Los pedidos y agradecimientos de los feligreses: trabajo y salud

Trotó desde Güemes por la familia

Amanda Navarro con sus hijos Roberto y Luis Jaime. 

Este año, los hermanos Jaime tuvieron una peregrinación diferente. Para este Milagro, Roberto se puso como objetivo poder venir trotando desde Güemes, y lo cumplió. “Me demoré 5 horas trotando, primer año que lo hago. Este año me puse esta meta”, contó orgulloso Roberto, que peregrina desde su pueblo desde que tiene 16 años. 

En cambio, su hermano Luis no peregrinó, porque asistió a su hermano en la “logística”, acompañándolo con su camioneta por la ruta.
 
Amanda Navarro mira a sus dos únicos hijos varones orgullosa, desde su reposera. La madre de seis hijos aseguró: “Llegué para agradecer por la salud de mis hijos, y por el trabajo”. Dentro de sus plegarias, la mujer de 55 años no se olvidó de sus siete nietos que tienen diferentes edades, desde 16 a 3 años. “Vengo a pedir por mis nietos, y por tantas cosas que están pasando”, expresó Amanda, en un tono de alerta y preocupación. 

Llegaron desde Pichanal pidiendo por seguridad

Santiago Tudó junto a Susana Pérez, su pareja hace 14 años. 

Con las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro, Santiago Tudó llegó desde Pichanal acompañado por su pareja, Susana Pérez. “Venimos hace prácticamente 7, 8 años”, contó Santiago. El hombre destacó la convocatoria para las celebraciones de este año. “Somos cada vez más, esta vez pusimos dos micros alquilados para que podamos venir a esta gran fiesta”, destacó. Vinieron a “la casa mayor”, junto a feligreses de Hipólito Yrigoyen.

Si bien, aseguraron que vinieron a “agradecer el don de la vida, y fortalecer nuestra fe”, admitieron que en su pueblo se viven “tiempos difíciles”, por lo que sumaron a sus pedidos de siempre, el de mayor seguridad. “Vivimos mucha inseguridad en nuestro pueblo, por las drogas y las adicciones”, indicó Susana preocupada.

Santiago, explicó que a las imágenes las traen desde el 2005. “Antes teníamos otras más pequeñas que donamos a un puesto del chaco salteño”, contó. “Gracias a ellos podemos estar todos los años acá”, agregó. 

Caminó tres días para pedir por su nieto 52

Juliana Pastrana del barrio Santa Lucía.

Juliana Pastrana tiene 54 años, diez hijos y 52 nietos. Los últimos cinco vinieron este último año. La abuela los nombra cuando se le consulta cuáles son sus “bendiciones”, por las que viene a agradecer. 

La vecina del barrio Santa Lucía peregrinó desde Escoipe por segunda año consecutivo; durante tres días y con siete nietos. “Gracias a Dios pude llevarlos”, agradeció. Juliana asegura que no se cansó “tanto”, y que sus pedidos y agradecimientos a “Diosito y la Virgencita”, son por “todo lo que nos da, por mis hijos, nietos, hermanos”, repasó. Reconoció que este año la moviliza un pedido especial: “Mi nieto está internado hace cinco meses por prematuro, no puede respirar, vengo a pedir por su salud”.

Renovar el pacto de fidelidad sin los hijos

Manuel Moya y Petrona Martínez de Tucumán. 

En un banco de la plaza, Manuel Moya y Petrona Martínez esperaban que la ceremonia comenzara para renovar su pacto de fe. Los otros años, el matrimonio tucumano venía con sus tres hijos. “Pero ya se criaron y nos han dejado solos”, explicó Manuel. Ahora, los hijos se les suman cuando les coinciden los tiempos con sus respectivos trabajos. 

Llegaron en auto para dar gracias por el bienestar de sus hijos. “Los chicos están con trabajo y tienen salud”, aseguró Manuel. Aunque, el matrimonio reconoció: “Ya estamos grandecitos”. Por eso, el pedido de salud se extendió también para ellos. “Hay que estar agradecido siempre sobre lo poco o mucho”, señaló el tucumano.

La experiencia de las hermanas Cruz

Pascuala, María y Lucía renovaron su fe. 

El Milagro se celebra en familia, algunos se acercan a blandir sus pañuelos acompañados de sus hijos, en matrimonio, o algunas, como las hermanas Cruz, lo comparten entre ellas. Las cuatro hermanas, todas abuelas, se dispersaban de a ratos. Cada una llegaba hasta dónde el cuerpo le permitía abrirse paso entre la gente y soportar los rayos del sol, y así ver más de cerca a sus santos patronos. “Estamos nosotras tres, pero la mayor se fue entre la gente porque una no puede estar parada, pero ella aguanta más”, explicó María sentada en una vereda “con sombra”.

