“Es fundamental rescatar cada vez más el comer en familia”

Hoy comienza un curso sobre obesidad pediátrica y del adolescente, organizado por el Colegio de Nutricionistas de Salta, que dictará María Elena Torresani, doctora en Nutrición y profesora de la Universidad de Buenos Aires (UBA). La capacitación será a partir de las 11.45 en los salones del Círculo Médico, Urquiza 153, y se repetirá una vez por mes hasta noviembre. Además de los encuentros presenciales, que serán teórico-prácticos, habrá una plataforma virtual para que la docente interactúe con los alumnos a través de foros. Habrá actividades prácticas de autocorrección y una biblioteca virtual para descargar materiales de lectura complementaria. 
En la Universidad Nacional de Salta (UNSa), la especialista dialogó con El Tribuno sobre la problemática que se abordará en el curso y sobre un proyecto que está acompañando en la Facultad de Ciencias de la Salud de esta casa de estudios para que haya una especialización en nutrición clínica para los licenciados en Nutrición.

¿Qué vino a hacer a Salta en esta oportunidad?
Vine con dos objetivos, con dos misiones. La primera es tratar de integrarme y colaborar con la UNSa para un proyecto que intenta crear una carrera de posgrado de especialización en nutrición clínica cardiometabólica para licenciados en Nutrición, que es la actividad que nos convoca hoy (por ayer). Mañana (por hoy), con el Colegio de Nutricionistas de la provincia de Salta, empezará un curso sobre obesidad pediátrica y del adolescente y todas las implicancias en cuanto al aumento del riesgo cardiometabólico que tiene esta patología.

“A nivel de Latinoamérica lideramos las prevalencias de obesidad pediátrica”

¿Es una preocupación el aumento de la obesidad pediátrica?
Sí, es una preocupación mundial y nuestro país no queda exento. Por el contrario, lideramos a nivel de Latinoamérica las prevalencias y las estadísticas dicen que, si no se hace algo o algo no cambia, se duplicarán inclusive para los años 2035 o 2050.

¿Cuáles serían las estrategias para evitar que se llegara a este escenario?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) desde el año 2012 lo trabaja en forma interdisciplinaria no solo desde las profesiones sino desde distintas áreas: gubernamentales, políticas, institucionales, profesionales, comunidad, educación e industria, es fundamental. Varias áreas tienen que trabajar en conjunto y generar políticas de Estado que se mantengan en el tiempo, fundamentalmente. Más allá de la etapa política que se transcurre, que estas políticas perduren.

“Hay que trabajar en conjunto y generar políticas de Estado”

¿Cuáles son las causas del aumento de la obesidad pediátrica?
La alimentación, por supuesto: cómo fue variando la forma de comer, los alimentos industrializados cada vez más y los alimentos ultraprocesados, con altas concentraciones de azúcares. 
De la mano de eso, el sedentarismo, ya posicionado como enfermedad por la OMS, es uno de los principales factores detonantes de las enfermedades crónicas no transmisibles.

El sábado último salió en este diario un artículo que alertaba sobre el aumento de sobrepeso en niños en la provincia y otro, sobre altos índices de enfermedades crónicas no transmisibles en mayores de 40 años.
Claro. El punto es que, si se llega a la adolescencia sin resolver la problemática, el riesgo de que sea adulto obeso es del 80%. 
Por eso, la importancia de trabajar a tiempo y la prevención oportuna; laborar desde la concepción y desde los primeros alimentos; la lactancia materna, como estrategia preventiva, y la alimentación complementaria; los primeros alimentos del niño y la formación de la conducta alimentaria. 

¿Cuándo se forma la conducta alimentaria?
Los hábitos alimentarios se forman y se desarrollan en los dos primeros años de vida. El niño adquiere sus propios hábitos alimentarios en los dos primeros años de vida, pero desde los 2 hasta los 12 aproximadamente internaliza el hábito familiar, es decir que copia lo que ve. Por eso es importante no decirle lo que tiene que hacer, sino mostrárselo.

“Si llega a la adolescencia con obesidad, el riesgo de que lo sea de adulto es del 80%”

¿Qué recomienda a madres y padres?
Es fundamental no preocuparse por decir o educar desde el anuncio, desde la verbalidad, sino por mostrar. Esto es lo mismo tanto para la alimentación como para la actividad física: mostrar lo que hay que hacer sin decir nada. 
El chico copia. Si en una casa no hay verduras ni frutas, es muy poco probable que a ese chico le encanten a futuro las verduras y las frutas. A lo mejor, no le gustan en una etapa determinada. El chico, que hasta los dos años comía de todo -dicho por la mamá-, desde los dos a los cinco se interesa por el exterior, por descubrir el mundo que lo rodea. Entonces pierde su objetivo de toda la etapa oral, cuando se llevaba todo a la boca. En esa etapa, el alimento pasa a otro nivel en el orden de prioridades. Ahí no importa que no le gusten un montón de alimentos pero sí que los vea, que los siga viendo en su casa para que nosotros, cuando trabajamos con un adolescente, nos diga: “No me gustan las frutas, pero la verdad es que no las probé y en mi casa siempre había frutas”.

¿Qué más deben tener en cuenta?
Otra cosa fundamental es rescatar cada vez más la comensalidad, es decir, el comer en familia. En una gran ciudad, como Buenos Aires, nos conformamos con comer una comida, la cena, todos juntos en familia. 
En provincias donde todavía se respetan otros ritmos, a lo mejor pueden hacer la dos comidas, almuerzo y cena, pero hay que focalizar en eso y trabajarlo porque cada vez vemos más adolescentes y preadolescentes que se van a su cuartos a comer solos.

Y los dejan...
Los dejan, pero capaz que la mamá y el papá están haciendo lo mismo. Entonces hay que rescatar la comensalidad.

“El sedentarismo es un factor detonante de enfermedades crónicas no transmisibles”

¿Hay que rescatar también la cocina en la casa?
Sí, la cocina en casa y, si no se puede, saber elegir y comprar bien porque hay que trabajar en evitar el fundamentalismo, yo soy una defensora de eso. ¿Todo lo comprado hace mal? No. 
Si trabajamos nosotros como profesionales con la industria, esta nos puede ayudar desde a porcionar mejor los tamaños de las porciones hasta modificar las grasas de la alimentación, por ejemplo. Nosotros, como argentinos, somos pioneros en lograr alimentos libres de grasas trans. Nos puede ayudar pero tenemos que trabajar en conjunto y, obviamente, si se puede hacer en casa, mejor. Si no, si hay que comprar, elegir bien.

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