Con “Churo!” al Grammy, se nomina una manera de sentir 

</EPI-NOR-FIRMA>Segundo trabajo para los niños: canciones y amor.

™En una ceremonia que se realizará el 16 de noviembre, en el MGM Grand Garden Arena de Las Vegas, se sabrá si Mariana Baraj se alza con la estatuilla por su disco “Churo!”, realizado junto a su esposo y productor -y en este disco, letrista- Mauro Rodríguez. Con ellos se premiará el aporte de algunos músicos de la región como los Sikuris de Santa Bárbara, de la Casa de Tantankuy, que dirige Juan Cruz Torres, hijo del charanguista Jaime, que hace 30 años la fundó junto a Jaime Dávalos. También la Orquesta Cuchi Leguizamón, que dirige Martín Bonilla. La orquesta está integrada por aproximadamente 60 chicos, niños de la escuela primaria, adolescentes y también jóvenes que han finalizado sus estudios secundarios. Mediante un programa nacional, los músicos acceden a un instrumento a modo de comodato y reciben clases individuales y grupales de docentes especializados. 
Recién regresados de una gira por Corea del Sur, en donde participaron en dos festivales importantísimos, Mauro Rodríguez y Mariana Baraj aseguran que aún no tuvieron tiempo de medir el peso de esta nominación. 
“¡Justo este año a Mark Anthony se le ocurrió hacer un disco para niños!”, se ríe Mauro. Mariana la tiene difícil: compite con grandes figuras de América Latina y España. Entre ellos, Luis Pescetti, un autor argentino especialista en música para niños. Pero no es la primera vez que le toca competir con grandes figuras, ya que el Premio Gardel para “Churo!” le vino ternada con dos súper-pesados del canto infantil: Topa, de la Disney, y Piñón Fijo, el célebre payaso cordobés.
“Churo!” es el segundo disco para niños arreglado y producido por Mariana. El primero, “Florcita de amancay”, estuvo fuera del mercado ya que se grabó especialmente para ser distribuido en las escuelas por la Fundación Península Raulí y Parques Nacionales. Pero en el trabajo propuesto para el Grammy, musicalizó y produjo las letras de Mauro Rodríguez, dejando por un momento su producción musical “adulta” y dando a luz un disco con una identidad y una fuerza únicos.
“Es una veta de la carrera de Mariana que vamos a desarrollar. Más allá de las satisfacciones personales, de las posibilidades de más trabajo y un abanico de cosas, la verdad es que tuvo un impacto muy muy lindo entre los niños. Y eso es súper positivo, porque vemos cómo está el mundo de hoy, donde los valores están tan destruidos, y de pronto se nos revela una herramienta para hacer algo pequeño pero que tiene el destino de que mejore todo, es como una obligación usarla”, explica Mauro.
“Alguna vez me preguntaron sobre la manera en que escribí las letras de ‘Churo!’, y lo mejor que pude explicar es que le escribí a mis compañeros de infancia. A los juegos que tenía en Cerrillos. El tema de la lombriz, que buscábamos para mojarrear, los bichos bolitas, hacer chozas en el campito, ¡los rococos, que me acompañaban para todas partes! Hay otras canciones, como el tributo para las mujeres artistas, que habla de Mercedes Sosa, de Chabela Vargas, de Frida Kahlo, y sí, son las flores más bellas. También las palabras mágicas que hay que aprender de niño, como a decir ‘te quiero’ antes de que sea tarde, de no tener miedo a pedir perdón... Regalos para los niños de hoy. Debe ser que Estefi llegó hasta nuestras vidas”, dice Mauro, quien con Mariana le cantan a la vida.
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