Las familias de las hermanas Cruz se componen de diferentes maneras, pero todas coinciden en pedir por los nietos y los hijos. Pascuala del barrio 25 de Mayo tiene tres hijos varones y ocho nietos, asegura que sus suplicas son porque tiene miedo de “los tiempos que corren”; y pide, además de protección, por el futuro de sus nietos. “Vengo a pedir por la salud de mis hijos, por el trabajo, que está todo tan mal. Cuatro de mis nietos ya están encaminados, pero cada día nos llevamos cada sorpresa en al tele... Quiero que mis nietos se reciban, por su futuro, están estudiando. Rezo todos los días para que no les pase nada. Como abuela y madre una se preocupa”, contó. 
Como vocera de sus hermanas que asistían a todas sus declaraciones, Pascuala agregó que “las cosas no alcanzan” , y señaló que cada vez que uno de sus nietos quiere estudiar, se organizan entre su familia y la familia materna. “Cuando los chicos quieren estudiar, ayudamos las abuelas, los padres, la madre”, explicó sobre los esfuerzos familiares.

Volvió al Milagro luego de perder a su hija y sufrir un ACV

Sara Ortega de 71 años es jujeña y se hizo cargo de sus nietos. 

La jujeña Sara Ortega, sentada en la plaza, espera como lo hace desde hace más de treinta años renovar su pacto de fe, una vez más. “Danos un corazón semejante al tuyo”, se pedía durante la procesión. Sin darse cuenta, es testimonio de esfuerzo, caridad y amor. Este año su milagro fue diferente, porque su presencia se debió al “llamado de la Virgen”.

Orgullosa, cuenta que hace exactamente 35 años llegó a Salta para honrar a los santos patronos, y que faltó solo 3 veces. “Una porque mi mamá estaba enferma, y las otras dos porque murió mi hija y me dejó dos bebitos”, contó. Su hija de 26 años falleció por una mala praxis al realizarse una endoscopía y ella quedó a cargo de sus nietos, uno de casi dos años, y el otro de apenas dos meses. “Ese año vi la procesión por la tele, y todo el tiempo lloraba, no podía contenerme. Pero a la noche soñé a la Virgen del Milagro que lloraba... que estaba delante mío llorando. Eso para mi fue emocionante...”, recordó movilizada. 

Con nietos a su cargo, Sara sufrió un ACV, y viene de La Merced por tercer año consecutivo. “Ya son tres años que ando peregrinando. Me agarró un ACV y gracias a Dios, al Señor y la Virgen que estoy bien y puedo caminar”, contó. 

La mujer de 71 años llegó a dar gracias porque puede caminar y ver a pesar de su enfermedad. No se olvidó entre sus plegarias, además, “pedir por la familia”, aunque asegura que tiene más que agradecer que por pedir. Los peregrinos la emocionan al punto que “quisiera dejar el espacio para esa gente porque después yo puedo venir en cualquier otro momento a la Catedral”.

Continuar con la tradición

Álvaro Chocobar y Celeste Guantay junto a sus hijos. 

Entre los feligreses se podía encontrar algunas familias jóvenes que tienen la costumbre de asistir a la celebración del Milagro. Álvaro Chocobar ahora tiene 26 años, pero asiste al Milagro desde “bebé”, “me traía mi mamá y ahora traigo yo a mis hijos”, contó. 

La familia llegó desde el barrio Cita con su hijo menor vestido con alas de ángel. “Venimos a agradecer más que nada, todo lo que uno tiene. Porque tenemos salud, los chicos están bien gracias a Dios”, aseveró Álvaro rodeado por sus hijos de cinco y un año. En los balances de la joven familia se agradece más de lo que se pide, porque “la salud es lo más importante, sin ella no se puede hacer nada”, afirmó Álvaro junto a su esposa Celeste de 21 años.

Volvieron luego de 10 años 

María Lescano, Agustín Juárez y su hija Camila, de Orán.

Desde Orán, la familia Lescano Juárez llegó a las fiestas del Milagro para acompañar a su hija que peregrinó por primera vez en bicicleta.

Orgullosos de la travesía de su hija, el matrimonio, padres de dos mujeres y un varón, se llegó a la capital luego de no venir desde hace diez años. María Lescano aseguró que lo que más le “sorprendió y emocionó” fue ver a los peregrinos, los que suele ver por televisión. “Cuanta fe... son cada vez más”, aseguró.

La familia reconoce que están bien, por eso vinieron a agradecer, aunque también a pedir por “salud y trabajo. Pero por sobre todo en agradecimiento, porque tenemos empleo y nuestra familia está integrada”, aseveró la oranense. 

 

 

Mirá aquí el documental de El Tribuno que se centra en la movilización de los peregrinos del Milagro: 

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Debe iniciar sesión para comentar

Importante ahora

cargando...