La Iglesia pidió perdón por el caso  Gamboa e investigará los hechos

La denuncia pública por abandono y "doble moral" de Agustina Gamboa contra su padre -el cura Carlos Gamboa- y contra la Iglesia tuvo respuesta oficial. Ayer por la tarde, el Arzobispado de Salta, con la firma de su representante Mario Cargnello, catalogó al hecho como un "escándalo", pidió perdón e informó que el caso será puesto a consideración de las leyes canónicas.

El arzobispo resumió en cinco puntos la contestación por el caso que dejó a la institución eclesiástica en el centro de una tormenta, luego de que Gamboa se posicionara como uno de los voceros de la campaña en contra de la legalización del aborto con expresiones como "hay que respetar las dos vidas".

El escrito comienza pidiendo "humildemente perdón a Dios y a todos los hermanos por el dolor causado por la noticia, el escándalo que la misma suscita y el daño que los hechos han provocado".

Refiriéndose a la denunciante con nombre completo, incluyendo el apellido paterno, Cargnello afirma que su propósito es "restañarle las heridas causadas".

"Cuando mi progenitor habla de "respetar las dos vidas' debo decir que no respetó la vida de su hija por defender su imagen y sus privilegios económicos. La Iglesia encubrió y ayudó a ocultarme, nadie debía enterarse de mi existencia", había contado a través de las redes sociales la hija del sacerdote el domingo.

Cargnello además afirmó que "se encuentra abocado al estudio" de los dichos de la joven, para "conocer todos los hechos". Además, indicó que pondrá a disposición del "Señor Promotor de Justicia" de la arquidiócesis, todos los datos de los que dispone para que sean "analizados a la luz del ordenamiento canónico vigente".

El documento finaliza con términos de autocrítica y pedidos de oración: "Les ruego que acepten mi compromiso de trabajar por la santificación de todos los sacerdotes", indica y concluye: "Recemos por todos los afectados, por los sacerdotes y por mí".

El comunicado no indica si Carlos Gamboa continuará al frente de las iglesias de Santa Ana, donde trabaja hace más de seis años.

Según explicaron a El Tribuno especialistas en leyes canónicas, la Iglesia antes no contaba con una norma que señalara cómo actuar ante estos casos, por lo que se procedía según criterios particulares. Con la llegada del papa Francisco esto cambió y ahora hay una norma que manda a separar del ministerio al sacerdote al que se le haya comprobado la paternidad y lo obliga a responsabilizarse de la manutención de sus hijos.

Poca sorpresa entre los vecinos

El cura Carlos Gamboa hace seis años que trabaja en las iglesias de Santa Ana I y II. Consultados por la noticia que tuvo alcance nacional, vecinos coincidieron en no sorprenderse, ya que el sacerdote anterior también tenía hijos.

“No me lo esperaba, pero no me sorprende por lo que pasó con el otro padre”, dijo María Quispe, quien tiene un kiosco hace 13 años. En su negocio pudo conocer la historia del cura anterior. “El otro padre Carlos me casó en Santa Ana I, me acuerdo que me retó porque me casé con un ramo de flores artificiales. Luego me enteré de que tenía cinco hijos, la mujer era clienta mía”, aseguró. 

Vidal Valdez tiene una despensa cercana a la casa de Carlos Gamboa y tampoco está sorprendida. “Escuché por comentarios de la gente que hubo el mismo problema con el anterior padre. Pero creo que él salió de la Iglesia”, indicó.

Una vecina muy cercana al padre Carlos Gamboa, que prefirió no dar su nombre, aseguró que la noticia le generó un gran impacto. “El padre es bien predispuesto, siempre está ayudando a los vecinos. Ahora, de su vida personal no sé. Debe haber sido un error del pasado”, aseguró. También se refirió al anterior sacerdote. 
“Me lo cruzo porque sus nietitos van a la misma escuela que los míos”, dijo. 

 
 

 

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