“Considero plenamente que la educación sin amor es solo un trabajo”

“El escritor, modestamente, siempre reúne su gente, aunque más no sea su familia, que lógicamente se van arrimando a la pluma”, estas palabras hablan de la sencillez de un hombre como el profesor Miguel Angel Cáseres, un ser humano que, de manera permanente aporta a nuestra cultura.
El domingo próximo presentará su nuevo libro “Belgrano, el gran desobediente de la Patria y La Batalla de Salta”. La cita será a partir de horas 10.30, en la Casa de Castañares, avenida Dr. Houssay Bernardo 4400.
El título constituye parte de un plan de publicaciones que forman parte del sello editorial “El Mochadero”.
El “Profe”, como lo suelen llamar en su vida cotidiana, es bien de nuestra tierra salteña, más precisamente de Villa Cristina, un sector de la ciudad que se caracterizó por aportar músicos, poetas y cantores.
Poeta, investigador, historiador, ensayista, escritor, periodista, prologuista y capacitador docente, hablan de la enorme preparación de Cáseres, quien a cada paso siempre predica su humildad.
Como es su costumbre, el profesor de Historia recibió cordialmente a diario El Tribuno para mantener un entretenido diálogo.

¿Nace un nuevo hijo?

Si tal cual, una nueva locura que se reflejará en horas de la mañana. Siempre admiré a Manuel Belgrano. Además, no es casual el día de presentación del libro. En esa fecha el general patriota y prócer argentino pergenió la Batalla de Salta del 20 de febrero de 1813, que fue decisiva en la Guerra de Independencia de Argentina. En una de sus habitaciones Belgrano pernoctó previamente a la batalla; la finca y su casona sirvieron de cuartel general para las fuerzas patriotas. A la llegada de Belgrano en el ya citado año 1813, la casona de la finca pertenecía a Pedro José Saravia, quien ayudó al general patriota a ingresar a la ciudad de Salta junto a sus tropas pasando por la quebrada de Chachapoyas.

¿Cuántas obras llevás escrita?

Son muchas, pero mis seres queridos aseguran que es la número 40...me parece que algunita se perdió en el camino. Mi faceta literaria nació un poco con la democracia, mi primer libro fue Anaqueles de la Liberación. Luego lo sucedió Las raíces de Juan Calchaqui. También hace 40 años me animé a relacionarme con la pluma y el papel, lógicamente me fuí enriqueciendo en el camino, adquiriendo visión y experiencia. El esfuerzo, trabajo, acumulación, y perseverancia jugaron en mi favor.

¿Cómo fue tu vida?

Vengo de una familia humilde, donde se valoraba lo poco que teníamos, la riqueza tenía otro significado. Recuerdo que cuando concurría a la universidad, corría desde mi casa hasta los cuarteles y allí hacía “dedo” para llegar a la Unsa. Tenía ambición de ser alguien en la vida, muchas veces la panza me tronaba de hambre, pero sabía que los estudios me ayudarían a superar mis conocimientos y a poder traspasar desafíos en el camino. Por eso después me enamoré tanto de la enseñanza, considero plenamente que la educación sin amor es solo un trabajo. Nadie puede escribir si no lee.

También estás vinculado al mundo de la radio...

Llevo más de 20 años en contacto con la gente, soy creador y conductor del programa Música y Memoria, que fue declarado de interés cultural provincial por la Cámara de Diputados de la provincia de Salta. Desde hace algún tiempo se emite por Radio Salta, que me representa jugar en primera división. Pensar que me inicié en la radio de la mano del recordado maestro Manuel Castilla, en la vieja LV9. El poeta me pidió que ocupara un espacio para difundir la biblioteca popular, y él era el responsable de armarme el texto.

¿Participaste en cortos y documentales?

Si, fue muy entretenido y apasionante. Estuve en el cortometraje cultural Hechizo, en un rol protagónico, con dirección de Gustavo Figueroa y producción de Ángel Zamora; también tuve un importante papel en Tiempo de albahaca, bajo la dirección de Alejandro Arroz, que recibió el primer premio del Concurso de Documentales del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales y el premio ATVC al mejor programa de documentales del país. Además, estuve en Días de Carnaval (Premio Martín Fierro), con dirección de la recordada amiga Mónica Petrocelli y Elio Guerrero; en La pasión de Seclantás (Gustavo Figueroa); en Caudillas, de Luis Caram; en ¡El Himno Nacional!, que fue un documental de Canal Encuentro; y finalmente en la miniserie Güemes, que lógicamente se vinculaba a la vida del héroe gaucho, con la dirección de Mauricio Minotti.

¿Queda algo pendiente en tu vida?

Debo reconocer que son muchos sueños a cumplir. Mi prioridad sería crear un centro de investigación popular, donde pueda volcar lo poquito que fuí juntando en el camino.

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