Marcha con rezos en apoyo del cura Aguilera

Puntual, a las 12 de ayer, llegó a la Ciudad Judicial un grupo de al menos 40 personas para participar de la marcha convocada en apoyo al cura José Aguilera, quien está detenido desde la semana pasada, luego de ser acusado por el delito de "abuso sexual gravemente ultrajante". El común denominador de la manifestación fueron los rezos y la exhibición de carteles. Lo demás se asemejó a "un rito de silencio", pues nadie se identificó ni quiso hablar con los medios de prensa..

A la hora señalada, una columna al estilo militar y formada de 3 hileras comenzó a avanzar desde el supermercado situado en el comienzo de la avenida Verdad, Memoria y Justicia. En completo orden recorrieron los aproximadamente 100 metros, hasta el ingreso principal del edificio del Poder Judicial y el Ministerio Público.

A paso rápido, como en un desfile militar, rezaban padrenuestros, avemarías y glorias, en voz alta y con mucho entusiasmo. Cuando intentaron ingresar los guardias, sorprendidos por la manera de protestar, les cerraron los portones.

Para demostrar que era una manifestación pacífica, nadie habló, nadie protestó y tampoco rompieron filas. No había negociador, cabecilla ni cuadro de seguridad. Fue una marcha muy particular. Tan surrealista que los diferentes medios de prensa no pudieron hablar con nadie. Tampoco hubo cánticos ni insultos para nadie. Solo la monotonía de las oraciones que se renovaban constantemente, como cuando se reza un rosario en una procesión o un responso para los difuntos.

A cada pregunta de los movileros de canales y radios locales los manifestantes respondían con rezos y más rezos. Todo esto se desarrolló a poco menos de cien metros de la Alcaidía de Tribunales, donde Aguilera está privado de su libertad desde hace ocho días.

Ni el personal de la Policía de la Provincia pudo conocer los nombres de los organizadores de la protesta; solo se dedicaron a rezar, cada vez con más ahínco a medida que transcurrían los minutos. Atónitos y turulatos, los policiales observaron esa suerte de "novena clandestina", porque no hubo nada visual que identifique a ese gentío de oradores con la Pastoral ni con la Universidad Católica de Salta, como se había difundido por las redes sociales..

Como no hablaron con la prensa solo se los pudo interpelar con los carteles y pancartas que portaban. Afiches caseros de papel de librería y bolígrafo. Una gigantografía con una fotografía del cura Aguilera con la Eucaristía rezaba como un mensaje al Cristo crucificado: "Vivimos este calvario contigo".

Hubo muchas situaciones que llamaron la atención de esta particular manifestación. Lo más patético fue que los adeptos del sacerdote se tapaban el rostro con los carteles ante cada disparo de los flashes de los fotógrafos y cada paneo de las filmadoras de los canales de televisión. Esto fue interpretado como que la mayoría o todos fueron forzados a concurrir a la marcha.

"Yo te creo", "Creemos en tu inocencia", "Estamos con vos", "La verdad saldrá a la luz", y "Vicaria Padre Pío", fueron algunos de los escritos más repetidos en los carteles que portaban los manifestantes.

De la movida participaron adultos mayores, pocos jóvenes, mujeres y hombres.

Sin dudas que la movilización a favor del cura Aguilera despertó gran curiosidad y algunas sonrisas irónicas entre los habituales personajes tribunalicios, por la modalidad, las consignas y por el principio de creencia en el acusado con una fe ilógica a la luz de las graves acusaciones que pesan contra el religioso. Aguilera fue denunciado por abuso sexual en perjuicio de dos menores por hechos ocurridos hace más de veinte años, cuando se desempeñaba como párroco en el pueblo de Campo Santo.

En menos de media hora se desarmó la protesta. Todos los "fans" de Aguitera se retiraron como llegaron: en silencio.

Sodero seguirá

El juez de Garantías Héctor Hugo Martínez resolvió ayer que la fiscal Luján Sodero Calvet continúe al frente de la investigación por abuso sexual en contra del sacerdote Aguilera. En tanto el recurso de apelación contra la resolución que ordena mantener la detención del imputado, será resuelto por el Tribunal de Impugnación.

En una audiencia que duró más de dos horas, el magistrado no hizo lugar al pedido de recusación presentado por la defensa del religioso. A partir de esta resolución Sodero confirmó que se continuará con el cumplimiento de las distintas medidas probatorias.

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