Massa-Riquelme, la dupla que puede traerle otra derrota a Macri

Las gestiones no parecen difíciles de confirmar porque son ya una jactancia en el Frente Renovador: Sergio Massa fue quien más hizo para conseguir que Juan Román Riquelme aceptara formar parte de la lista opositora que, dentro de dos domingos, le disputará la presidencia de Boca al candidato de Daniel Angelici, Christian Gribaudo. Y es cierto que la jugada tiene la estética del ex intendente de Tigre. 
"El Diez", como le dice su círculo de confianza, entretuvo a los operadores del presidente xeneize hasta el día anterior en que decidió sumarse al proyecto encabezado por Jorge Amor Ameal y Mario Pergolini. Horas antes de ese sablazo, quienes aspiran a la continuidad todavía seguían negociando con el jugador.
Según publicó La Nación, tres fuentes del Frente Renovador ratificaron la presencia de su líder en las conversaciones. Que incluyeron la participación activa de empresarios de buena relación con el massismo y diálogo con integrantes de la hinchada xeneize, y no abandonarán la iniciativa hasta el domingo de las elecciones, día en que también se necesitarán recursos para el traslado de socios a las instalaciones del club. 
"A partir de ahora empiezan a jugar los aparatos", dijo a un hombre muy cercano a Macri y a Boca. En el oficialismo admiten que el golpe no sólo sorprendió, sino que fue fuerte: suponen que Riquelme podría sumar entre 5000 y 7000 a los 10.000 votos que ya tendría la fórmula. Se aferran de todos modos a la posibilidad de que ellos puedan reunir una cantidad similar y que todo dependa en gran parte de la participación en las urnas, en general inferior al 40% del padrón, umbral cuyo incremento tendería a perjudicar al candidato de Angelici.

Por ahora son castillos en el aire 

Porque la inclusión de un ídolo en una lista representa en realidad una experiencia nueva. Es cierto que los referentes futbolísticos suman. Lo saben dirigentes de otros clubes como Rodolfo D'Onofrio, que en 2009 vio cómo se le escapaba la presidencia de River frente a Daniel Passarella: el domingo de la elección, mientras veían llegar glorias de club como Ramón Díaz, los operadores de D'Onofrio se percataron de la importancia de que Enzo Francescoli, a quien el candidato había prometido como manager del club, estuviera presente en las instalaciones. Ya era tarde: el uruguayo estaba jugando al golf y hubo socios que cambiaron de preferencia esa misma tarde. Perdieron por seis votos.

Massa es ahora hincha de Tigre, aunque quienes lo conocen de joven le endilgan cierta simpatía hacia San Lorenzo. Su paso por el deporte lo ubica más bien en el handball, disciplina en la que brilló como arquero en Villa Ballester. Activo en el universo del fútbol desde hace varios años, su estrategia se sustentó en dos elementos gravitantes. Primero, el vínculo de amistad que, por su condición de vecinos del mismo partido (Riquelme nació y vive en Don Torcuato) tuvo siempre con el Diez, a quien quiso en su momento llevar a Tigre. No es la primera vez, por otra parte, que trabaja para una campaña de Amor Ameal. Y en segundo lugar, la mala relación entre Riquelme y el entorno de Angelici, incluido Macri, cuyos confidentes han visto varias veces entusiasmarse en largas sobremesas contando anécdotas de la historia de Boca que acreditarían la indócil personalidad del jugador.

Fuente: La Nación
 

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