Relax en dos termas extraordinarias

A 270 kilómetros de San Fernando del Valle de Catamarca, se encuentran las Termas de La Aguadita, estas atractivas termas, poseen aguas mesotermales enmarcadas por un majestuoso paisaje. Las mismas están formadas por tres piletas alimentadas por un arroyo cristalino, sus aguas nacen a 4.470 msnm y alcanzan los 35° C en promedio. Según su clasificación: sulfatadas, cloruradas, alcalinas, bicarbonatadas, sódicas, cálicas y de mineralización media, son recomendables para personas que sufren afecciones nerviosas, reumatismo, artritis o problemas de la piel. El predio cuenta con quinchos, cabañas, piscina, sanitarios, duchas, asadores y comedor. Desde el complejo puede disfrutarse una hermosa vista de la Sierra del Abaucán, donde se divisa la majestuosa formación montañosa llamada el “Gigante Dormido” que invitamos a sorprenderse al descubrirlo. Este confortable complejo terapéutico, Termas La Aguadita incorpora el turismo salud, permitiendo a sus visitantes encontrar el relax y el entretenimiento en el mismo instante y en el mismo lugar.

Maravilla natural

Desde una fantástica quebrada ubicada entre cerros multicolores, a solo 12 km de la ciudad de Fiambalá, a los pies de la Cordillera y a 1.550 msnm, surgen aguas termo- minero-medicinales. En las Termas de Fiambalá, ubicadas a 320 km de la capital de la provincia de Catamarca, los viajeros pueden disfrutar de la tranquilidad y la intimidad, lejos del ruido y del ritmo estresante de las grandes ciudades, en una experiencia vinculada al bienestar y la salud, con todos los servicios necesarios para tener una excelente estadía. Rodeadas de grandes montañas, las Termas de Fiambalá cuentan con aguas clasificadas: hipertermal, sulfatada, silicatada, alcalina bicarbonatada y clorurada débilmente. Son altamente sedantes y relajantes del sistema nervioso, limpian los tejidos, desintoxican el organismo y permiten una mejora en la salud de los viajeros. Las aguas emergen a 1.750 msnm, concentrándose luego en 14 piletas de piedra.

Vinos de altura

Entre montañas, dunas y termas; yacimientos arqueológicos, iglesias antiquísimas y casas blancas, se desarrolla la Ruta del Vino catamarqueña. El medio ambiente, casi desértico, la altura y la importante amplitud térmica son grandes aliados para la producción de frutos concentrados y sanos. El territorio catamarqueño tiene condiciones propicias para el cultivo vitivinícola. Los sabores se contagian con la belleza de paisajes cautivantes y sus aromas evocan la cordialidad de su gente, sencilla y hospitalaria. Recostada en el oeste, con un suelo bondadoso para los viñedos y exigente para el hombre, Tinogasta hace gala de sus virtudes en el suelo desértico con sus uvas exquisitas. De manera incipiente, crece la producción en establecimientos boutique y se consolida la promesa de finos vinos catamarqueños. Malbec, Syrah, Cabernet Sauvignon, Bonarda y Cereza son las cepas que se destacan, que recibieron medallas en distintos concursos nacionales. Además son reconocidos históricamente los vinos pateros y el aguardiente producido en la zona. La Ruta del Vino se complementa con el recorrido por la Ruta del Adobe, duplicando el interés para el visitante ávido de atracciones y experiencias sensoriales.

Dunas

De las dunas que hay que en el occidente de Catamarca, sin duda las mejores para el sandboard son las de Saujil. Están a diez kilómetros al norte de Fiambalá y llegan a tener 100 metros, con pendientes de 45° de inclinación que permiten alcanzar velocidades en descenso de casi cincuenta kilómetros por hora. Las mismas son ideales para la práctica deportiva ya que no tienen ni piedras vegetación que compliquen el descenso. Atravesando primero una zona de viñedos y luego un descampado pedregoso, un camino estrecho lleva hasta los pies mismos de la duna de Saujil.

Además en la región se encuentran las “dunas blancas de Tatón” reconocidas mundialmente por la presencia del Dakar todos los años, Este desierto es el vergel para los amantes del off road, con itinerarios de diferentes niveles para travesías en cuadriciclos y vehículos todo terreno. Las Dunas de Tatón a más de 2.000 msnm, las más altas en territorio americano, ocupan un vasto espacio geográfico; blancos medanales aptos para diferentes actividades en contacto pleno con la agreste naturaleza. Inmensos campos de acumulaciones de finas arenas modeladas por la fuerza del viento zonda abren a los sentidos un paisaje apto para diferentes actividades en medio de la cordillera catamarqueña. Este terreno suave con su apariencia desolada constituye un atractivo ineludible cerca del Paso de San Francisco.

 

 

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