Hasta ahora, el Operativo Abrigo cobijó a más de 1.200 personas

Esta semana todas las camas del Operativo Abrigo, que alberga a hombres en situación de calle, estuvieron ocupadas. La pobreza se siente más cuando el frío aprieta. En un invierno caracterizado por abundancia de días cálidos, la semana que pasó fue la más fría del año.

Coincidiendo con la vuelta a clases tras el receso escolar de julio, se registraron temperaturas bajo cero. "El lunes a la noche estuvo muy frío, pero no llegó a perforar el cero grado. Sin embargo, martes, miércoles y jueves tuvieron temperaturas bajo cero. La temperatura más baja se dio la madrugada del martes con 4,6 grados bajo cero", dijo a El Tribuno el meteorólogo Ignacio Nieva.

Dormir en la calle

De acuerdo al censo realizado entre el 4 y 5 de mayo pasado por la Fundación Revelares, son alrededor de 130 las personas que se encuentran en situación de calle, de las cuales, el 85% son hombres.

"Nosotros aquí le damos un jarro de té bien caliente con pan y una cama para que descansen", contó la subcomisaria Paula Gutiérrez, encargada del Operativo Abrigo ubicado en la dependencia policial de barrio Castañares.

Este operativo tiene como destinatarios a hombres a partir de los 18 años que se encuentran en situación de calle, y comenzó a funcionar en el invierno del 2003. "No todos los hombres que están en situación de calle quieren quedarse a dormir en el albergue", dijo la funcionaria. Muchos van a tomar el té con pan, calientan el cuerpo y vuelven a su lugar en el pavimento hostil. "No es fácil quedarse tampoco, porque hay que convivir con extraños", aclaró la subcomisario Gutiérrez. Otros optan por ir a la mañana a tomar el desayuno y continúan su día.

En Castañares hay 14 camas disponibles, mientras que en la dependencia policial de villa Palacios, en la zona sur de la ciudad, son 11.

El operativo este año empezó el 2 de mayo y se extenderá hasta los últimos fríos que suelen darse antes de la llegada de la primavera. "Hasta ahora el operativo cobijó a 825 personas en Castañares y 391 en la sede de villa Palacios, lo que completa 1.216 hombres", informó la funcionaria policial.

El año pasado al cierre del Operativo Abrigo habían brindado más de 1.600 alojamientos. En Castañares durmieron 1.200 personas y en villa Palacios 401. Para este año se estima que superen ese número de acuerdo al ritmo actual.

El promedio de edad fue variando con los años, antes preponderaba la gente mayor; ahora rondan los 40. Hay un par que están por encima de los 60 pero también hay jóvenes. Las circunstancias que los llevan a vivir en la calle son muy diversas, pero, de acuerdo a lo censado por la fundación Revelares, las personas no optan vivir en la calle por gusto.

Hay casos de hombres cuya vida transcurre en la calle, en el día hacen alguna changa y a la noche se acomodan en algún umbral para dormir, pero son los menos. En general, son personas que por diversas circunstancias no tienen a dónde ir, por ejemplo hay hombres que no pueden ingresar a su hogar porque pesan en su contra denuncias por violencia de género, o la familia los expulsa porque son adictos a las drogas, pero también hay situaciones de gente que vino desde el interior a buscar trabajo, no lo encontró y no tiene dinero para regresar ni para pagarse un alojamiento, entonces se quedan en la calle. A medida que van resolviendo sus problemas se van yendo del albergue. Pero hay otros que van y vuelven desde hace varios años.

Condiciones de ingreso

Cuando surgió el Operativo Abrigo, los efectivos policiales recorrían las calles buscando a personas en esta situación, pero además los vecinos llamaban al 911 avisando en caso de enterarse de alguien en esa condición. Ahora, está instalado en la sociedad y los hombres van solos a hospedarse.

Por supuesto hay algunas condiciones que deben cumplir, la higiene es fundamental. Antes de pasar al dormitorio tienen que higienizarse, para ello disponen de baños con duchas con agua caliente, jabón, toallas y sábanas para la cama que van a ocupar. Además, hay un ropero, cuya estructura fue donada por una escuela del Grand Bourg y los mismos alumnos todos los años llevan ropa, aunque también hay donaciones de otras escuelas y de particulares. Las toallas y sabanas son donadas generalmente por lavanderías.

Al momento del ingreso los reciben dos suboficiales que son enfermeros y se ocupan de recibir el certificado de salud, de hablar con ellos y de indicarles las normas del lugar, que no son muchas: el respeto por el otro, conservar la higiene personal y de las instalaciones que utilizan.

Los suboficiales enfermeros hacen rondas en el dormitorio para ver que todo esté en orden. No se puede fumar ni tomar alcohol ni consumir ningún tipo de sustancias. Las personas que ingresan saben que en caso de que lo hagan serán expulsadas y no podrán volver a ingresar.

"Siempre al comienzo del operativo anual hay que trabajar mucho con ellos para inculcarles el respeto por el otro, no pueden tirar el acullico dentro del dormitorio ni dejar sucio el lugar donde estuvieron", aclara Paula. Claro está que este es el modo de mantener la cordialidad porque los únicos motivos de discusión que se suelen dar entre los beneficiarios están centrados en la higiene.

 

Donaciones

A los servicios que les brinda el Operativo Abrigo ahora se suma una cocina. "Hay mucha gente que dona mercaderías para ellos. Nosotros no les cocinamos, pero les damos la mercadería para que ellos se preparen la comida", dijo Paula, pero además se acercan por ejemplo los alumnos del BSPA con sus docentes y les preparan una cena, o las vecinas les acercan un caldo de pollo.

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