Un año y medio después de haber asumido como ministro de Economía, el funcionario repasa los logros de la cartera a su cargo y considera que van a cumplir con el objetivo de dejar al próximo gobierno una Provincia ordenada financieramente. Destaca las obras que se llevan adelante para dotar de servicios a la gente y las que tienen que ver con el crecimiento de la provincia como destino turístico. Además, advirtió que la crisis económica a nivel nacional todavía no tocó fondo.

Cuando asumió al frente del Ministerio de Economía remarcó que la Provincia tenía un importante déficit ¿Cómo se corrigió este problema y cuál es la situación al día de hoy?

Nosotros asumimos en un año complejo para la economía nacional y provincial. Salta venía de cuatro años seguidos de déficit fiscal y el año pasado, gracias al trabajo y a las medidas tomadas para ese ordenamiento, terminamos con un superávit del orden del 10% de los ingresos. Es decir que Salta ha recuperado la solvencia fiscal a partir de medidas que había que tomar, las que fueron avaladas por el gobernador (Juan Manuel Urtubey) en pos de un objetivo que nos había trazado, que era finalizar su mandato con la Provincia ordenada fiscalmente para que, a quien le toque hacerse cargo de conducirla a partir del 10 de diciembre de este año, lo pueda hacer en un marco de ordenamiento fiscal.

En ese lapso en la Argentina, como país, el endeudamiento creció, el déficit fiscal creció y la inflación creció. En Salta lo que hicimos fue eliminar las letras del tesoro que tenía la provincia por una serie de emisiones de corto plazo. Esta acción le ahorró a la Provincia el año pasado alrededor de 600 millones de pesos solo en concepto de intereses; bajó el stock de deuda y hemos transitado este tiempo sin tomar ningún tipo de nueva deuda.

Todo este análisis lo hacíamos en el entendimiento del modelo económico que está desarrollándose a nivel nacional, que tenía como eje principal de la política monetaria las metas de inflación, que es un tema en el que yo me he especializado mucho, ahí es donde evaluábamos que si la herramienta que había para controlar la inflación era la tasa de interés, y vemos que la economía está dolarizada, y el control del tipo de cambio está siendo complejo, en cualquier momento venía la corrida, subía la tasa de interés y eso complejiza a las provincias que estén calzadas en un endeudamiento de corto plazo. Ese era, sintéticamente, nuestro análisis.

Este año trabajamos en un escenario todavía más adverso, porque la cuestión se está profundizando. Mi diagnóstico es que la crisis todavía no tocó fondo. Va a haber meses peores y, en ese marco, hay que entender que Salta no es una isla, que forma parte de esa Argentina convulsionada e imprevisible. Y lo que nosotros estamos haciendo es darle tranquilidad, estabilidad y certezas a la Provincia en el marco de la administración de lo que le compete a nuestro Gobierno, que no es la inflación ni la política monetaria, pero sí tomar previsiones, como comprar los dólares para los próximos vencimientos de deuda, que blindan a Salta ante cualquier riesgo cambiario. Estas son las razones por las cuales las calificadoras de riesgo nos han venido evaluando estos dos años y, este año, nos han elevado la proyección de negativa a estable y nos han mantenido la calificación, siendo que a la Argentina se la han bajado.

 Ese ha sido el fuerte del transitar este tiempo y, con este horizonte, terminamos este año con equilibrio fiscal también. 

En la búsqueda de alcanzar el equilibrio fiscal el Gobierno nacional ajustó infructuosamente en los sectores vulnerables de la economía. ¿Cuáles fueron los sacrificios que tuvo que hacer Salta?

El Gobierno nacional no ha llegado al equilibrio fiscal y creo que no va a llegar este año. Esta crisis va a venir con mayor calidad de recaudación, con lo cual, al mismo nivel de gastos que tenía el Gobierno nacional, le van a caer los recursos, con lo cual va a quedar en déficit, seguramente. Por otro lado, cuando el Gobierno nacional habla de equilibrio fiscal se refiere al primario, o sea ingresos menos gastos, sin contar lo que paga de intereses de deuda. En cambio, cuando en Salta hablamos equilibrio fiscal, estamos incluyendo los intereses de deuda, con lo cual es mucho más importante el equilibrio logrado en Salta.

