Escándalo en  Embarcación por "propuestas  indecentes"

Pueblo chico infierno grande. La frase califica con creces para lo que se vive hace un par de semanas en la localidad de Embarcación, un pueblo donde los protagonistas se conocen entre todos, hasta hace algunas semanas se frecuentaban por cuestiones laborales, pero que ahora están totalmente enfrentados poniendo a la comunidad de un lado -y del otro- en este escándalo con ribetes laborales y sexuales que ya fue denunciado en ámbitos de la Justicia. Hasta el momento no se conoce qué decisión tomaron los magistrados, a quienes les toca intervenir en la causa calificada como acoso laboral, pero más allá de eso, en Embarcación y en los pueblos aledaños no se habla de otra cosa.

¿Swingers o calumnia?

Todo se desató hace un par de semanas cuando una estudiante del profesorado de Educación Física identificada como V. P., de 28 años y beneficiaria de un plan social otorgado por la unidad productiva Club Central Norte de Embarcación, que preside el dirigente social Jorge Moya, viralizó audios comprometedores de la esposa del propio dirigente, en los que la mujer le hacía una propuesta -indecente para algunos, de mente abierta para otros- proponiéndole un encuentro íntimo entre ella y su marido y la joven y su novio, en una práctica conocida como experiencia swinger.

V.P. no solo guardó los audios que recibió de la esposa de Moya, sino que los difundió entre todos sus conocidos, quienes, a su vez, los viralizaron de tal modo que prácticamente no hay quien no los tenga en su poder, al menos en la localidad de Embarcación y pueblos cercanos.

El dirigente social y presidente del club donde prestan servicios unas 200 personas que perciben planes sociales, Jorge Moya, consultado por El Tribuno no negó que la voz que se escucha en esos audios sea la de su esposa. "Es la voz de mi señora, y la que dice lo que dice es ella, pero no es lo que esta mujer intenta hacer creer. Mi señora, con toda inocencia, lo que trató de hacerle a esta mujer fue una trampa, pero ella la utilizó para dañarnos porque es una mala persona", aseveró al ser consultado por El Tribuno.

La búsqueda del placer

En el primer audio del escándalo se escucha cuando una mujer la llama por el nombre a la otra joven, proponiéndole una relación más abierta: "Hay muchas formas de sentir placer pero ésta es mi forma y no quiere decir que yo sea una extraterrestre o que seamos unos anormales", le explica.

En un segundo audio la mujer se dirige a la misma joven expresándole: "Mirá Vanesa, nosotros no vamos a cambiar nuestras formas y cada pareja es un mundo. Si te sentiste ofendida, ya está. Nadie te va a dejar sin trabajo porque todo seguirá igual. Ni Jorge ni yo somos unos monstruos".

"No tenés por qué contar eso..."

En otros de los audios, la esposa de Moya explica: "Vanesa, que yo y Jorge seamos diferentes no significa que vos podes ir a contarle eso a ... (nombra a una tercera persona, amiga del matrimonio). Jorge no te va a acosar nunca si yo no le digo que lo haga y, te repito, si esto te hizo sentir mal, vení decime y todo seguirá como antes. Lo que para vos es algo anormal para nosotros es disfrutar, entendélo", insiste la mujer.

En el último de los audios (son al menos 8 los que la denunciante grabó y difundió) ya no le hace una propuesta sino que se la escucha más molesta: "Yo creo que la que está mal de la cabeza al final sos vos, no yo. Dejá de hacer historias con ese tema; ya te dije que te olvides y vení a trabajar; basta de decir que somos unos anormales", le espeta la mujer.

Lo cierto es que los audios desataron los más diversos comentarios en todo el norte y también la memoria de algunos vecinos que peinan canas.

Nadie la despidió

Jorge Moya fue consultado por El Tribuno por la difusión en redes sociales que tuvo el tema, ya que en la localidad de Embarcación se convirtió en un gran escándalo, y consideró que “todo es a consecuencia del trabajo social que venimos haciendo desde hace muchos años. Hay gente que no soporta que se hagan las cosas bien y quiere ensuciarnos, pero estamos tranquilos con nuestra conciencia. Eso es lo que realmente nos interesa, más allá de que nuestros hijos tengan que soportar tantos comentarios sobre nosotros”.
Moya explicó, además, que “la mujer que nos denunció y su pareja son beneficiarios de un plan social porque trabajaban en el club y estudian el Profesorado de Educación Física, pero nosotros nunca los despedimos. Ellos dejaron de venir a trabajar y por lo tanto no están trabajando. O sea que siguen cobrando de arriba, pero seguramente se quedarán sin ese beneficio por no cumplir, tal como le pasó a mucha gente en esta unidad productiva. Pero nosotros no los hemos echado, como ella denunció”.

“Inocentemente”

Moya precisó que todo comenzó “porque mi señora, inocentemente, quiso hacerle una trampa, como se dice vulgarmente; hacerle pisar el palito, porque quien me hacía propuestas a mí era esta mujer. Yo me considero un caballero y ni siquiera a mi esposa me animaba a contarle, pero cuando yo le dije a mi esposa que ella pretendía algunas ventajas y beneficios, y que permanentemente se insinuaba conmigo, quiso hacerle una trampa. Los audios son de mi esposa pero yo jamás los dejé sin trabajo”.
“Ellos por decisión propia decidieron no trabajar más y si algo cuidamos en esta unidad productiva es que la gente reciba la remuneración, pero que preste el servicio de cuatro horas”, insistió el dirigente.

“Pasamos días muy difíciles”

Moya explicó que “fueron días muy difíciles para nosotros, porque cualquiera que nunca hizo nada por el bienestar de la comunidad nos juzga de la peor manera. Somos una familia normal, común y corriente, y considero que hago un buen trabajo en el club Central Norte, donde tenemos mucha gente contenida laboralmente, donde hay muchos chicos que están estudiando en el terciario y reciben esta remuneración por el trabajo que realizan con las comunidades más vulnerables de nuestra zona”.
“Es un trabajo articulado que hacemos lo más eficientemente que podemos y, sobre todo, con total transparencia para ayudar a la mayor cantidad de gente que podamos. Seguramente eso molesta, pero estoy dispuesto a pagar el precio que por cierto es muy alto, porque estar en boca de mucha gente, que a nuestros hijos les hagan comentarios tan bajos, siendo ellos adolescentes, es muy difícil de soportar, pero vamos a salir adelante”, expresó convencido el dirigente.
Más allá de las medidas que la Justicia tome o no con la denuncia de la joven norteña -la denuncia lleva el número 1043/19, supuesto acoso laboral-, el caso es un verdadero escándalo en Embarcación y en las localidades cercanas del norte de la provincia, porque se suma el hecho de que la denunciante y su novio tenían un plan social que, según Moya, y por sus faltas reiteradas, terminarán perdiendo.
Hasta ayer fuentes confiables aseguraron que la Justicia no había tomado ninguna decisión al respecto. 
 

 

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