Sangre blanca, un filme sobre los afectos en circunstancias límite 

Marita Simón

Fueron 275 las personas, de todas las edades, que se presentaron al casting para ser parte de Sangre blanca, la próxima película de la cineasta salteña Bárbara Sarasola Day.
La cifra sorprende, pero más aún el interés de los salteños por ser parte de una ficción con fuerte tinte local y al mismo tiempo una producción de alto nivel cinematográfico.
Pero también hay un dato más en este proyecto artístico: los exteriores y gran parte de interiores se filmarán fundamentalmente en Salvador Mazza, en sus rutas y alrededores donde se desarrollará la historia, además de algunos lugares de Tartagal, mientras que lo de estudio se hará en Buenos Aires.
Las pruebas de actuación concluyeron a fines de la semana pasada y de allí surgirán papeles secundarios para los seleccionados y buena parte para los extras. La cantidad no se puede determinar todavía, porque recién comienza la etapa de evaluación, pero lo que sí se sabe es que a principios de diciembre comenzará el rodaje.
Sangre blanca será el segundo filme de Sarasola Day, cuya ópera prima fue Deshora, ficción que transitó con éxito por distintos festivales internacionales y recibió muy buenas críticas en el país, además de pasar por la sección Panorama de la Berlinale 2013, gran vidriera del cine mundial.
En este caso es un thriller con guión original de la cineasta, que protagonizarán nada menos que Eva de Dominici y Alejandro Awada.
“Con los recursos que gané del Fondo Ciudadano de Desarrollo Cultural y con una idea previa, fui a Salvador Mazza, recorrí esa frontera y comencé a escribir. Todos los lugares resultan perfectos para este relato. Está apenas separada por un puente de la ciudad boliviana de Pocitos y la diversidad cultural es ideal para lo que pretendo mostrar”, le cuenta Sarasola Day a El Tribuno.

La historia
Una joven (Eva de Dominici), cuyo entorno no es el mejor, se ve envuelta en un grave problema. Tanto que, en esa situación extraordinaria, deberá recurrir a su padre (Alejandro Awada) con quien prácticamente no tiene vínculo.
Si bien el disparador está relacionado con el narcotráfico, ese aspecto solo es el punto de partida. 
El padre, cuando llega al lugar con poco conocimiento de lo que pasa en realidad, descubre lo que está pasando con su hija. Es allí donde se pone de manifiesto el eje principal de esta historia, porque él deberá tomar la decisión de ayudarla y cómo, o de seguir su vida.
“El guión plantea una situación más ‘universal’, donde el espacio y los personajes son comunes a cualquier otro lugar en esas circunstancias. En esta historia el eje está puesto en el devenir de la relación entre padre e hija por sobre la idiosincrasia, aunque es inevitable que lo que soy como salteña se cuele en este relato. En Deshora ese aspecto estuvo más presente, pero aquí voy girando sobre el género que elegí para este thriller. Es ahondar en los afectos, los límites de los vínculos y en lo que somos capaces de hacer por un hijo cuando, más allá del lazo sanguíneo, no hay un pasado en común”, explica la realizadora.

La producción
Sarasola Day señala que se trata de un proceso largo de filmación, luego de que en estos días determine todos los personajes y los roles que ocuparán los salteños que resulten seleccionados tras el casting.
Estimó que aproximadamente en mayo de 2018 podría concluir la filmación, aunque esto podría variar. Se suma también la posproducción y la posibilidad de ingresar a festivales de cine. 
Aunque no dio datos sobre los costos de filmación, Sarasola Day cuenta, además de su propia productora Pucará Cine, con el apoyo de Varsovia Films del experimentado productor Diego Dubcovsky, quien se sumó al proyecto.
 

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