Maltrato animal: una crueldad patológica con consecuencias legales

El 15 de septiembre pasado por la noche, en inmediaciones de la ruta 26, Rodrigo Moisés Bornemann (23) agarró a machetazos al perro Benjamín porque este había roto unas bolsas de basura. Una mujer y un hombre defendieron al animal y Bonemann los amenazó con el arma blanca. La pareja salió a buscar a la Policía. Efectivos detuvieron a Bonemann. El perro fue sacrificado por un veterinario mientras se iba en sangre porque uno de los matechazos le había perforado la médula ósea. El caso trascendió y se transformó en el clamor popular de cientos de personas que ganaron las calles el 19 de septiembre para que se cree la Fiscalía Animal. El 5 de octubre se informó que el fiscal penal 7, Maximiliano Troyano, requirió juicio para Bonemann, quien esperará su cita en libertad. "Esto pasó porque la gente tiene miles de perros y no les da de comer. Que cada uno se haga cargo de sus animales", publicó Bonemann hace 15 días en su cuenta de Facebook. Allí recibe continuamente escraches de una marea enfurecida de internautas. Mientras queda flotando el porqué pasó.

¿Existe un perfil psicológico del maltratador de animales? El psicólogo Matías Arroz detalló a El Tribuno que entre los rasgos que caracterizan a estos individuos se encuentra la falta de empatía -es decir, la capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos- y la carencia de remordimientos. "Uno intuye que si hace determinadas acciones provoca dolor, entonces cesa en hacerlas o las evita. Cuando hay un problema con la capacidad de empatía no", definió. Así dijo que el primer peldaño es la crueldad superficial, en la que aparece la omisión por el bienestar de un animal y el no involucramiento si necesita asistencia. "Están los que atropellan sin intención a un animal y siguen de largo. Involucra la falta de compromiso y es la más común", acotó. Ya en el segundo escalón se ubican las personas con patologías severas, como sadismo, perversión o inclusive psicopatía. "Hay personalidades muy complejas, como los psicópatas y los sádicos que arrancan en su niñez o en la adolescencia torturando animales. Cuando uno revisa sus historias clínicas halla episodios de esto", aseveró, y añadió que "se inician así porque es lo que tienen a mano y porque entienden que vas preso si dañás a una persona, cuando si matás a un animal es más difícil que te encuentren". En la tercera grada se sitúan quienes tienen una grave dificultad para el control de impulsos agresivos. "Lo que uno puede intuir en Bonemann es que se trata de una persona agresiva y no solo con los animales, porque hay una reacción desmedida a una conducta que puede generar molestias. Normalmente no pasaría de que alguien lo ahuyente al perro, pero no lo agarrás a machetazos porque entendés que el perro no sabe que eso es basura. Cuando hay una respuesta desmedida al acto que la detona hay una patología severa, hay tortura, y tiene que ver con el disfrute", describió.

Además, aseveró que las personas con estas patologías son penalmente responsables y que la única forma de declararse penalmente inimputable es la figura de emoción violenta. "Esta se alega cuando soy partícipe o veo una situación en la que corre peligro mi vida o la de un ser querido, un hecho extremadamente perturbador. El asalto violento, por ejemplo, pero que un perro rompa una bolsa de basura no lo amerita. Este hombre sabía lo que estaba haciendo", dijo.

La marcha para pedir justicia por el perro. Andrés Mansilla

Luego hizo hincapié en la irrecuperabilidad de estos individuos. "Cuando dejan de torturar o matar animales no es por empatía, sino porque alguien los descubrió y porque entienden que podrían tener consecuencias sociales y se perjudicarían, no por un arrepentimiento", instruyó. Arroz concluyó que el daño que ocasionan no es menor porque están malogrando una vida. "Y alguien que es capaz de infligir dolor y no sentir culpa es muy peligroso, porque lo que nos detiene de dañar a otro cuando nos enojamos con él son la culpa y la capacidad de empatía", cerró.

Las penas que prevé la ley

Las abogadas Julieta Casasola Gonzales y Carmen Céspedes Cartagenera, del Instituto de Derecho Animal, dependiente del Colegio de Abogados y Procuradores de Salta, darán el 11 de este mes, de 9.30 a 11, una charla sobre derecho animal en el CIC del barrio Asunción.

