La lactancia artificial en el cachorro

Por Walter Octavio Chihán. médico veterinario

El criador e enfrenta a menudo con el problema de la lactancia artificial para una parte o toda la camada de cachorros recién nacidos. Puede ocurrir que la madre después del parto sufra mastitis y se resienta la calidad de su leche; entonces, se impone recurrir a la lactancia artificial para no contagiar a los cachorros. Debe tenerse en cuenta que se suelen subestimar las patologías y mortalidades neonatales verosímilmente imputables a la presencia de gérmenes contagiosos en la leche de las perras.

La enfermedad no es la única causa de que se recurra a la lactancia artificial. Aparte del caso de que muera la perra, se ha de citar el de la camada excesivamente numerosa o el de la perra que tenga poca leche que obligan a recurrir a la lactancia artificial, para aliviar a la madre y garantizar el crecimiento normal de los recién nacidos.

Los primeros días

Los días siguientes al parto son la fase más delicada en el seguimiento de los cachorros. Durante este periodo los cachorros deben consumir el calostro que, gracias a los anticuerpos que contiene, les proporcionará protección inmunitaria hasta el destete.

Si los cachorros son huérfanos serán muy vulnerables a los agentes patógenos. En este caso habrá que colocarlos en un lugar especialmente protegido y administrarles un suero protector que supla, al menos parcialmente, la ausencia de anticuerpos calostrales. Pero lo mejor es disponer de calostro congelado.

Lactancia de sustitución

Pasado el difícil plazo de las 48 horas, tras las que resulta ineficaz la ingestión de calostro, habrá que darles de mamar a los cachorros entre 4 a 6 veces por día, lo que representa bastante trabajo considerando que cada camada es entre 4 y 7 cachorros, como término medio, por lo tanto, hay que preparar varias mamaderas o biberones.

En esas condiciones, y siempre que sea posible, lo mejor es recurrir a una madre adoptiva, por ejemplo, una perra lactante que haya perdido sus crías o una perra que tenga una lactación de pseudogestación o embarazo psicológico. Este fenómeno, que casi se podría calificar de fisiológico en los cánidos, se caracteriza por una bajada de leche dos meses después del celo y realmente es un desequilibrio hormonal.

En las manadas de lobos hay madres adoptivas que relevan a las madres que no pueden dar de mamar a sus crías.

La práctica del biberón

Clásicamente, el número de biberones que se deben dar al cachorro que no ingiere suficiente leche materna es de 8 cada 24 horas en los 2 primeros días, 6 en los 2 días subsiguientes, bajando a 5 las otras 48 horas y luego 4 o 5 hasta el destete.

Sin embargo, la experiencia demuestra que se puede reducir el número de biberones diarios sin que se resienta la salud de los cachorros. Si se produjera un retraso en el aumento de peso solo sería pasajero, pues los cachorros recuperan después la curva de crecimiento normal. Así, se admite un ritmo de 3 biberones diarios sin riesgo de indigestión.

Composición de la leche

La leche de vaca no está indicada para alimentar los cachorros, está muy diluida y no contiene la cantidad suficiente de proteínas, materias grasas y minerales que el recién nacido necesita.

El criador o el propietario deberán utilizar una leche especial para cachorros, que se encuentra en el comercio. Actualmente se comercializa una muy buena que es el Perrolac, que es un sustituto lácteo canino, con un porcentaje de proteínas del 26 % y el resto de los componentes.

También se puede “maternizar” la leche de vaca, agregándole crema con 12% de materia grasa, huevos enteros, yema de huevo, polvo de hueso, ácido cítrico. Pero es muy engorroso, considerando que en el mercado existe una buena y ya formulada.

Atención a la higiene

En todo caso habrá que actuar con la más rigurosa higiene de modo que todo el material se tendrá que limpiar cuidadosamente cada vez que se haya utilizado. La leche se calentará inmediatamente antes de la toma a una temperatura de 39° C y, si sobra, será mejor dársela a la perra, que conservarla en la heladera, hasta el siguiente biberón, ya que es un producto muy perecedero y se descompone fácilmente.

La higiene también consiste en estimular la defecación, como lo haría la perra, frotando la región anal y el perineo del recién nacido con un trozo de algodón humedecido para estimularlo a hacer sus necesidades.

El predestete

Cuando los cachorros tengan 3 semanas, podrán alimentarse por sí mismos lamiendo la leche reconstituida en un comederito o platillo. Poco a poco, se añadirán elementos sólidos hasta que se llegue a hacer una papilla de predestete, que incluso también existe en el mercado, fabricada por la misma empresa de la leche.

Esto consume hasta el mes o un poco más y luego consumen el alimento balanceado para cachorros hasta el año de vida, o hasta que su veterinario le indique.

 

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Debe iniciar sesión para comentar

Importante ahora

cargando...