Documentos internos de la Iglesia demuestran que autoridades de la institución, incluido el papa Francisco, conocían las denuncias de abuso sexual y desmanejos económicos que pesaban contra el ahora exobispo de Orán Gustavo Zanchetta, antes de darle un alto cargo en el Vaticano y trasladarlo a Roma. El religioso envió fotos íntimas desde su celular, acosó a seminaristas, no registró la venta de un importante inmueble y manejó fondos discrecionalmente, según la primera denuncia formal en el ámbito eclesiástico que hicieron cinco reconocidos sacerdotes de la ciudad norteña, presentación a la que accedió El Tribuno.

Zanchetta enfrenta una causa penal por abuso sexual a raíz de una denuncia judicial que se radicó hace días, después de que el caso se hiciera público. Pero las sospechas contra Zanchetta surgieron en el seno de la Iglesia desde 2105, según se describe en la denuncia interna.

Luego de que un secretario del Obispado descubriera fotos sexuales que Zanchetta había enviado y recibido desde su celular, sacerdotes alertaron a las autoridades. De acuerdo a lo que relata el texto, luego de eso el Papa llamó al entonces obispo para hablar sobre el tema, pero no fue separado del cargo. Después en el 2016, tres de sus vicarios generales y dos monseñores hicieron una denuncia interna formal ante la nunciatura, insistiendo en "actitudes extrañas" de Zanchetta con los seminaristas como "vigilarlos de noche paseando por sus habitaciones a altas horas con una linterna, o pedir que le hagan masajes, o meterse en sus habitaciones y sentarse en sus camas, o incitarlos a tomar bebidas alcohólicas, o ciertas preferencias por algunos más agraciados".

Esa denuncia no tuvo ninguna repercusión interna dentro de la iglesia. En una segunda acusación interna, que se hizo en 2017, ya se explicitan supuestos casos de abuso sexual a seminaristas. Entonces, Zanchetta tuvo que salir de la diócesis. Sin embargo, no se inició investigación eclesiástica, no lo denunciaron a la Justicia ni lo apartaron sino que le terminaron dando un cargo en el Vaticano y se mudó a la misma residencia que habita el Papa.

"En la ciudad de San Ramón de la Nueva Orán, a los veintidós días del mes de abril de dos mil dieciséis, siendo las 12 horas, se reúnen los vicarios generales, monseñor Gabriel Acevedo, y Juan José Manzano, el Sr. rector del Seminario Mayor S. Juan XXIII, Pbro. Martín Alarcón, Mons. Diego Pietro Calvisi, y Mons. Andrés Buttu para dar cumplimiento a la solicitud de su Excelencia Reverendísima Mons. Paúl Emile Tscherrig, Nuncio Apostólico de su Santidad en Argentina", comienza la denuncia interna de los cinco religiosos.

El documento, redactado a pedido del representante del Papa en el país, Emile Tscherrig, cuestiona que la primera advertencia no haya tenido el debido proceso.

En el informe, de tres páginas, los cinco religiosos con altos cargos denuncian que el "22 se septiembre del 2015", el secretario canciller del obispado, Luis Díaz, les avisó que encontró "selfies" (autofotos) de Zanchetta en su celular "desnudo y masturbándose".

Díaz descubrió estas imágenes por casualidad, cuando el exobispo le pidió que bajara fotos de actividades institucionales, y que figuraban como enviadas desde el celular. También dijo que halló material pornográfico que le llegó y que no se había borrado de la memoria.

Con estos elementos, los religiosos cuentan que se comunicaron con el exobispo de Orán Marcelo Colombo, quien los derivó con el arzobispo de Salta Mario Cargnello. "Al advertir la gravedad de la situación, siendo Mons. Zanchetta amigo personal del Santo Padre, decide (Cargnello) comunicarse con el cardenal primado de la Argentina, Mons. Mario Poli, y pide al padre Gabriel llamar a la Nunciatura avisando que obraba en manos del cardenal un material conteniendo información reservada de carácter gravísimo sobre el obispo de Orán", indica el escrito.

A los días de conocerse las fotografías, en octubre de 2015, el entonces obispo fue llamado por el Papa, según el relato. "Acotamos que de ninguna manera se trata de fotomontaje, como el obispo argumentó a su vuelta de Roma, ya que todo lo que se ve en las fotografías, cama, sábanas, placard, son los de su habitación".

Díaz, quien descubrió las polémicas selfies de Zanchetta, en una carta firmada y sellada, también resaltó que no eran falsas. En ese documento, que formó parte de la primera denuncia, el exobispo presumía tener respaldo de Francisco. Según expuso, Zanchetta le dijo que en Roma le mostraron las fotos y que "a él esto no le preocupaba porque tiene espalda para aguantar y salir airoso".

El exobispo también le habría dicho a su entonces secretario que "por providencia las imágenes no llegaron a la Nunciatura, sino directamente a Roma donde tiene el respaldo personal del papa Francisco y el cardenal primado" Mario Poli.

Nunca se supo oficialmente qué hablaron el Papa y Zanchetta en aquella reunión por las fotos. Pero el exobispo duró dos años más en el cargo, hasta que en el 2017 los tres vicarios que participaron de esta primera denuncia elevaron un segundo informe sobre abusos sexuales. Luego de las denuncias en el seno eclesiástico y de que el caso explotara a nivel internacional, dos seminaristas iniciaron acciones penales contra Zanchetta por abuso sexual simple.

La descripción de la denuncia interna se ajusta a lo que había detallado a El Tribuno José Luis Manzano, uno de los sacerdotes que participó de la presentación. El religioso dijo que desde el 2015 se acercaron a las autoridades "elementos" que complicaban a Zanchetta.

Manzano indicó, en una entrevista difundida hace semanas, que en la primera denuncia se anexaron fotografías y el exobispo fue llamado por su "padre espiritual". Dijo que en la segunda denuncia, de 2017, se presentaron cartas de seminaristas que habrían sido abusados.

Con estas últimas pruebas, se consiguió que Zanchetta sea llamado nuevamente por Francisco. "Él le dice: sí padre, estoy enfermo y necesito tratamiento, yo presento la renuncia. El Papa dice: te vamos a dar tratamiento y me parece que no podés gobernar nada. Vino y renunció", contó Manzano sobre la salida de Zanchetta.

Unos meses después, el exobispo de Orán fue designado asesor de la Inmobiliaria del Vaticano. El Papa "le inventó un cargo de asesor que nunca existió", según detalló Manzano. Así el exobispo dejó atrás las acusaciones en Orán y se mudó a Santa Marta, la residencia en la que habita Francisco en Roma, tras aducir que se iba por problemas de salud.

Luego de que El Tribuno destapara el caso, el vocero del Vaticano Alessandro Gisotti aseguró que las denuncias por abuso sexual contra Zanchetta se conocieron luego de su designación en Roma, a fines del año pasado. Según Gisotti, Zanchetta le había solicitado a Francisco que lo dejara salir de la diócesis de Orán porque tenía relaciones difíciles con sus sacerdotes: "En el momento de su renuncia, hubo acusaciones contra él de autoritarismo, pero no hubo acusaciones de abuso sexual contra él", sostuvo.

Los dichos de Manzano, uno de los denunciantes, son confirmados ahora por papeles oficiales que terminan de tirar por tierra los argumentos de la cúpula eclesial que indicaban que se desconocían las acusaciones contra uno de los sacerdotes argentinos cercanos al Papa.

 

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