Pastillas para la soledad: ¿un remedio futurista necesario?

La soledad se presenta como uno de los mayores temores que atormentan al ser humano. Millones de años de evolución nos han convertido en criaturas que necesitan vínculos sociales de la misma manera que necesitamos alimentos y agua.

Lo que una vez fue una herramienta de adaptación se ha desalineado tanto con la forma en que vivimos que está causando, para algunos especialistas, una "epidemia".

Estimaciones recientes sugieren que entre un 22 y un 75 por ciento de los adultos estadounidenses son persistentemente solitarios. Una serie de cambios estructurales en toda la cultura podrían ser los culpables: en el mundo cada vez más personas viven solas, menos se casan o tienen hijos, el tamaño promedio de la casa se está reduciendo. En muchos casos, estos cambios representan opciones donde antes el único camino aceptado era el matrimonio y una familia nuclear.

Y también muchas veces podemos sentirnos invadidos por la soledad, a pesar de estar rodeados de gente.

Este es un sentimiento muy familiar para Stephanie Cacioppo, una neurocientífica estadounidense que lleva años estudiando junto a su marido los efectos que provoca la soledad en el cerebro.

Lamentablemente, John Cacioppo falleció en marzo del año pasado, dejando a su esposa sola frente a la investigación e invadida, casualmente, por ese sentimiento que ha sido el centro de su trabajo. Sin embargo, la investigadora no se ha venido abajo y ha seguido con lo que podría ser el colofón de tantos años de dedicación a la ciencia: una pastilla para la soledad.

El fármaco, que aún se encuentra en investigación, promete tratar los síntomas característicos de la soledad, con menos efectos secundarios que otros medicamentos destinados a tratar la depresión o la ansiedad. Inevitablemente surge la pregunta: ¿tiene sentido realmente desarrollar un fármaco para tratar la soledad? Seguramente muchos especialistas respondan que no del todo, aunque eso no quiere decir que el fármaco de los Cacioppo no pueda ser útil y necesario.

Qué provoca la soledad

El problema es que la soledad crónica no solo nos hace sentir terribles, sino que también es terrible para el organismo. La soledad eleva el riesgo de desarrollar una variedad de trastornos, que incluyen enfermedades cardiovasculares, enfermedades neurodegenerativas, deterioro cognitivo y cáncer metastásico. También debilita el sistema inmunológico, haciéndonos más susceptibles a las infecciones . Si no se atiende, incluso la soledad situacional puede transformarse en un estado fijo que cambia las estructuras y procesos del cerebro", dice la investigadora Cacioppo, quien dirige el Laboratorio de Dinámica del Cerebro de la Escuela de Medicina Pritzker de la Universidad de Chicago.

Las investigaciones

Una píldora para la soledad es menos ciencia ficción de lo que parece. Una serie de ensayos clínicos, dirigidos por Stephanie, ya están en marcha, y apuntan a las formas en que la soledad crónica cambia el cerebro, así como los estragos que desencadena el sistema nervioso.

Si existen tratamientos farmacológicos para otros dolores sociales como la depresión y la ansiedad, ¿por qué no para la soledad?. Al igual que la depresión y la ansiedad, la soledad es una parte universal de la experiencia humana. Pero, la soledad no tiene una forma clínica reconocida; no existe un diagnóstico o tratamiento disponible para sentirse crónicamente aislado.

El objetivo no es hacer que las personas dejen de sentirse solas, sino interferir con las formas en que la soledad afecta al cerebro y al cuerpo.

 

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