Feria del Libro: pasillos desbordados y explosión en las ventas


Pasó el primer (y único) súper fin de semana largo de la Feria del Libro , en el que la concurrencia fue de menor a mayor. Después de una apertura fallida, en la que la escritora Claudia Piñeiro fue una de las pocas que pudo leer su discurso completo, los lectores se acercaron al predio de La Rural. El sábado, pese a que la entrada era gratuita a partir de las 20, las amenazas de tormenta redujeron las expectativas de los expositores. El domingo, ya sin vientos huracanados ni granizo, muchas personas debieron quedarse en casa a tapar goteras o reparar destrozos. Recién a partir del lunes los pasillos de la Feria se colmaron y las cajas registradoras comenzaron a sonar a buen ritmo. “Se anticipó el feriado del 1 de Mayo”, graficó la responsable del stand del Fondo de Cultura Económica en referencia a la actividad que habitualmente suele darse ese día todos los años. El lunes fue, entonces, el día D. Los lectores hacían fila en los puestos de Penguin Random House, Grupo Planeta y Riverside, no solo para que los autores les firmaran ejemplares, sino también para comprar novedades y clásicos. Según informaron de Penguin Random House, las ventas en ejemplares respecto del primer fin de semana de 2017 aumentaron este año un 41%. El menú de títulos que empujaron las ventas es variado: tanto El llamado de la tribu (Alfaguara), de Mario Vargas Llosa, como El abismo (Aguilar), del periodista Roberto Navarro, se vendieron sin pausa. 
El Grupo Planeta no se quedó atrás. Con un 36% arriba respecto de 2017, los títulos más llevados fueron 4,3,2,1 (Seix Barral), la meganovela de Paul Auster, y Paz, amor y jugo verde (Planeta), de Marina Borensztein.

Los más vendidos

No obstante, el récord lo tuvo el stand de Asunto Impreso, donde se exponen libros de Interzona, La Marca y Factotum, entre otros sellos. “En ejemplares estuvimos un 70% arriba de 2017‘, dijo el editor Guido Indij. Por su lado, Siglo XXI inició la feria con un 60% más de ventas en unidades que el año pasado. Los títulos preferidos por los lectores estuvieron más ligados a la coyuntura política: Por qué, de José Natanson, y Vida de Perro, de Horacio Verbitsky en diálogo con Diego Sztulwark. En el stand de Claridad, las ventas se triplicaron el lunes y los libros preferidos fueron infantiles: Ascensor fantasma, del sello Unaluna, y Descubro las tablas, de Tobogán. La editorial Corregidor vendió muy bien libros de autores latinoamericanos: Simone, del puertorriqueño Eduardo Lalo, y Lo irreparable, del venezolano Gabriel Payares, además de una novela para chicos de Juan Guinot protagonizada por un joven jedi que vive en un pueblo de provincias: Misión Kenobi. En Galerna, tres novedades de distintos géneros (firmadas por Luciana Peker, Silvia Arazi e Iván Noble) estuvieron en la mira de los lectores.
En Edhasa y Riverside, hubo tres best sellers de estirpe literaria en el fin de semana “puente”: Magnetizado, de Carlos Busqued, y Entre ellos, de Richard Ford, ambos publicados por Anagrama, y La danza de la araña (Edhasa), de Laura Alcoba. En los stands colectivos como Todo Libro Es Político, Sólidos Platónicos, Los 7 Logos, La Sensación, La Coop y Frente Latinoamericano, las ventas también despuntaron el lunes. A Libro que te Quiero Libro, el stand que reúne catálogos de cinco editoriales de libros infantiles, la mayor cantidad de lectores llegó el lunes y ayer.
Durante el Día Internacional del Trabajador, el paseo entre libros resultó la mejor opción, por no decir una de las pocas disponibles en la ciudad, cuando cines, estadios y shoppings habían bajado las persianas. Familias con niños, parejas de jóvenes, grupos de señoras y de millennials coparon stands, salas y ‘calles‘ de los pabellones de La Rural. No hubo, sin embargo, tantos visitantes como el día anterior. “Lo del lunes superó ampliamente las expectativas”, señaló Oche Califa, director institucional y cultural de Fundación El Libro.
Ayer también se presentó en sociedad Juglares del Bordo, el libro de cuentos que ganó el concurso de la Fundación El Libro. El mexicano Daniel Salinas Basave viajó a Buenos Aires para participar de la ceremonia.
Más tarde, también en la Sala Jorge Luis Borges, se celebró el homenaje a la escritora Liliana Bodoc, fallecida en febrero pasado. En una maratón de lectura con escritores, ilustradores, periodistas y editores invitados, el primero en leer fue su hijo Galileo. También se escuchó la dulce voz de la autora de La saga de los confines en un discurso que valoraba la palabra literaria como una estrategia que permite decir siempre la verdad.
 

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