Cecilia Pando: "Condeno todas las dictaduras"

En primer lugar, quiero agradecer a este medio el haber publicado mi decisión de participar en el espacio político de Alfredo Olmedo como candidata a diputada nacional. También quiero efectuar algunas aclaraciones respecto al último párrafo de la nota (publicada ayer), donde se hace referencia a mi presunta "reivindicación de lo actuado en la última dictadura militar".

La terrible, cruel e inhumana guerra que dividió a los argentinos en la década del 70, que se completó durante la última dictadura cívico militar, constituye una tragedia monstruosa que nadie puede reivindicar. Ni los "jóvenes idealistas" de las organizaciones armadas que intentaron imponernos a sangre y fuego el modelo cubano de sociedad, ni los "jóvenes idealistas" uniformados, que, siguiendo las órdenes del Estado nacional, tuvieron que enfrentar la amenaza terrorista.

Unos y otros, en el marco de la locura que representa toda guerra, intentaron alcanzar sus objetivos, sin cuestionarse métodos, ni costos. Se trataba de imponer el modelo socialista o de aniquilar el accionar subversivo, sin contemplaciones humanitarias de ninguna naturaleza. Los dos contendientes sabían que operaban en el marco de una guerra, una guerra sucia e inhumana, en la que había que triunfar de cualquier manera.

Por lo expuesto, nunca puedo reivindicar lo acontecido en la guerra contra el terrorismo marxista. Se trata de aprender de la historia, para que nunca más la violencia política, del signo que sea, se apodere del alma del pueblo argentino. Pero las injusticias siempre engendran odios, resentimientos y finalmente violencia. Por eso mi empeño por defender el cumplimiento de la ley en los mal llamados juicios de lesa humanidad. Y eso no constituye una reivindicación de la última dictadura militar, sino todo lo contrario. Constituye una reivindicación de la Constitución Nacional y de las Leyes, que forman parte del Estado de Derecho en la República Argentina. De acuerdo con mi lectura de los hechos, en los mal llamados Juicios de Lesa Humanidad se cometen las siguientes irregularidades:

Se juzgan hechos sucedidos en el marco de una guerra, con los criterios legales propios de una situación de paz. Se condena a los uniformados por delitos de lesa humanidad, cuando esa categoría penal no existía en el momento de lo hechos, aplicando retroactivamente un cuerpo legal que expresamente prohíbe su aplicación retroactiva (Estatuto de Roma). En este punto conviene aclarar que ninguno de los condenados en la Causa 13 (Juicio a las Juntas Militares) fueron juzgados por crímenes de lesa humanidad.

Contrariando airadamente el principio de igualdad ante la ley, se acusa deliberadamente por crímenes de lesa humanidad a las fuerzas del estado que participaron de la guerra en los 70, manteniendo la más absoluta impunidad sobre las organizaciones terroristas, cuyos delitos encuadran perfectamente en el cuerpo legal invocado para condenar a los militares.

Finalmente, quiero aclarar que, a diferencia de los que habitualmente me acusan, condeno personalmente a todas las dictaduras y regímenes totalitarios que imperan en el mundo. Del mismo modo que condeno terminantemente cualquier interrupción del orden democrático en la República Argentina, también condeno el totalitarismo cubano o a la dictadura de Maduro en Venezuela. Me pregunto si todos los que me acusan pueden decir lo mismo.

 

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