Protestaron  por las obras  del canal del Tineo

Las obras en la avenida Entre Ríos desataron un verdadero malestar entre los vendedores, vecinos y la comunidad educativa de la zona.

La canalización por la avenida, en la zona que comprende desde el pasaje Tineo hasta calle Pedernera, se empezó a sentir recién este fin de semana cuando comenzaron a abrir una profunda grieta en la avenida, en la mano con dirección al oeste. Esta obra se enmarca en el Plan Maestro de Desages Pluviales que tiene como objetivo mitigar las inundaciones en el micro y macrocentro de la ciudad.

Entonces, los obreros de la firma Dal Borgo cortaron el tránsito vial en el primer tramo, en Martín Cornejo e Ibazeta, comenzaron a romper el pavimento y los comerciantes salieron a protestar. Ante esto, los vecinos también acompañaron el reclamo.

Por otro lado, en la escuela 4.015 Remedios de Escalada de San Martín arrancó otro lunes con espanto. "Las obras hacen que la escuela tiemble", dijo la directora, Paola Moreno, y ordenó el total desalojo de la institución el viernes pasado.

La decisión se tomó entre el coordinador del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, Enrique Barrios; la directora de Infraestructura Escolar, Carolina Martínez; el especialista en Estructuras de Obras Públicas de la Provincia, Roberto Caro, y la directora.

El detonante fue Jazmín, una nena de segundo grado que por poco sufre una tragedia. Un vidrio se desplomó y pasó a centímetros de su cabeza. Es la misma escuela que al regreso de las vacaciones tuvo una perdida de gas en un caño maestro, también por la misma obra, y tuvieron que evacuar a todos. Se debe señalar el reciente antecedente de la escuela bonaerense de Moreno con dos muertos por una explosión de gas. Todo fue pánico y ese estado sigue en todos en la escuela que tiembla.

Las autoridades dijeron que mañana vuelven las clases normalmente, pero los padres presentes en la avenida adelantaron ayer que no llevarán a sus hijos a la escuela hasta que pasen las obras.

Afuera de la escuela se concentró el malestar general. Ni los padres que llevan a sus niños a la escuela saben cómo harán para dejarlos o retirarlos. La directora recién está convocando a todos los sectores porque la seguridad de los niños depende de ella y con tanta tierra abierta todo se convierte en incertidumbre.

Los comerciantes también pusieron el grito en el cielo. Es que cortaron una avenida que es neurálgica y donde hay comercios casi uno al lado del otro.

Marcelo Rionda tiene un taller en Entre Ríos al 1600 y ya piensa en cómo hará para sobrevivir durante el tiempo que dure la obra. "A nosotros no nos dijeron nada. No sabemos los plazos ni nos preguntaron qué vamos a hacer. No podemos ni estacionar nuestros vehículos particulares en nuestros domicilios. Acá se hizo todo de manera unilateral", dijo Rionda.

Muy conmocionada estaba Cristina Sánchez, una mujer mayor, propietaria de una carnicería que no sabe ahora cómo harán para llegar sus proveedores. "Yo tengo que pensar en mis empleados. En estos tiempos en que las ventas están por el piso, la presión tributaria es tan grande, los impuestos que aumentaron y los alquileres por las nubes, vienen con esta obra que significa para nosotros la muerte súbita", le dijo Cristina a un ingeniero de apellido Petrachini, quien salió a dar la cara. El profesional no puede hacer nada, pero se les debe recomendar a los otros empleados que lo acompañaban que cuiden las formas porque se rieron de la señora Sánchez provocando su ira.

Los comerciantes, los vecinos, los padres de los chicos y todo el que estuvo presente le pidió a Petrachini una reunión con el intendente y los concejales para consensuar caminos alternativos para la obra. El ingeniero no tiene la incumbencia para tal convocatoria, pero el pedido quedó en el aire.

Malos antecedentes

El 16 de julio, el primer día de clases luego del receso invernal, los niños y niñas de la Remedios fueron evacuados. Los escolares salieron rápidamente hacia el Paseo del Deporte, al costado del club Central Norte. Los padres fueron llamados de inmediato y en el momento llegaron los agentes de la Subsecretaría de Prevención y Emergencia de la Municipalidad de la Ciudad de Salta, bomberos voluntarios y de la Provincia y del Samec.
El motivo fue la rotura de un caño maestro de Gasnor por parte de los trabajadores de la Municipalidad que abrieron la calle y no advirtieron el ducto.
El personal de salud atendió a una niña con dolor de cabeza, pero luego descartaron que haya sido por la inhalación de gas. 
El Samec confirmó luego que no hubo afectados por el escape de gas pero el miedo quedó instalado en la comunidad educativa.
Para colmo de malas noticias, en la mañana de ayer también evacuaron de manera total la escuela Normal de la ciudad de Rosario de la Frontera por una pérdida de gas en los gabinetes. Personal de Gasnor llegó rápidamente y comenzó a trabajar en los gabinetes de esa institución.
 

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