5.000m,  el lugar  elegido  para el  Llama

Desde San Antonio de los Cobres, la ruta nacional 51 se pierde hacia el oeste buscando el corazón del macizo andino. A 25 kilómetros de la capital del departamento Los Andes, un cartel indica el acceso hacia el abra Chorrillos.

Desde allí, cuesta arriba, otros 17 kilómetros llevan el terreno a más de 5.000 metros sobre el nivel del mar. En ese punto la vista es increíble. Hacia abajo se ven valles desérticos atravesados por hilos cristalinos de deshielos, donde abrevan llamas y vicuñas; una síntesis del capricho orogénico que provocó ese levantamiento de tierras hace 65 millones de años.

Hacia arriba, la nada misma. O el todo, disfrazado de un azul profundo donde ni las nubes se atreven a cruzar.

El camino es sinuoso pero fue perfectamente diseñado con los ángulos de giro y las pendientes necesarias para el tránsito de grandes maquinarias. Los mojones indican inexorablemente que cada metro recorrido nos deja un poco más cerca del cielo.

Finalmente, la última señal marca los 5.000 metros sobre el nivel del mar. Ese es el lugar elegido. Una planicie de altura donde la observación es plena y un giro de 360 grados no hace otra cosa que revelar lo insignificante de nuestra humanidad.

De pronto un enorme cráter rompe la monotonía natural. Tiene unos 40 metros de diámetro por otros 20 de profundidad. Es la obra del hombre y sus máquinas. Se nota que una retoexcavadora hizo el trabajo.

Más arriba, donde los pulmones suplican por un poco más de oxígeno, dos antenas trabajan incesantemente en búsqueda de registros que se traducen en luces, números y sonidos de una especie de aventura espacial.

Ese es el lugar donde en poco tiempo comenzarán a construirse las bases para la instalación de 130 toneladas de tecnología pura, que forman parte del proyecto Llama (Large Latin American Millimeter Array), el emprendimiento astronómico con el que Argentina ampliará las investigaciones sobre el origen del universo, los agujeros negros, las estrellas y lejanas galaxias.

Será el tercer telescopio más importante de América.

Las piezas llegaron al país y están a la espera de su traslado desde el puerto de Zárate hasta nuestra provincia, tarea que debe incluir una logística especial dadas las dimensiones y el peso de los materiales.

José Viramonte, doctor en Geología y reconocido científico salteño, es el director técnico del proyecto local.

En diálogo con El Tribuno aseguró que esta semana comenzarán a colocar el cerco perimetral en Abra de Chorrillos y que entrará en proceso de licitación el transporte de las máquinas y las partes del telescopio. "Los circuitos de la antena deben tener una altísima estabilidad y por eso esta parte del proyecto es fundamental" aseguró.

Qué es el Llama

La llegada de la antena es el primer paso concreto para ubicar a Argentina y Brasil en primer plano de investigación. 

La antena llegó desarmada desde Europa y los 19 bultos que la componen se encuentran en el puerto Zárate. 

Es una antena con forma de parábola de 12 metros de diámetro que servirá para realizar estudios astronómicos

 

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Sección Editorial

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