Aborígenes cortan la ruta 54 hace días y a nadie le importa

Representantes de unas 30 familias wichis de seis comunidades de Santa Victoria Este están cortando la ruta 54 hace una semana ya porque ni la esperanza les queda de rehacer la vida en un terreno más sólido, alejado del río, después de ver que pasan los meses y la ayuda no les llega, que siguen hacinados en las carpas de palo y plástico negro de silo que armaron en medio del monte, en Mecle, a la vera de la ruta provincial 54. Piden luz y agua potable, dos cosas imprescindibles entre tanta miseria que padecen día y noche, con hambre, vestidos con las ropas regaladas que usan hasta gastarlas.

Un camión cisterna de la Municipalidad pasa casi todos los días a repartir agua entre las decenas de familias asentadas en Mecle, que ni siquiera tienen dónde almacenar el líquido vital. Están acostumbrados a no tener nada, a perderlo todo cada verano, a que la vida sea una frágil y pasajera bendición que se bate a duelo asimétrico con sus poderosas miserias. Ellos tuvieron que alzar sus chicos y sus perros para escapar del agua que se hizo dueña del Chaco salteño en el verano pasado. Se establecieron precariamente cerca de El Rosado, y ahí siguen mudos de pavor, con la única expectativa de poner algo en la panza para sobrevivir. Cuesta imaginar tanta miseria. No tienen agua, no tienen luz, no tienen más comida que la que consiguen en el monte y en el río; no tienen más ropa que la puesta.

Así, sucios, enfermos y hambrientos, los chicos que pueden transitan 5 kilómetros para llegar a la escuela de Santa María, el paraje que habitaban antes de que los espantara el río. No ven otra salida para hacerse oír, por eso cortaron la ruta 54 desde el sábado y amenazan con desmanes si no reciben respuestas de las autoridades que parecen ser ciegas, sordas y mudas ante los clamores de los vulnerables.

El dirigente wichi Mateo Torres le contó a El Tribuno: "De Santa María nos corrió la crecida y nos asentamos en Mecle, y ahí nos vamos a quedar, donde estamos nomás, porque nos sentimos a resguardo del agua. Somos seis comunidades: El Cruce, Santa María, Las Golondrinas, Anglicana II y familias de La Curvita Vieja, que nos instalamos todos sobre la ruta 54, en el monte, al frente de La Curvita Nueva. Todos nos escapamos de la inundación y no vamos a regresar cerca del río".

Agregó: "Estamos cortando la ruta 54 porque no nos ayudan las autoridades, nos ignoran, ya estamos pensando en hacer cosas más importantes porque estamos muy mal: comemos poco, vamos al monte y conseguimos algo, vamos hasta el río a sacar algún pescado, pero la verdad es que no tenemos nada, ni esperanzas tenemos porque nos ignoran, somos como muertos vivos ya".

Agregó: "Vemos que los días pasan, va llegando el frío y no nos ayudan las autoridades a establecernos, necesitamos energía eléctrica, necesitamos agua, chapas y otros materiales para hacer viviendas sencillas, necesitamos asistencia en salud y, en general, porque no podemos volver al lado del río, donde estábamos antes, porque va a volver la crecida, ya lo sabemos, además no quedó nada ahí, es todo barro".

Ruta 86

Originarios de la comunidad Ruta 86 del departamento San Martín, participaron de la marcha organizada por la Mesa Coordinadora de Desocupados a fin de pedir trabajo en obras del ramal C-15. Su cacique, Elías Lorio, en representación de todos sus hermanos, se mostró unido al reclamo que presentan los desocupados del departamento pero, sumado a ello, la comunidad tiene su propio reclamo: la pavimentación de la ruta 86.

Lorio aseguró que "la obra ya está licitada desde el año 2000 y tiene la documentación correspondiente, pero hasta el día de hoy, después de 18 años, esta obra no se concretó. ¿Cuánto más tenemos que esperar, en cuántos presupuestos más van a incluir esta obra y no la van a realizar?".

 

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