Trabaja para erradicar las 7 epidemias

Una tipa recostada sobre una naturaleza cuidada y dispuesta para la salud es la puerta de entrada a donde Valeria Gómez trabaja para la erradicación de las siete epidemias actuales de la humanidad, de las cuales los salteños no están exentos.

Esas epidemias son en detalle: el estrés, la ansiedad, la depresión, la ira, el insomnio, los trastornos de alimentación y la dependencia química. Pero hay más todavía.

Valeria trabaja con Mindfulness, que se traduce del inglés al castellano como “atención plena”. Para tener una idea, hay que saber que es un protocolo de actuación que busca centrar la atención de una persona. Se trata de enfocar bien.

“Anclaje”, le dice Valeria y se trabaja en ocho sesiones, de dos horas, una vez a la semana. Es fijar la atención en lo que se quiere y desechar lo que no es importante. En lenguaje futbolero sería: parar la pelota, mirar a dónde se quiere ir y recomenzar un juego limpio.

Como no logra la atención del equipo periodístico que la visitó, que anda siempre corriendo entre noticias policiales, de protestas, de hambre y de tormentas; ella cambia la perspectiva y se remonta a su vida para que se entienda. Es evidente que sabe lo que hace.

Es una mujer joven, salteña, casada con tres hijos. Era diseñadora gráfica, pero en el camino de su vida dejó de serlo definitivamente.

En 2006, con 26 años decidió dejar su querida Salta y buscar senderos de solidaridad. “Mi sueño fue siempre buscar voluntarios para que se desempeñen en África. Así fue que me fui a Estados Unidos, en el estado de Massachusetts, y estuve un año. Ahí conocí a un brasileño que se llama Bernardo y que luego se convirtió en mi esposo y con el cual tenemos a tres niños. De Estados Unidos nos fuimos a Mozambique y ahí estuvimos trabajando un año también con los voluntarios, en comunidades rurales, con adultos mayores y con niños. De ahí nos volvimos a Sudamérica y nos instalamos en Brasil. Nuestra hija mayor tenía 10 meses y yo comencé a estudiar yoga para trabajar con mi estrés. Luego nos fuimos a Belo Horizonte y me puse a trabajar en el Minas Tenis Club. Es en ese tiempo que me puse a estudiar esto del Mindfulness como una carrera universitaria. Ahí es cuando comencé a considerar que uno tiene que hacer foco en su atención en las cosas importantes”, dijo Valeria.

Sentada en una silla pequeña, descalza, despeinada explica.

“Uno anda por la vida preocupado todo el tiempo. Uno tiene como un chip incorporado en donde ya tiene todo planeado, organizado y se mueve sin detenerse demasiado. Cada vez hay menos consideraciones para las emociones y las sensaciones. La atención plena busca enfocarse en las cosas importantes y ahí es donde están las cosas significativas para una persona. Entonces trabajamos con eso mediante actividades concretas como caminatas contemplativas, con los silencios, con la respiración, con ejercicios de movimientos lentos, etc. Yo quiero que el Mindfulness se conozca en Salta y trabajo para ello cada día”, dijo apasionada con su trabajo.

Durante los últimos 30 años, la práctica de Mindfulness o Atención Plena está integrándose en occidente a la medicina, a la psicología y otras tantas disciplinas como los deportes, las artes y las vinculadas con la educación.

Es aplicada, estudiada científicamente y por ello reconocida como una manera efectiva de reducir el estrés, aumentar la autoconciencia, reducir los síntomas físicos y psicológicos asociados al estrés y mejora el bienestar general.

Mindfulness o Atención Plena significa prestar atención de manera conciente a la experiencia del momento presente con interés, curiosidad y aceptación.

Jon Kabat-Zinn es conocido como el referente mundial de Mindfulness por haber introducido esta práctica dentro del modelo médico de occidente hace más de 30 años, fundó la Clínica de Reducción de Estrés en el Centro Médico de la Universidad de Massachusetts, allí donde vivía Valeria y donde la historia comienza a cerrar.

Allí introdujo a los pacientes a la práctica de Mindfulness para el tratamiento de problemas físicos, y psicológicos, dolor crónico, y otros síntomas asociados al estrés. Es una práctica que, bien entendida, supone el experimentar sobre la base de las enseñanzas originarias de Buda, la profundidad de cada momento con una cualidad atencional especial.

“Acá no hay religión o creencias. Esto no se trata de nada de eso. Esto es para gente que quiere enfocarse en un objetivo concreto. Debemos tener en cuenta la gran cantidad de enfermedades que tienen como origen el estrés”, advirtió Valeria que no perdió la oportunidad de aprovechar la visita para develar el potencial de su trabajo para las instituciones educativas. Esta práctica mejora el rendimiento académico de los alumnos y la convivencias en los grupos. En los docentes mejora el desempeño en la creación del clima emocional en el aula que facilita el aprendizaje del alumno y su bienestar personal.

“Acá pueden venir de todas las edades e intereses. Desde los más chicos hasta los más adultos. No hace falta una vestimenta especial”, dijo Valeria quien dijo que la forma más común en que se práctica esta técnica es a través de la meditación consciente.

Esto implica que ayuda a centrarse en imágenes, sonidos y sensaciones físicas para intentar reducir la “charla cerebral”.

“Muchas veces no podemos dormir de tanto que pensamos. Esto ayuda a tener la mente más clara centrada en lo importante”, dijo.

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