Lucrecia Martel, sorprendida por los comentarios violentos en las redes tras defender a las Madres

La reconocida cineasta salteña Lucrecia Martel se mostró sorprendida por la violencia de algunas respuestas a su opinión en las redes sociales luego de haber enviado una carta abierta al gobernador Juan Manuel Urtubey y al arzobispo Mario Cargnello en defensa de las Madres de Plaza de Mayo. Además,  manifestó que no comprende por qué pueden haberse sentido ofendidos los gauchos que decidieron borrar los pañuelos blancos que se habían pintado en la plaza Belgrano por el Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia. 

Tras la repercusión de sus palabras en defensa de las Madres de Plaza de Mayo, Lucrecia Martel se manifestó sorprendida por la violencia con la que le respondieron algunos usuarios de redes sociales, en muchos casos de manera anónima.
“Me llama la atención el odio y las faltas de respeto que ha desatado una carta escrita con moderación, cuidando las palabras, no porque no me gusten las malas palabras, sino porque las ofensas, los insultos impiden pensar. Necesitamos pensar. ¿Será posible que al hablar de dictadura, de democracia, de educación pública, de salud pública, de distribución de la riqueza, de justicia en general, nadie se sienta ofendido en sus convicciones políticas? Son bienes comunes”, sostuvo.
“¿Cuándo fue que pasó esto? No es una pregunta retórica. ¿Es que la gente que odia el kirchnerismo piensa que estas son banderas kirchneristas? Para calmar sus mandíbulas chirriantes, no soy kirchnerista, ni siquiera peronista, no soy de izquierda. Detesto el centro y por supuesto estoy a años luz del macrismo. ¿Pero entonces qué mierda sos vieja, trola, hija de puta, lesbiana, zurda, montonera, abortista, feminazi, que te llenás los bolsillos con el cine? Bueno, no sabía que para tener algún tipo de pensamiento había que ubicarse en alguno de estos lugares”, agregó.

“Hay más lugares desde donde pensar, y es esta pobreza de imaginación la que no nos deja salir adelante".

"Hace unos años defendía (entre amigos!) a Beatriz Sarlo, que era el enemigo número uno, defendía a la gente de campo que se la confundía con la oligarquía. Ahora hay que defender a las Madres, a la Abuelas, en cualquier momento a los homosexuales. Hay que andar explicando que inseguridad es que alguien no tenga trabajo, acceso a la educación, a la salud, y para eso no se necesita a la policía, que viene del mismo barrio, con los mismos problemas. Hay que andar explicando que un militante no es necesariamente un corrupto”, expresó la cineasta. "Y siempre, siempre, hay que explicar que en este país sí hay comunidades indígenas, y que la tierra tiene que repartirse en serio. A quién tendremos que defender mañana? Creo que la educación debiera hacernos libres. Suena bien, claro. Pero qué es ser libres? Para mi, ser libres es que mi felicidad no me avergüence. Que pueda ir con mi felicidad a todas partes sin esconderla. Que lo que tengo no le falte a otro. Que lo que a mi me enferma no mate a otro. Es más simple que los diez mandamientos.  Pero en la ira, en el odio, no se puede pensar sino cosas torpes. Ya verán los comentarios, siempre aparece alguien que ante la falta de ideas sólo insulta. No tengo hijos, muchos de ustedes sí. Por ellos, pensemos sin ofuscarnos, a ver si es posible construir un país para que sean más felices que nosotros. No se confundan, este no es el discurso de la felicidad de Mauricio. A ver si logramos distinguir entre felicidad y privilegios”, dijo.

 

“Este mundo es muy misterioso, pero no es mezquino. Lo hemos hecho mezquino y con la misma voluntad podríamos hacer algo mejor."


 Martel calificó como un “espanto” borrar pañuelos que se pintaron en el suelo “para recordar una fecha tan triste” como la caída de la democracia. 
“Mientras caminamos, los 24 de Marzo, vemos estos pañuelos, y recordamos que hay cosas que no tienen que volver a pasar. No creo que al general Güemes le hubieran ofendido pañuelos de madres capaces de enfrentar a una dictadura asesina para buscar a sus hijos, que todavía hoy están desaparecidos”, sostuvo la cineasta.
Y agregó: “No comprendo qué ha ofendido a esta gente. ¿El símbolo de la resistencia de unas mujeres desarmadas? ¿La valentía de hablar cuando nadie se animaba? Resistencia y valentía, eran atributos de los gauchos”.
“No dejemos por favor, que un hombre, una mujer vestidos de gauchos ahora sean la señal de la insensatez, el olvido, la intolerancia, la cobardía”, pidió Martel en la carta a Mario Cargnello y a Juan Manuel Urtubey, a quien se refirió como su excompañero del Bachillerato Humanista Moderno.
Dirigiéndose al arzobispo, le solicitó: “Ojalá Monseñor pueda decir usted unas palabras que traigan un poco de luz, un poco de cordura, porque hace no muchos años, enero de 1984, monseñor Mariano Pérez, que cumplía sus mismas funciones en Salta, dijo que había que erradicar a las Madres de Plaza de Mayo”.
Lucrecia Martel escribió desde Brasil, donde se encuentra trabajando en la promoción de su última película, “Zama”, que ha logrado variados premios y un gran reconocimiento de la crítica especializada a nivel internacional.

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