La ilegalidad se adueñó del sistema de taxis y remises

En Salta, taxistas y remiseros mantienen viejas diferencias, pero coinciden en una afirmación: si los organismos de control no ponen freno a la creciente ilegalidad, el sistema acabará en la ruina y el caos.

La Autoridad Metropolitana de Transporte (AMT) tiene registradas en la capital salteña 55 remiseras, pero en diferentes barriadas otras 60 operadoras no habilitadas ofrecen el servicio través de volantes, revistas vecinales y las redes sociales.

En el área de los barrios El Tribuno, Periodista, Limache, San Carlos, Intersindical y Santa Ana, que cuentan con cerca de 100.000 vecinos en la zona sur, hay dos remiseras autorizadas. Entre ambas suman 45 licencias que se adjudicaron en función de los cupos establecidos en la resolución 1493/09 de la AMT para garantizar una prestación territorial aceptable y sostenible.

En esa misma área hay 15 agencias irregulares que operan con unos 400 automóviles, sin habilitaciones, garantías para los pasajeros ni pagos de tasas e impuestos. Las bases de los operadores informales son conocidas, porque los servicios se publicitan sin tapujos. En los últimos años, la Cámara de Agencias de Remises de Salta y el Sindicato de Peones de Taxis denunciaron insistentemente los servicios informales ante la AMT. "Operan a la vista de todos los organismos de control y recaudación, pero nadie las toca", denunciaron Roque López, José Luis Altamirano y Blas Gervino. Los tres integrantes de la Cámara de agencieros afirmaron que la ciudad de Salta es el epicentro de más de 4.000 remises marginales, que compiten con los servicios autorizados, sin licencias o con permisos otorgados por municipios de los valles de Lerma y de Siancas, e incluso de la vecina provincia de Jujuy.

625 licencias es la cantidad con la que arrancó el servicio de remises. Era una cada 550 habitantes en 1996.

Las entidades que nuclean a taximetristas concuerdan en la cantidad estimada de servicios ilegales. "Nosotros hemos elevado el año pasado a la AMT un listado de agencias truchas detectadas, pero salvo dos allanamientos que se hicieron en su momento, todo sigue igual", puntualizó el titular del Sindicato de Peones de Taxis, Alfredo Carrizo.

Por sus cuestionamientos, el dirigente gremial recibió amenazas a través de audio que se filtró desde un grupo de remiseros. El pasado miércoles el hostigamiento se hizo sentir en las afueras de su domicilio en Villa Lavalle.

Una movilización de remiseros en calle Zabala. 

Carrizo radicó una denuncia en la que hizo responsables a Sergio Salinas, delegado local de la Unión de Conductores de Autos al Instante y Remises de la República Argentina (Ucairra), y a Roque Bazán, referente de la Unión de Conductores de Remises (Ucras), por su integridad, la de su familia y otros dirigente taximetristas.

Cuantiosa evasión

Fuentes de la AMT confirmaron que hay detectadas en la ciudad de Salta cerca de 60 remiseras ilegales y señalaron que ese organismo carece de facultades para allanar los domicilios. De esta forma, expusieron una grieta que espera por denuncias formales, actuaciones del Ministerio Público Fiscal e intervenciones de la Justicia.

1.500 licencias son las que otorgó el municipio entre 2004 y 2009, cuando el servicio pasó a la AMT.

Detrás de los servicios que concentran las agencias de remises no autorizadas, hay millonarias recaudaciones mensuales. Son grandes sumas de dinero que se mueven en negro y sin tributación de impuestos. En este punto, la Dirección General de Rentas (DGR) , la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y la Unidad de Información Financiera (UFI) tampoco deberían seguir indiferentes.

Ante la falta de controles, el servicio registra una fuerte migración de remiseros formales hacia los servicios marginales, donde las agencias ilegales eluden los tributos, las exigencias de infraestructura fijadas por las normas y los cupos de licencias que rigen para las remiseras habilitadas. En esas condiciones, los operadores les cobran a los remiseros que abandonan la legalidad y a los que se incorporan al servicio en las mismas condiciones de precariedad una diaria (el derecho por el uso de las bases) más baja que la del sistema reglamentado.

En la marginalidad, muchos evitan la figura del permisionario, usan modelos de vehículos que están vedados para el servicio diferencial y transportan pasajeros sin contar siquiera con carnet profesional que exige la normativa vigente.

3.500 licencias son las que tienen asignadas taxistas y remiseros actualmente, casi en partes iguales.

Por la migración producida, un tercio de las agencias habilitadas en la capital de la provincia opera actualmente con menos de 20 licencias por base. Esa es la cantidad mínima que la Gerencia Económica de la AMT calculó y fijó como piso en la resolución 1493/09 para que el servicio de las remiseras pueda sostenerse en el tiempo.

En la citada norma, del 17 de diciembre de 2009, el organismo que regula y controla los servicios de pasajeros en el área metropolitana hizo notar que con menos de 20 licencias “la prestación se torna antieconómica, provocando la degradación del sistema”.

La Cámara de agencieros afirmó que, por la competencia desleal y la sobreoferta del servicio, cada vez más remiseras no llegan a cubrir los costos operativos que incluyen alquileres, sueldos, tasas e impuestos y el mantenimiento y renovación de las unidades. 

Los protagonistas 

Las agencias habilitadas 


 
 

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