Además, el Gobierno nacional hace más de tres años que nos pide esfuerzos a los argentinos y no logró nada. Empeora cada vez más la cosa. En el caso de Salta hemos llegado al equilibrio fiscal sin despedir un solo trabajador, sin hacer recortes en educación, en medicamentos, en todo lo que se vio a nivel nacional. Creo que la piedra angular de nuestro ordenamiento fiscal tuvo que ver con pedir un esfuerzo a todos por igual: no dejamos a empresarios ni amigos al margen del sacrificio, como hace el Gobierno nacional. Como ejemplo, el año pasado toda la administración pública de rango político, o sea subsecretarios, secretarios, ministros y gobernador, tuvieron el sueldo congelado; no así los trabajadores. 

El entendimiento de cómo funciona la macroeconomía es, a mi criterio, el gran legado que estamos dejando en la Provincia: la creación de la Secretaría de Programación Económica y Financiera de Salta, que es netamente técnica y elabora proyecciones de cómo va a ser el PBI, el consumo, la recaudación, el dólar en la Argentina y le informa al ministro de Economía cómo están viendo el panorama. El entendimiento de la macroeconomía a uno le permite saber que dentro de un año las tasas de interés van a subir por las nubes, como estamos viviendo hoy. 

Hicimos una moratoria en Rentas que nos dio un ingreso extraordinario adicional de 400 millones de pesos, firmamos algunos acuerdos con, por ejemplo, la Asociación de Concesionarios de la Argentina, que nos representó más de 150 millones de pesos adicionales y extraordinarios, e hicimos una fuerte contención del gasto y todo eso llevó a una reducción de costos que nos permitió llegar al equilibrio fiscal con creces el año pasado y que vamos a trabajar para sostener este año. Eso es lo que genera la buena previsión que creo que es el legado que va a quedar.

Además del manejo de las cuentas públicas la gente espera del Gobierno obras y servicios. ¿Cómo está esa parte hoy?

La cuestión fiscal no es un fin, es un medio, un medio para no tener que arrodillarse frente a los mercados a pedir plata prestada por estar en déficit. Es un medio para no gastar plata en intereses y es un medio para tener recursos para hacer obras y darle soluciones a la gente. Eso es lo principal que hay que entender, sin ideologías. 

Resuelto eso tenemos un plan de obras públicas que es sumamente amplio a lo largo de toda la provincia. Hay muchísimas obras que no tienen que ver con lo vistoso, pero sí con muchas cuestiones que son derechos, como el acceso al agua, a redes de cloacas, colegios y demás. Ahí el esfuerzo que pone el Estado es muchísimo, a nivel provincial Salta es muy extensa, con ciudades y pueblos muy alejados unos de otros, y llevar recursos, tendido eléctrico y agua a esos lugares cuesta mucho.

También estamos trabajando con un plan de obras públicas muy fuerte en la ciudad de Salta, que tiene que ver con la ampliación de la oferta turística. Hoy Salta está entre los primeros destinos a nivel nacional que eligen los argentinos y los extranjeros. 

Salta hoy está empezando a ofrecer actividades que tienen que ver con la usina cultural, que se está desarrollando en la calle España y Juramento, que va a tener una oferta cultural muy importante. Tiene un teatro por un lado, un anfiteatro natural por otro lado, al aire libre, en el cual van a poder participar todos los artistas de Salta de manera gratuita; tiene una plaza seca, en la cual los chicos van a poder disfrutar de películas y actividades; un lugar determinado para la gastronomía... es decir, tiene un abanico muy fuerte de ofertas.

Estamos trabajando en la remodelación del Delmi también, que tiene una gran importancia porque hay chicos que vienen a jugar al handball, al básquet y otros deportes desde Santiago del Estero, Catamarca y Tucumán, entre otras. Poner eso en valor tiene que ver con revitalizar el turismo. 