En Argentina rige la Ley 14.346, que prevé prisión de 15 días a un año para las personas que inflijan malos tratos o hagan víctimas de actos de crueldad a los animales. Pero ¿por qué esta norma prevé penas tan leves, y aun así raras veces se les aplican a los responsa bles?

Casasola respondió: "Señala una pena muy chica porque es vieja, data de 1954, y debemos situarnos en el contexto social al que pertenecía, cuando estos hechos eran calificados de irrelevantes porque se consideraba a los animales cosas y no seres que sienten", expresó, al tiempo que señaló que justamente en aquella época no se emparentaba que el desprecio que el comete este delito manifiesta hacia la vida animal puede trasvasarse a la vida humana. "Al corresponderle una pena tan leve, se acude a figuras jurídicas que permiten la pronta excarcelación y hasta su reemplazo por trabajos comunitarios. Por eso también debe redactarse un proyecto de modificación de dicha ley, de manera que las penas no sean tan leves y de cumplimiento efectivo", delimitó. Añadió que cualquier persona mayor de 18 años, y si es menor acompañado de un mayor que esté a su cargo, puede denunciar el maltrato animal. "Se debe concurrir con el DNI a la comisaría o dependencia policial que corresponda por la jurisdicción en donde se produjo el delito y manifestar que se va a denunciar por actos de crueldad animal y/o maltrato animal referidos a la Ley 14.346. Todo eso tiene que ser incluido en el cuerpo de la denuncia, porque lamentablemente algunos efectivos desconocen este delito. Posteriormente hay que relatar el hecho de la manera más detallada posible, pero siempre señalando y describiendo ese sufrimiento innecesario que está padeciendo el animal", describió Casasola. Además, señaló que son cruciales las pruebas, como fotos, videos y testigos que evidencien el hecho delictivo. "Una vez tomada la denuncia hay que solicitar al personal policial interviniente que nos entregue una copia con el número correspondiente. Desde allí constantemente regresar a la dependencia para saber qué novedades hay o consultar con un profesional entendido en la materia", recomendó.

Avanza la petición de una fiscalía animal

Fotografía que se tomó al agresor cuando fue detenido. Captura de video.

Proteccionistas de Salta vienen advirtiendo que solo al 5% de las denuncias por maltrato y crueldad animal se les ha dado el curso previsto por la Ley 14.346, incluso ante la presentación de pruebas concluyentes. Por ello la consigna que llevaron como estandarte durante la marcha para pedir justicia por el perro Benjamín fue la de la creación de una fiscalía animal. Ellos entienden que para que el Poder Judicial aplique la ley estos delitos precisan un despacho propio, donde cada denuncia conlleve su correspondiente seguimiento y se guarden todos los registros y antecedentes de la provincia.

El proteccionista Lucas Iñigo, de la Asociación Protectora de Animales de Salta (PAS), elevó una petición en la plataforma Change.org, que al cierre de esta edición había logrado 28.038 firmas. "Somos uno de los pocos países que tienen una ley, pero está obsoleta. Lo máximo que se les da a estas personas es un año de prisión efectiva, y estamos en contra de esto porque nos parece poco. Además, muchos nos advierten acerca de la falta de información en las comisarías cuando van a hacer las denuncias", señaló Iñigo al mostrar el panorama. "Imaginate la desidia y la cajoneada de casos que hay sobre violencia de género y familiar en la Ciudad Judicial y que nunca llegan a ver la luz. ­No quiero pensar qué ocurre con los casos de maltrato animal! Con la fiscalía se abriría un canal directo para estos delitos", enunció.

Agregó que la posibilidad de abrir un registro de quienes torturaron y asesinaron animales echaría luz a la prevención de delitos de peor calibre. "Tengo referencias en mi propia familia y puedo asegurar -y hay estudios psiquiátricos que me respaldan- que una persona que maltrata a un animal lo hará con su entorno. Muchos se convierten en asesinos, abusadores de mujeres y niños. Está relacionado directamente con el maltrato hacia las personas", definió Iñigo, quien inició su trabajo en 2009 con la Asociación Protectora de Animales (APAN), de la que se desvinculó en 2012 para formar PAS.

 

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