Julio Usandivaras: “En la era de los millenials, no  podemos pensar como hace 50 años”

El presidente de la Unión Industrial de Salta, Julio Usandivaras, ratificó la urgencia por sumar al NOA al desarrollo industrial. “No existe cohesión territorial y el NOA es muy perjudicado” señaló en una entrevista con El Tribuno, en la que puso el acento en la necesidad de incorporar tecnología, diversificar la producción industrial y garantizar la competitividad. “Si no se lo entiende, vamos a seguir cerrando fábricas”, advirtió.
Usandivaras participó en estos días de reuniones regionales con el titular de la UIA, Miguel Acevedo, y con el ministro de Producción y Empleo, Dante Sica. Allí se plantearon las asimetrías que padece la producción del norte argentino. “Los datos empíricos son muy elocuentes, y muestran que el Norte es el más afectado”, precisó Usandivaras. 
En la reunión celebrada en Salta, Acevedo sostuvo la necesidad de “un acuerdo político a nivel nacional, porque el problema no es de raíz económica, sino política”. El dirigente nacional sostuvo que “en un año electoral, y en modo elecciones, es difícil, pero es lo que tenemos que buscar”. Las soluciones más concretas pasan por medidas relacionadas con reformas impositivas y financieras.
En Buenos Aires, las Uniones Industriales del Noroeste Argentino plantearon a Dante Sica la situación actual de la industria regional. “Necesitamos que se considere la lejanía del NOA con el puerto Buenos Aires, las dificultades que enfrentamos para lograr competitividad y la necesidad de acceso a los mercados”, plantearon.

¿Cómo define el planteo de nuestra producción regional?
Queremos instalar el concepto de que no existe cohesión territorial en nuestro país y que, en ese contexto, el Norte argentino es una zona muy castigada. Podemos hablar de economías regionales, pero es imprescindible tomar los indicadores, que son la cantidad de empresas, los indicadores de necesidades insatisfechas, infraestructura, costo del flete, dimensión de los mercados locales, abastecimiento de energía. Esos datos brindan un panorama que debe ser tomado como el escenario de despegue de cualquier proyecto de desarrollo.

La deuda del país federal...
Exactamente. Por eso hemos hablado de “ausencia de cohesión territorial”. No queremos llorar miseria, sino mostrar las desventajas objetivas.

¿Existe una visión estrategia en el sector empresario, o están demasiado acotados por el “día a día”?
Hay cuestiones de coyuntura que son insoslayables, pero la industria invierte a largo plazo. Es inexorable. Y para eso hay que sentar una base de seguridad política y jurídica de largo plazo. Pensar la inversión aconseja analizar la experiencia de nuestros ingenios, que han trascendido generaciones, regímenes y gobiernos. Claramente, la mirada de largo plazo es inherente a la industria.

Hoy se habla de industrializar, pero falta definir en qué rubro y con qué tecnología.
Si no asumimos la realidad tecnológica de hoy y no nos adelantamos a los acontecimientos, nos va a llevar puesto el tsunami. Las empresas y los sindicatos también estamos obligados a asumir que si nos anquilosamos en formas y culturas antiguas quedaremos fuera de la competitividad. Un sector es sustentable cuando es competitivo. Y si no lo aceptamos, viviremos cerrando fábricas. Y esto enlaza con la selección de los rubros: hay que ser ambiciosos, hay que multiplicar empresas y diversificar la producción. La agroindustria es una realidad insoslayable y se viene la minería. En ambos casos hay que preparase para agregar valor en nuestra región.

La dirigencia parece indiferente a la urgencia tecnológica. Por ejemplo, ninguna autoridad se puso firme ante la necesidad de instalar antenas para celulares. Todas las personas tienen el suyo, pero subsisten miedos atávicos que se imponen al sentido común...

Es válido el ejemplo. Los temores hay que atenderlos, hay que mostrar las respuestas racionales y, especialmente, evitar que esos miedos nos paralicen. Los extremismos no ayudan a mejorar la calidad de vida. Las objeciones sin argumentos no son prudentes ni sustentables. No podemos regirnos por el miedo a lo desconocido.

El problema ambiental no está planteado en términos correctos. Se impone compulsivamente...
Y contradictoriamente, porque el que se opone a instalar la antena es el primero en enojarse si no funciona el celular.

Las antenas son necesarias para aplicar la tecnología 4G y en el mundo la guerra comercial es por el control de la 5G. Es decir, estamos en manos del tsunami...
Sin comunicación no puede haber renovación tecnológica industrial. Los miedos deben ser respondidos en términos científicos, y si alguien se opone a las antenas merece una respuesta. Pero tiene que ser una respuesta comprensible. Yo no puedo opinar técnicamente sobre esa cuestión, pero yo estoy todo el día con el celular en el oído, recibiendo las radiaciones. ¿En qué quedamos?

Pero la tecnología genera otro temor, que es el de la destrucción de puestos de trabajo...

El trabajo es sagrado y la gente no puede sentir que está en riesgo. Ese es un problema límite que debe resolverse con análisis, proyecto y acuerdo. Pero vivimos en el mundo de los millenials y eso debe hacernos ver que no podemos seguir pensado como hace cincuenta años. 
En Salta hay casi un celular por persona. La tecnología está en casa y rechazarla es desatar una guerra sin sentido. La humanidad debe preparase para el mundo que avanza. No es el futuro sino el presente que nos acosa.

¿Entrarán estos temas en la campaña?

No importaría tanto que esté en la campaña, porque hablar es fácil. Lo esencial es que haya planes de largo plazo. Porque pensar en términos de cuatro años para el desarrollo industrial no alcanza.

 

 

 


 

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