Quiroprácticos argentinos asistieron a 900 originarios

Para la gran mayoría de los niños o adultos de las comunidades originarias seguramente debió ser la primera vez que recibían la asistencia personalizada de un profesional quiropráctico, y para quienes brindaron ese servicio la retribución fue la gratitud reflejada en la mirada y traducida en palabras de unos 900 miembros de pueblos originarios que los recibieron en sus comunidades con toda calidez.

La campaña se realizó a mediados de octubre y coincidió con un fin de semana largo donde la temperatura del norte se hizo sentir con todo rigor pero eso no fue impedimento para que 15 profesionales de diferentes provincias argentinas brindaran solidariamente este servicio que significa un bienestar corporal tanto para el que padece de alguna afección en la columna vertebral como para aquel que no la tiene; pero para todos sin dudas que las manos de un quiropráctico trabajando sobre la espalda resultan casi mágicas.

Organización de varios meses

Geraldine Heredia es una joven profesional fisioterapeuta con especialidad en quiropraxia (ajustes manuales de la columna vertebral) de Tartagal y recordó que "en el mes de mayo nos reunimos en un congreso y expuse como idea realizar una misión de quiropraxia, las mismas que se realizan en diferentes países del mundo pero que en Argentina no son tan habituales. Los participantes del encuentro se engancharon inmediatamente y a partir de ahí con otro colega de Tartagal, Sebastián Mones Ruiz, comenzamos a preparar la llegada de todos ellos porque teníamos que prever traslados, estadías y la comida, aunque muchos de ellos se pagaron el pasaje hasta la ciudad de Salta. Como trabajamos con una camilla especial cada quiropráctico traía una de manera que necesariamente teníamos que disponer de vehículos", recordó la profesional tartagalense. El 11 de octubre los quiroprácticos que organizaron el trabajo junto a la Fundación Pata Pila, que aportó toda la logística, se reunieron en Tartagal para organizar la misión a la que denominaron "Misión Posible". Y fue fundamental la participación de la Fundación que ayudó a conectarlos con los caciques y autoridades de las diferentes comunidades tomando en cuenta las diferencias culturales y con una forma de desterrar cualquier mito, dudas o temores respecto del trabajo que tenían previsto realizar.

"Acordamos trabajar en las comunidades Yacuy y Piquirenda Estación, Piquirenda Fátima y Cañaveral, al costado de la ruta nacional 34 y en la localidad de Santa Victoria Este en el Chaco salteño. Los 15 quiroprácticos provenientes de Buenos Aires, Córdoba y Santiago del Estero se dividieron en dos grupos e iniciamos la atención de los pacientes desde las primeras horas de la mañana hasta bien entrada la noche", refirió Geraldine Heredia.

Todos felices

La profesional remarcó "el apoyo incondicional que tuvimos de la comunidad de Tartagal, en especial de propietarios de casas de comidas, restaurante, hoteles; los colegios hicieron donaciones y la gente del Regimiento 28 de Infantería de Tartagal que aportó con vehículos para trasladar esa ayuda solidaria. Las jornadas fueron declaradas de interés municipal y provincial y los colegas se fueron emocionados y felices y ya acordamos repetirlo en el mes de agosto del año próximo para evitar el tiempo de lluvias fuertes o el intenso calor. En este tiempo hasta esa fecha volveremos a organizar todo pero esta primera experiencia fue realmente muy positiva".

 

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