Video:  A todo folclore la feria La Salteñita  festeja el cumpleaños de Salta

La feria La Salteñita, ubicada en el parque San Martín, hoy sacará a relucir el sentimiento patriótico y festejará el 436° aniversario de la fundación de Salta con un espectáculo folclórico que ofrecerán artistas emergentes. Además, quienes la visiten podrán recorrer los 80 puestos de venta con un sinfín de opciones. Debajo de cada gazebo y detrás de cada producto existen unas manos aplicadas con ingenio y habilidad a la producción, una economía hogareña reforzada con la dignidad del dinero obtenido por el esfuerzo y una historia de transformación de vida que es interesante tomarse unos minutos para escuchar. He aquí una muestra de personas que se hallaban sin acceso a las fuentes de financiamiento tradicionales y a quienes el destino los provocó a mejorar sus ingresos viendo en la feria una oportunidad de comerciar. 

 

 

 


Epifanía Dorado (40) es madre sola y tiene dos hijos: Gabriel (16) y Milagros (8). Hace unos años trabaja como empleada de casas de familia, pero obtuvo un préstamo del programa nacional Banco Popular del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación para iniciarse en la venta de prepizzas, conservas y masas dulces caseras. Las fabricaba en su hogar y recorría los comercios del barrio Juan Manuel de Rosas, donde reside, aunque hacerlo sin vehículo era complicado. “No tenía dónde vender y esa es la chance que me dio la feria”, le dijo a El Tribuno. Agregó que como a cada feriante, la Dirección de Economía Social de la Municipalidad le provee un tablón y dos sillas para instalarse. Este equipamiento la ayuda a no tener que pagar un remise. En su puesto, Pizzería Epi, pueden degustarse pizzas y pizzetas de diversas variedades, aunque la más célebre es la de escabeche de pollo. Hace un año que participa de La Salteñita. En su estand pasa tiempo con sus hijos y ellos hacen las tareas escolares. Ella está terminando la primaria en una aula satélite. La producción propia, base de la economía social, le ha permitido obtener tiempo de calidad para dedicarles a sus hijos y sus estudios. “En el Centro Cívico Municipal también vendemos una vez al mes. Allí llevo empanadas árabes y cosas dulces”, relató Epifanía, quien también sabe hacer carteras de cuero gamuzado, tejidos en croché y cuadros de madera con piedras de río y ramas barnizados, que por el momento no fabrica por “falta de tiempo”. Feriar la predispone a las relaciones interpersonales con los clientes de paso y son sus congéneres. “Hay competencia con los compañeros, pero nos llevamos bien porque estamos juntos en la necesidad. Los turistas vienen todo el año y se acercan las familias salteñas a comprarme. Ellos prueban la mercadería, te felicitan y solo esos gestos te dan ánimos para trabajar”, definió. 

Espectáculo folclórico

9 artistas actuarán en La Salteñita. Ello son Viento Andino,Tomy y Juan, Santiago Rojas, Arrumbale y Samira Plaza, entre otros.


Macaria Cruz (60) tiene en La Salteñita Manos Andinas, artesanías en lana de llama y oveja. Hace 27 años dejó su hacienda en Olacapato buscando atención médica para su marido Dionisio Casimiro. Mientras él estaba internado en un hospital ella tomaba el huso para hilar la lana con la que posteriormente tejía guantes, medias, chalecos, chalinas, frazadas y cubrecamas, los mismos productos que comercializa hoy, pero en condiciones de legalidad. Antes ponía su manta sobre las veredas de cualquier paseo público y se exponía a los sinsabores. “Me corrían los inspectores o me sacaban la mercadería. Esto era el sustento de mi familia, de mis 9 hijos. ¡Si le contara lo que viví! Nadie imaginaría viéndome hoy que mis hijos a veces iban a la panadería a pedir pan”, relató. Dos de sus hijas, Adriana Alcira Casimiro (39) -con estand propio- y Vanesa Serapia Casimiro (27) -que comparte la atención del puesto con Macaria- también son feriantes. Macaria fue con la Dirección de Economía Social de viaje por otras provincias, representando a Salta en eventos de microemprendedurismo. Su horizonte de montañas y ganado lanar de Olacapato se expandió y la llevó a empoderarse cada vez que muestra a los transeúntes y clientes cómo elabora un chal en telar o mueve hábilmente el huso a través del cual la lana virgen se convierte en hilo. 
Juan José Rosas (40) y Elena Guadalupe Pérez (39) empezaron su microemprendimiento cuando él quedó sin trabajo en el aeropuerto. Comenzaron a feriar con sus productos regionales aprovechando la experiencia de Elena en fábricas de alfajores de Córdoba y Salta. Así a la marca De mi Salta suman Tortas Princesita, de tortas en 2 y 3 dimensiones por encargo y por internet. Su oferta es amplia: alfajores de chocolate, cayote e higo, empanaditas de cayote, gaznates y las famosas minitortitas de turrón salteño y pasteles de queso de cabra. “Esta es una de las pocas provincias donde los habitantes consumen los productos regionales de la zona. El salteño es crítico porque probó los productos realizados por 500 manos, en cambio el turista está conociendo, no tiene tanto paladar. Por eso cuando el salteño te dice que la empanadita de cayote está rica tiene un valor agregado”, señaló Juan José. 
 

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