Otro de los íconos es la ampliación del teleférico, que tiene que ver con la generación de puestos de trabajo, porque cuando vienen los turistas a Salta, y tienen un niño de 8 o 9 años, no tienen tanta oferta atractiva para ese chico. Eso va a generar la nueva estación del teleférico, que tiene tirolesa, puente colgante, entretenimientos alrededor de lo que es la nueva estación. Entonces, el turista se sube al cerro San Bernardo a las 11 de la mañana y, con una nueva estación, esa familia baja a las seis de la tarde, con lo cual ya tiene que dormir en Salta, lo que aumenta la cantidad de noches que pasan los turistas en la provincia.

¿Para cuándo estiman la entrega de esta obra?

El plazo estimado para que la obra esté lista y se inaugure es el mes de septiembre.

¿Y el proyecto en el predio de la exboratera?

Ese es un proyecto de mucho anhelo para la zona sur, de un predio que estaba inutilizado, por lo cual decidimos hacer un parque seco, una obra con mucha importancia no en sí misma sino en cómo va a impactar en el entorno de esa zona. Poder revitalizar este espacio con una obra de semejante magnitud le va a cambiar la cara a esa parte de la ciudad.

Las obras que Nación destina a Salta y la asignación de recursos parece ser mucho menor que con el resto del NOA. ¿Desde el Gobierno provincial lo ven así?

Cuando uno mira en líneas generales el trazo de la asignación presupuestaria a nivel nacional, va a ver que está claramente identificada con el signo político. Yo llamo a realizar el mismo análisis en base a la ejecución presupuestaria en Salta y esa realidad no se refleja, porque cada uno de los fondos que vinieron a la provincia estuvieron distribuidos o por el índice de coparticipación o, en el caso de la soja, el 50% para los municipios y el 50 restante lo administraba la Provincia, con lo cual la distribución es automática, por lo que no hay ningún tipo de sesgo político o discrecionalidad.

A nivel nacional uno ve que las provincias que son oficialistas han recibido muchísimos más recursos: lo vemos con obras como el Paseo del Bajo de la Ciudad de Buenos Aires, obra fastuosa y multimillonaria financiada desde el Gobierno nacional, y aquí seguimos esperando, aunque sea, el tramo de la ruta 9/34, que era la más importante y no se realizó y, cuando uno cruza el límite con Jujuy arranca la obra en la misma ruta.

Lo mismo pasa con los Aportes del Tesoro Nacional (ATN), que son recursos discrecionales girados a las provincias o a los municipios y se ven claramente envíos a provincias o a ciudades con gobernadores e intendentes oficialistas, como el caso de Salta capital. Entonces cuando uno mira el plan de obras públicas, lo que en aquel momento se llamó Plan Belgrano, es la misma asignación de partidas del presupuesto rebautizado con ese nombre.

Un funcionario municipal señaló que la Municipalidad tiene sus cuentas ordenadas y que Yarade sería un buen intendente para manejar esos fondos. ¿Qué opina?

Creo que el funcionario se refirió a un monto cercano a los 500 millones de pesos que tiene la Municipalidad en plazo fijo. Desde ya celebro que la Municipalidad tenga esos ahorros, pero me parece que debería poner esos recursos en la ciudad, que tiene pozos por todos lados y se sigue inundando, y no especular con esos ahorros para una contienda electoral. Me parece que si efectivamente están esos recursos, deberían ponerlos en la calle o en la gente.

¿Fernando Yarade ya decidió ser candidato a gobernador?

Fernando está decidido a elaborar un proyecto político para la provincia porque entiende que tiene la capacidad, la experiencia y porque mucha gente se lo ha pedido en el entendimiento de que es lo que necesita Salta para este momento de la Argentina. Imagine que cuando nosotros planteamos que la crisis no ha tocado fondo todavía, quiere decir que más adelante va a venir un momento más complejo desde lo económico y el jefe de Gabinete (Yarade) fue ministro de Economía en el 2001 y la provincia de Salta cumplió con sus compromisos de deuda, con el pago de los sueldos, no emitió cuasimoneda. 

