria alentó de principio a fin.
Los de Ferro también dijeron presente. Unos doscientos hinchas llegaron desde Buenos Aires para alentar a su equipo con bombos, planillas, globos y mucho color verde.
El frío ayudó también a las ventas en el Martearena, ya que en el entretiempo se agotaron los panchos, la opción más accesible para los que querían comer algo caliente (costaban 8 pesos).
River
La unión de dos grandes amores. Por Mario Peiro
Fue una noche tan especial como esperada. El campeón tuvo el calor permanente de los salteños que no dejaron de alentar ni un segundo, a pesar de que por instantes los jugadores no se pusieron a la altura de los acontecimientos. Pero, gracias al último penal convertido por Maidana, se desató la algarabía de miles de seguidores que dijeron presente en el padre Martearena.
Y fue el debut casi esperado para el Muñeco Gallardo y no era es para menos, ya que el nuevo DT llegó a River con toda la intención de seguir sumando copas a las vitrinas del Monumental de Núñez.
De todos modos, como él mismo dijo "hay que mejorar mucho", y debe ser porque el equipo no funcionó como los hinchas esperaban en un estadio casi "rojo y blanco", lleno de familias a las que no les importó el frío invernal y que dejaron todo su calor.
Pero lo cierto es que el comienzo del primer tiempo que prometía un gran partido se fue diluyendo al correr de los minutos por la falta de agresividad y por un Ferro Carril Oeste que demostró que no vino a Salta a "entregar" el partido al campeón.
Fue una fiesta, en la que Salta y River reencontraron sus amores.

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