“Hacemos entrega del concejal Armando Acuña, que es un gesto humanitario de las FARC, un gesto por la paz”, anunciaba el Comandante Camilo el 11 de febrero de 2011. La voz de ese representante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) sonaba extraña, no porque denotara adrenalina por la liberación del legislador, sino porque el guerrillero, aunque internado por diez años en la selva, conservaba la tonada argentina.

Alias “Camilo” no era otro que Facundo Molares Schoenfeld, uno de los pocos extranjeros que se ganó la confianza de la cúpula para formar parte. “Camilo” fue herido esta semana en los enfrentamientos en Bolivia, donde viajó para defender al Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales.

A Molares Schoenfeld, de 44 años, lo llevaron el 11 de noviembre a la clínica Foianini, de Santa Cruz de la Sierra. Los médicos lo sometieron a un coma inducido para descomprimir la zona cerebral. Todo Noticias reconstruyó la vida del Comandante Camilo a través de fuentes en la Jurisdicción Especial de Paz (JEP), la Fiscalía General y la Policía Nacional colombianas y de la Inteligencia argentina.

Camilo se hizo conocido aquel día cuando planteó al gobierno de Juan Manuel Santos: “Esperemos que este sea el primer gesto hasta la liberación de todos los retenidos y de todos los prisioneros de guerra que están en las cárceles”. Camilo se hizo conocido aquel día cuando planteó al gobierno de Juan Manuel Santos: “Esperemos que este sea el primer gesto hasta la liberación de todos los retenidos y de todos los prisioneros de guerra que están en las cárceles”. La militante por los derechos humanos, Piedad Córdoba, que participó de la negociación, le agradeció el “gesto de paz” de liberar al concejal tras 21 meses de cautiverio.

Hijo del juez de paz de Trevelin, Néstor Hugo Molares, Facundo nació en 1975 en la localidad bonaerense de San Miguel, pero, según los registros oficiales, partió en 2002 rumbo a Colombia dejándose llevar por las ideas marxistas leninistas adoptadas por las FARC. Allí comenzó desde abajo, buscó adeptos a la causa en las universidades y escaló muchas posiciones. los derechos humanos, 

“Camilo” buscaba en las universidades a personas que, como él, quisieran abrazar el modelo de Ernesto Guevara. Su primer acercamiento a las ideas revolucionarias fue de hecho cuando leyó un libro sobre el “Che”. Así lo explicó en una entrevista a Resistencia Colombia: “Tenía once años cuando leí la biografía del Che. Dije: Quiero ser como él”.

“En mi tierra hicimos un levantamiento en 2001 en el que pude participar. En dos meses de peleas populares pasaron cinco presidentes. Éramos un pueblo efervescente: donde un joven caía muerto a manos de policías, diez se alzaban para seguir peleando. Los comercios de empresas estadounidenses, como McDonald’s, estaban en llamas, como símbolo de rebeldía”, recordó.

Esos fueron los últimos días de Facundo en la Argentina y los primeros de “Camilo” en Colombia. “El problema de esos levantamientos espontáneos es la falta de una organización que pueda suplantar al Estado. Esos días saqué una reflexión que marcó mi decisión de estar en Colombia: con unas FARC podríamos haber tomado el poder. No necesitábamos más”, dijo en aquél momento.

Entonces, en los primeros días del 2002, Molares Schoenfeld viajó, decidido, a Colombia: “Me era imposible esperar otros cincuenta años para tener una segunda oportunidad. Como dijo Alexandra Nariño, la revolución si se da, se da en Colombia y entonces hay que estar aquí”. Alexandra era otra de las extranjeras de las FARC. Era holandesa y su verdadero nombre era Tanja Nijmeijer.

Aquel 11 de febrero de 2011, tras liberar al concejal, “Camilo” y su columna móvil de Teófilo Forero, perteneciente a las FARC, regresaron a la selva colombiana, pero ocho meses después esa unidad sufrió un golpe fortísimo: por orden de la Fiscalía Antiterrorista, la Policía arrestó a diez personas -el rector de un colegio, un campesino y ocho estudiantes universitarios- del Partido Comunista Clandestino (PC3). Uno de ellos era Leidy Paola Soto Tamayo, novia de “Camilo”, acusada de rebelión.

Pero el revés más duro “Camilo” lo recibió de sus propios compañeros de armas cuando las FARC y el Gobierno empezaron el 4 de septiembre de 2012 un alto definitivo al fuego. Las partes finalmente firmaron el ‘Acuerdo de Paz‘ el 26 de septiembre de 2016 en Cartagena con el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel como veedor internacional.

“Camilo” nunca se entregó. La Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, el partido que fundó las FARC tras la paz, confirmó que Molares perteneció a la guerrilla, pero que pasó a la clandestinidad el 3 de julio de 2017: “Él propuso irse a su casa, hecho que se dio previo a la dejación de armas, pero como consta en información recibida, donde se exponía la perturbación de la convivencia por su fuerte temperamento y su renuencia al proceso de paz, se tomó la decisión que él se desplazara a su casa y dejara como constancia un acta, pero se negó a firmar el documento. Aclaramos que su arma hizo parte del proceso de dejación de armas”.

Desde ese momento, para las autoridades, “Camilo” pasó a ser un fantasma. Consultadas por Todo Noticias en la Fiscalía General dijeron no haber abierto una investigación en su contra, aunque recordaron que él se oponía a entregarse, mientras que en la Jurisdicción Especial de Paz (JEP) aseguraron no tener información sobre el guerrillero porque nunca se sometió al proceso de paz. En la Policía confirmaron que “por información de inteligencia” el individuo “integró la columna móvil Teófilo Forero como mando medio ideológico de las FARC”.

Con la desmovilización de las FARC, el argentino buscó otros horizontes. Tras dos años en la clandestinidad, la Inteligencia boliviana lo ubicó en noviembre en Montero. Según el comandante de la Policía de Santa Cruz de la Sierra, Miguel Mercado, “Camilo” fue lastimado durante los enfrentamientos entre el MAS y el Comité Cívico, de Luis Fernando Camacho, uno de los partidos acusados de llevar adelante un golpe de Estado contra Evo Morales.

Su familia sabía que “Camilo” estaba en Bolivia. “Nos tomamos el Puente de la Amistad”, fue uno de los últimos mensajes que recibieron su papá Néstor Molares y su madrastra Irene Reyes antes de caer gravemente herido.

Fuente: Todo Noticias.

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