Él está muy convencido de que tiene mucho para ofrecer y de que puede llevar adelante un proyecto para la provincia en el marco de un acuerdo amplio con todos los sectores de la sociedad y de la política de Salta, porque lo que viene hacia adelante no es un momento para personalismos; ya hemos visto lo que pasa en la Argentina con los personalismos. 

Este año la administración pública ha tenido un incremento salarial importante. ¿Pero cómo les cayó ese arreglo a los municipios del interior de la Provincia? 

El Ministerio de Economía trabaja a diario con los intendentes. Diría que, por día, trabajamos con cinco o seis intendentes en el ordenamiento de las cuentas de cada municipio y en lo que necesita cada uno para ayudarlos. La Provincia los asistió con el pago de los bonos a gran parte de los municipios que tenían complejidades. Además, yo me senté con cada intendente y les planteé que el pago del bono de cada municipio tenía que ser acorde a los sueldos que se pagan.

Viendo y planificando esas cosas se fueron resolviendo las cuestiones que surgieron. El problema que tienen hoy las administraciones públicas en todo el país tiene que ver con que el Estado funciona de la misma manera que funciona una empresa o una economía familiar. Esto quiere decir que los Estados, las empresas y la economía familiar están teniendo cada vez menos ingresos. En el Estado, como el Gobierno nacional está haciendo un ajuste fiscal la gente consume menos porque tiene menos plata y, al consumir menos, se paga menos impuestos y se recauda menos IVA. Eso, que es lo que después se distribuye entre las provincias, está haciendo que hoy Salta esté recibiendo un 15% menos que la plata que recibió en el mismo mes del año pasado. Entonces nos damos con una situación en la que el Estado tiene una caída de recursos porque está cayendo la coparticipación, que todo el tiempo va teniendo demanda de crecimiento como es el caso salarial. Lo mismo le pasa a la gente, que tiene menos plata en el bolsillo y sube la luz, el súper está más caro, etcétera. Esa misma realidad que enfrentan las familias y las empresas le está pasando a los estados provinciales y al nacional, que está perdiendo recaudación.

¿Cómo ve el panorama futuro, más allá de quién gobierne?

Creo que el modelo económico actual y la gestión actual a nivel nacional no tiene la salida al problema que creó la propia administración. La Argentina tiene que dar algunas discusiones de fondo, donde lo primero que hay que determinar es un modelo de desarrollo económico, no un modelo de variables económicas. Hay que entender que la Argentina tiene economías distintas en cada una de las regiones. 

Las empresas y el sector comercial también han sentido la crisis, principalmente por las altas tasas que no les permite capitalizarse. ¿Cómo ayuda la Provincia a estos sectores frente a esa situación?

Nosotros trabajamos en dos líneas. Una tiene que ver con convenios con la Cámaras de Comercio para darles líneas de crédito y financiamiento de corto plazo para los comercios adheridos a la institución. Por otro lado, hemos sacado una línea de créditos para el sector gastronómico con lo que tiene que ver con una especie de “compre salteño” para capital de trabajo en muy corto plazo, que les permite adquirir mercadería de productores salteños para que ese dinero que pone el Estado quede dentro de la provincia. En lo que tiene que ver con el sector hotelero y gastronómico, todas las erogaciones que hace la Provincia en materia de promoción de turismo genera mayor consumo en la provincia. Y en lo que tiene que ver con las pymes, en marzo otorgamos más de 200 millones de pesos en subsidios de tasas, incentivos y créditos fiscales y exenciones, porque entendíamos la realidad que están viviendo. Lo que hay que tener en claro y entender cien por ciento es que si el consumo no se reactiva en la Argentina esto va a ser muy complejo, y para que el consumo se reactive no hay otra que cambiar el modelo económico, porque con el actual no hay ninguna posibilidad de reactivar el consumo, ya que cuando hay herramientas o políticas que reactivan el consumo son netamente electoralistas y enfocadas en ciudades en las que hay mayor cantidad de electores.

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