"A Salvador Ragusa no lo bancan más. La relación con los jugadores está rota y el vestuario está quebrado". Esta frase pertenece a alguien que estuvo hasta hace poco tiempo atrás muy cerca del plantel de Gimnasia y Tiro, y dice mucho de la crisis que hoy está atravesando el albo. Y la realidad que hoy se ve en el campo de juego parece darle la razón a este señor que supo transitar por los pasillos del Gigante del Norte.
A muchos de los jugadores no les gusta la forma en la que se maneja el entrenador. La de "tirar bombas" todos los días, la de mandar en "cana" a un jugador adelante de todo el grupo y no hacerlo en forma personal. Actitudes que fueron revelando al plantel en contra del técnico. "El otro día maltrató a uno de los jugadores porque se animó a preguntarle cual era la razón del por qué no lo tenía en cuenta para jugar. En vez de hablarle, incentivarlo, decirle qué le puede estar faltando para ser parte de los once. Le gritó y humilló delante de todo el grupo. Por eso ese mismo jugador cuando ingresó a la cancha no rindió porque tiene el mate (cabeza) destrozado", le dijo esta misma fuente consultada a El Tribuno.
Claro que no sólo Salvador Ragusa tiene la culpa de este pésimo presente de Gimnasia y Tiro. A los jugadores también les cabe una gran responsabilidad por este presente del club albo. Ellos son los que salen a la cancha y juegan, pero no demuestran ningún tipo de rebeldía a la hora de jugar, ni ganas de defender al club que hoy les paga el sueldo con mucho esfuerzo.

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