Rosatti: "Si un juez tiene una presión, la debe denunciar; si no, debe renunciar"

¿Fue un "golpe de Estado" el recambio de autoridades del tribunal que provocó la salida de Ricardo Lorenzetti? 
El recambio de autoridades de la Corte lo viví como algo natural. Yo hablé con cada uno de ellos y le expresé a uno de ellos que no lo iba a votar y a otro le expresé que lo iba a votar con antelación al acuerdo que decidimos.

¿Hay abuso de prisiones preventivas?
En el tema de la prisión preventiva notamos un tratamiento desigual. Por qué a este sí y a otro no.

Si el juez tiene una presión, cualquiera que ésta sea, política, económica, mediática, la debe denunciar, y si no, debe renunciar. Si se considera que no está en condiciones debe renunciar. Porque esto no es para flojos de carácter. Lo que no debe hacer un juez  es cobrar el sueldo y después decir "no fallé durante 8 años porque me sentí presionado". No te sentiste presionado para no cobrar el sueldo. 


Esta semana tuvimos el debate sobre la participación del Presidente y la Vicepresidenta de la Corte en un almuerzo con el Poder Ejecutivo en el que usted no participó – como tampoco lo hicieron los Ministros Lorenzetti y Maqueda. ¿Puedo preguntarle por qué no participó?
Nosotros lo conversamos en un acuerdo. Era una invitación del Presidente que no podía ser desairada y nos pareció que lo correcto es que hubiera una representación institucional del Presidente y Vice pero no una representación de los cinco Ministros que estábamos invitados. Me parece que esa forma se circunscribía a una forma más protocolar y dejábamos a salvo, más allá de las interpretaciones posteriores, las características de ese encuentro. No creo que haya sido la intención de nadie entender que pudiera haber habido una comunicación de una naturaleza que no correspondía, teniendo la Corte Suprema a resolver muchos temas que involucraban a los intereses del Gobierno.

-O sea, usted fue invitado pero se decidió que, protocolarmente, fueran Presidente y Vice.
Exactamente, y eso lo decidimos en el acuerdo previo al martes del almuerzo.

¿Los comentarios que se hicieron posteriormente lo afectaron?
No me afectan, creo que los cinco de nosotros nos conocemos, y creo que está claro lo que se pretendió hacer, y creo que fue una salida decorosa en el contexto en que nos vimos, porque además la invitación había tomado difusión pública porque había sido realizada con varias semanas de antelación. De modo que después las interpretaciones son libres, me parece bien. Pero en el marco de posibilidades que teníamos fue la más correcta la decisión que tomamos.

Se produce en un momento post recambio de autoridades de la Corte con muchísima discusión. Cómo vivió ese episodio.
Yo lo viví con naturalidad en lo personal, solo puedo hablar de mí. Sabía que había dos candidatos, los cinco sabíamos que había dos candidatos. Yo hablé con cada uno de ellos y le expresé a uno de ellos que no lo iba a votar y a otro le expresé que lo iba a votar con antelación al acuerdo que decidimos, con lo cual cada uno de los candidatos sabía cuál iba a ser mi decisión. Fue la primera vez que me toca un recambio de autoridades y lo viví, la verdad, como algo normal, natural. En un recambio de autoridades se conversa antes, se dice qué pensás vos, "mirá, te voy a apoyar", "no te voy a apoyar", "te voy a apoyar por esto", y después uno va y dice lo mismo en el acuerdo, se firma una acordada. No hubo cuartos intermedios, se termina ahí, y asumen las autoridades. Yo se que para mucha otra gente no fue así, pero cada uno reacciona conforme a su experiencia de vida, también. Yo a los treinta y pico de años era intendente de mi ciudad, después fui Secretario General de la Gobernación, después fui Ministro de Justicia. Para mí esto no es un estrépito, un escándalo: uno está acostumbrado a cosas bastante más fuertes que un debate, una discusión por autoridades de un órgano compuesto por cinco miembros.

Habrá leído lo de "fue un golpe de Estado"
Si, bueno, como decía Fayt: "Los hechos son sagrados". Lo decía The Guardian hace más de cien años: "Los hechos son sagrados, las interpretaciones son libres". Me parecen bien todas las interpretaciones. No es que las tome con ironía, que no las comprenda, y que no las entienda: puede uno compartirlas o no, pero creo que hay que acostumbrarse que cada tres años se renuevan las autoridades y puede haber más o menos puja, debate, podrá estar más o menos parejo, pero no va a pasar de eso.

¿Cómo vive, siendo Ministro de la Corte, la extremada judicialización de los hechos que son propios de los otros poderes, y que la Corte se encuentra en la situación de tener que decidir temas jubilatorios, tarifarios, propios de la administración y no del Poder Judicial?
Yo creo que la línea entre lo político no judiciable y lo judiciable se va corriendo en los dos sentidos. Tanto porque el judicial a veces la corre, tanto porque el poder político representativo la corre. Yo tiendo a creer que cuando se judicializan cosas que en principio uno diría,"Esto se debería haber resuelto en otro ámbito", eso implica un fracaso de la política. Lo vemos muchas veces. Y a veces una ilusión de la responsabilidad de los poderes representativos que tienen la competencia constitucional para decidir pero puede resultar más cómodo proyectar la solución de un problema que no se encuentra al judicial. Nosotros estamos bastante acostumbrados a eso y uno tiene que analizar la sustancia de la solución, el procedimiento por el cual se llegó a ella, si el procedimiento es correcto – es decir, correspondía a una ley y fue una ley, si correspondía a un decreto y fue un decreto, si había las mayorías necesarias – uno analiza la sustancia, y dentro de la sustancia de la decisión hay que ser muy prudente. Una cosa es la decisión en sí misma que la toma un órgano competente, y otra es si afecta a los Derechos Humanos fundamentales. Si no afecta a los Derechos Humanos fundamentales está dentro del margen de discrecionalidad. Si afecta de modo sustantivo a Derechos Humanos fundamentales ahí sí nosotros podemos, invocando a la Constitución, incidir sobre ella. Lo que no puede hacer el Judicial es decir "Ésta decisión afecta, tomen ésta otra". Yo no le puedo decir al legislador cómo tiene que legislar, lo que puedo es decir que lo que hizo está mal porque agravia la Constitución. No pretender reemplazar al legislador o reemplazar al Ejecutivo. A veces hay incomprensiones desde los dos lados. A veces un legislador o el Ejecutivo dicen "Los jueces se pusieron a legislar", y por este lado se puede decir "porque ustedes no legislaron". Alguien tiene que resolver esto. En el extremo, lo que no creo desde el punto de vista del Poder Judicial es que nosotros tengamos un poder que nos da la sociedad de modo directo para corregir decisiones de los poderes políticos. Es decir, no somos un poder contramayoritario, somos un poder del Estado. Todos los poderes toman decisiones que pueden favorecer a minorías, los tres poderes pueden ser contramayoritarios. Una ley del Congreso que da un plus de derechos razonable a una minoría, a un sector vulnerable, actúa también contramayoritariamente. A veces uno escucha eso de "nosotros tenemos un mandato para corregir cosas ". No, eso no lo tenemos. Lo que tenemos es la posibilidad de descalificar una decisión concreta porque agravia la Constitución.

Fuente: Infobae

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