Margaret Atwood: “Hay un retroceso hacia gobiernos represivos, la historia no va recta”


La gran escritora canadiense está en plena promoción de “Los testamentos”, continuación de su célebre “El cuento de la criada” (que inspiró con el mismo nombre la exitosa serie The Handmaid’s Tale que ganó un Emmy y el Globo de Oro a la serie dramática), a la vez que es una de las grandes candidatas al Nobel de Literatura que se conocerá hoy.
El fin de los consensos, las mujeres que controlan a otras mujeres y el origen del color verde como símbolo de su nuevo libro, son algunos de los temas sobre los que habló en una entrevista de Infobae que resumimos aquí.
“Los testamentos” se constituye en la esperada continuación de su gran novela “El cuento de la criada”, relato de una sociedad totalitaria y con problemas de fertilidad, en donde mujeres jóvenes son tomadas como esclavas y obligadas a tener sexo con los miembros de la clase dirigente para reproducirse, era una distopía lejana, ya que el mundo parecía encaminarse hacia el encuentro multicultural y el consenso en materia de derechos humanos era un hecho, o así creíamos verlo entonces. 
Atwood es una reconocida militante por los derechos de las mujeres, intervino en el debate por el aborto en Argentina a través de un mensaje que le envió a la vicepresidenta Gabriela Michetti en Twitter. “No aparte la mirada de las miles de muertes que hay cada año por abortos ilegales. Dele a las mujeres argentinas el derecho a elegir‘, escribió entonces. Durante este año, en una suerte de continuidad de su vínculo con la realidad de las mujeres argentinas, Atwood le envió un texto a la manera de prólogo a Ana Correa para su libro “Somos Belén”, que cuenta la historia de la joven tucumana que pasó más de dos años presa luego de un aborto espontáneo y que es uno de los símbolos de la pelea por la legalización del aborto en la Argentina. El libro de Correa será publicado por Planeta en noviembre.


Usted es una persona muy informada, solía recortar de los diarios aquello que le interesaba y hoy sus  seguidores la vemos conectada a internet muy seguido. Durante estos años, ¿alguna vez imaginó que ciertas libertades y consensos básicos serían eliminados o cuestionados, como ocurre hoy con el crecimiento de liderazgos autoritarios que limitan con el fascismo? Hablo de la xenofobia, del trato despiadado a los inmigrantes o de las leyes represivas sobre salud reproductiva, entre otros temas.
Durante la década de 1990, justo después de que terminó la Guerra Fría, parecía que el “mundo libre” había ganado, que nos alejábamos de las dictaduras autoritarias y que las democracias liberales iban en aumento. Pero ahora, a raíz del miedo y de la inestabilidad provocados por el 11 de septiembre, por el colapso financiero de 2008/9 y por la creciente crisis climática, es evidente que hay un retroceso hacia los gobiernos represivos. La historia no se mueve en línea recta, y no hay nada que podamos evitar en este sentido.


Leí que en 1991 había pensado en continuar la historia de El cuento de la criada. ¿Cómo fue reanudarlo ahora, después de la serie de TV que ya avanzó y que incluso le dio nuevos ángulos? ¿La serie fue un estímulo o un corsé para usted como escritora?
Por “secuela”, hubiera entendido escribir una continuación de la historia de Offred, con su voz. Y definitivamente no podría haber hecho eso. Pero luego advertí que lo que sí podía hacer era adelantarme en el tiempo, contar la historia a través de tres narradores en lugar de uno, y analizar el principio del fin de Gilead, un tema realmente esperanzador. La serie y la escritura de Los Testamentos fueron en tándem, ya que como soy consultora, he estado leyendo los guiones y haciendo comentarios sobre ellos. ¡Diría que realmente esto fue más un estímulo que un corsé!

Tía Lydia es uno de los personajes más fuertes de la historia y en Los testamentos es una de las voces principales. Los lectores y la audiencia de la serie la conocemos como la dueña del destino de muchas mujeres jóvenes en nombre de la ideología dominante, aunque quizás ni siquiera esté convencida. ¿Cómo nació Lydia como personaje y cómo reescribió e imaginó  su historia contada por ella misma?
Esa clase de figuras tienen la costumbre de surgir dentro de las dictaduras (alguien tiene que hacer el trabajo sucio) y algunas de ellas han tenido incluso sus propias agendas. En cuanto a las mujeres que contribuyen al control de otras mujeres por parte del Estado, ¡mira a tu alrededor!

Siempre se pensó que el conocimiento conducía a un espíritu crítico. Sin embargo, como humanidad nunca estuvimos más cerca de lo que fue la década de 1930, el germen de los monstruos totalitarios y del “huevo de serpiente”. ¿Cómo ve esta contradicción?
Cualquier nueva tecnología de comunicaciones tiene un efecto hipnótico cuando aparece por primera vez. Es lo que pasó con las películas, con la radio o la televisión: cada uno ha tenido su momento de ascenso. Y cada uno se ha utilizado también con fines de propaganda. Internet ahora está teniendo su propio momento. Veremos cuánto dura eso.
 

Sabemos que en parte la idea de The Handmaid’s Tale se inspiró en el robo de bebés durante la última dictadura en Argentina. Quería preguntarle si el color verde que acompaña la estética de Los Testamentos está de alguna manera inspirado por el color verde de la lucha por la legalización del aborto en Argentina.
Me temo que es una coincidencia. Pero posiblemente en ambos casos nos hayamos inspirado en el simbolismo del color verde, que significa primavera, crecimiento y esperanza.
 

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