Dos escuelas de la ciudad lograron integrar a 160 alumnos con TEA

Hablar de aulas inclusivas requiere de un arduo trabajo que incluye la formación docente, las charlas educativas con padres y alumnos y la adaptación edilicia de las escuelas. Desde las escuelas se hace necesario contar con profesionales y redes de comunicación con organizaciones especializadas en la atención de las distintas discapacidades, para que el niño incluido tenga una vida fructífera y feliz dentro de la institución educativa.

Desde fines de 2018 y principios de 2019, desde las escuelas Mariano Castex y Tobar García se lleva adelante un programa de integración de los niños con trastorno del espectro autista (TEA) a las escuelas públicas. En la actualidad, ambas instituciones ya lograron sumar a las aulas comunes a 160 niños.

Pero para poder esto, fue necesario trabajar la formación docente, la incorporación de profesionales especializados en discapacidad a la planta de atención en las escuelas y buscar establecimientos donde no existan barreras arquitectónicas o que se puedan modificar.

Desde la Coordinación de Educación Especial se profundizó el trabajo en la modalidad con el abordaje del trastorno del espectro autista y sus trayectorias escolares. Entre los motivos por los que se profundizó la incorporación de los chicos con TEA, se destacó que muchos de estos niños no lograban avances cognitivos y no se superaba la barrera comunicacional.

Norma Morales, vicedirectora de la escuela Mariano Castex, destacó que el año pasado se bajaron las directivas para que todas las escuelas especiales empiecen a trabajar y atender la inclusión de sus alumnos. "Se dividió la provincia en cinco zonas, en las que se hicieron capacitaciones a los profesores de educación especial, que deberán realizar el acompañamiento a las escuelas comunes", recordó la docente.

Las cinco zonas fueron Capital, Tartagal, El Carril con Rosario de Lerma, El Galpón con J.V. González y Metán.

"También se ofreció capacitación a los equipos de trabajo, y si bien la oferta estuvo abierta a todo el personal, asistieron los que estaban interesados. Lo que se buscó es que todos los docentes de educación especial estén capacitados sobre el espectro autista", agregó.

Foco en el autismo

Cuestionada sobre la necesidad de hacer foco en el espectro autista, y no en otras discapacidades, Morales expresó que esta área estaba sin actualizaciones al personal, además de que se trata de una discapacidad bastante nueva que no cuenta con el abordaje educativo. "Este abordaje es muy específico. Pensar hace un tiempo que estos chicos estarían en las escuelas comunes era un sueño. Además las instituciones ponían barreras, sobre todo, por el desconocimiento", agregó.

Este proyecto de incorporación de los niños con autismo requirió además de la formación del docente de aula, sumar a nuevos profesionales especializados en el acompañamiento académico de los chicos que no cuentan con obra social y no tienen el servicio de la maestra integradora.

Es por eso que en la actualidad 25 escuelas de la ciudad de Salta ya tienen la denominación de referencia. Esto quiere decir que cuentan con un docente especializado en la atención de niños con autismo y pueden hacer el acompañamiento de 4 niños con TEA. El resto de las escuelas de la provincia cuenta con personal rotativo.

Morales destacó que cuando la incorporación del alumno con TEA se hace desde los primeros grados, la adaptación con los compañeros es mucho más fácil. Pueden tener pleitos, pero hacia el compañero que tiene discapacidad se ejerce un sistema de protección grupal.

Primero la comunicación

Norma Morales es licenciada en Educación Especial y además realizó diplomaturas sobre la temática en la que está ejerciendo en la escuela Mariano Castex. Por otro lado, en la escuela Tobar García, se cuenta con la asesoría de la licenciada en Psicología Graciela Lazarte. Las profesionales destacan que para poder avanzar en el desarrollo cognitivo de los niños con autismo primero se debe romper la barrera de la comunicación y una vez que esto se logra se puede hablar de la formación académica y su incorporación a las escuelas.

"El ingreso de los chicos a la escuela y el sumarse a la vida escolar es un proceso que debe darse en forma paulatina", recordaron las docentes, citando como ejemplo las situaciones de tensión que pueden sufrir los chicos durante los actos escolares. "Su incorporación debe hacerse en tiempos cortos, si el niño tiene un hipersensibilidad auditiva sufre los ruidos del acto. Hay que tratar de evitar las situaciones agresivas", explicó Morales.

“Las escuelas son de otros tiempos” 

Las brechas edilicias que hay en las escuelas son otro problema, sobre todo, en los casos donde la discapacidad afecta el desplazamiento de los chicos. “Las escuelas son de otro época donde la inclusión no estaba pensada. Sin embargo, se fueron modificando”, expresaron las profesoras Norma Morales y Graciela Lazarte, quienes destacaron que los edificios más nuevos cuentan con rampas e incluso baños para discapacitados. 
Consultadas sobre el rechazo que reciben algunos padres a la hora de inscribir a sus chicos con discapacidad en algunas instituciones públicas, que advierten que tienen cubierto el cupo destinado para esta población, Morales aclaró que las escuelas comunes deben seguir con las modificaciones para poder concretar la inclusión, pero no se cuenta una legislación que establezca el número de alumnos con discapacidad que se pueden recibir por aula, ni si esto implica una reducción de alumnos por sección. 
“Estas tareas quedan en manos de los directores de escuelas que deben realizar un sondeo de la situación de cada grado y el escenario que se tiene. A veces las discapacidades también se suman los estudiantes con problemáticas sociales”, agregó. 
En cuanto a la articulación entre los exámenes que se toman desde Nación y las normativas actuales del aula inclusiva no se logra aún llegar al ideal. Si bien se busca que los chicos se sumen y se trabaja con temáticas sociales, los exámenes de calidad educativa siguen evaluando contenidos que en muchas ocasiones no se alcanzan por las situaciones sociales de los chicos. 
“Se está avanzando pero no a la velocidad que se quisiera porque hay situaciones actitudinales que se dan en los profesores de educación primaria y también secundaria que hacen capacitaciones y entonces hay que lograr que la maestra de apoyo y la maestra común trabajen como una pareja pedagógica”, detalló Norma Morales, vicedirectora de la escuela Mariano Castex.
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